*VALERIA* Mi corazón latía con fuerza y mi respiración se volvió rápida y superficial; solamente había avanzado un breve trayecto. Sabía que tenía que hablar, pero las palabras parecían atrapadas en mi garganta. —Ayúdeme, por favor —dije a susurros, esperando que pudiera escucharme. —Sal de ahí. Ya abandonamos la finca, ahora entiendo el revuelo que se refleja en ese sitio —respondió el hombre con un tono áspero. —¿Estaba en una finca? —pregunté con incredulidad, intentando asimilar esa nueva información. —¿No lo sabías? ¿Quién eres? ¿Sabes por qué te trajeron a este sitio? —No quiero estar aquí, sáqueme, por favor. Se lo voy a pagar, se lo juro —supliqué, sintiendo el miedo de apoderarse de mí. —¿Cuánto me piensa dar la señorita? —preguntó, su voz cargada de desconfianza. Juro que

