Capítulo 3 Un gran error

1278 Words
Narra Joanna Los rayos del sol entran por la venta y en seguida siento la resaca de la noche anterior. Trato de moverme, sin embargo, un gran cuerpo me lo impide. —Carlos… déjame salir. —Volteo y me quedo totalmente congelada. ¡No puedo creerlo! —No, no y no. —Esto no puede estar pasando. —Alonso… —Le hablo y al abrir los ojos, está en shock al igual que yo. —¿Joanna? —Se levanta y ¡Por dios! Tiene un cuerpo muy bien trabajado. —No… esto no debió pasar, digo eres la esposa de mi hijo. —Y tiene razón. Esperen… ahora recuerdo el por qué terminé con él. —Si, uno que me traicionó anoche, y con mi mejor amiga. —Digo furiosa mientras me cruzo de brazos. Lo vuelvo a mirar y puedo notar que sus ojos van a parar a mis senos, así que me cubro de inmediato. —Espera ¿Qué dijiste? —Dice al reaccionar. —Que el imbécil de tu hijo me ha traicionado. —Digo con evidente molestia. —Hablaré con él. —Toma su ropa y yo lo detengo. —No. Le pediré el divorcio. —Digo y él niega. —No puedes. Hay un contrato por 5 años, si no, perderás la mitad de la empresa. —¡Maldición! —No lo recordaba. —Digo con frustración. —Aun así, no le digas nada. —Le pido y él asiente. Se viste y sale de la habitación. Me vuelvo a recostar y cierro los ojos y llegan a mí todos esos momentos que pasamos anoche, sus besos y caricias que quema mi piel. … Bajo a la cocina y no veo a nadie. Seguramente se fue a casa de esa traidora. —Buenos días. —Veo que no. Se acerca a mí y trata de darme un beso en los labios, pero lo evado. —Ok… ¿Qué te pasa? —Me mira sin comprender. Sólo de verlo me da asco. —Tengo resaca. —Digo con malestar. —Te he dicho que no bebas, te hace daño. —Idiota. —Estaba aburrida, además te estuve buscando y nunca te encontré. —Miento. Lo miro y se ve algo nervioso. —Estaba atendiendo unos inversionistas. —Evita mirarme. Es un maldito mentiroso. Sólo de recordar ese convenio me da coraje. Al principio, Carlos no estaba muy convencido, pero un día vino a casa y lo aceptó al igual que yo porque supuestamente se había dado cuenta de que me amaba, así como lo hacía hasta el día de ayer. Estaba tan feliz por nuestro matrimonio, y el dese0 de un hijo, uno que no ha llegado desde que nos casamos. —Ya me voy. —¿Qué? —Pero es domingo. —Seguramente irá a ver a esa desgraciada traidora. —Tengo que ir a ver a mamá. —Claro, me olvidaba de la amargada de Roxana. Una que también estaba en contra de este matrimonio. —Está bien. Yo aprovecharé para ver a Paty. —Veo que comienza a toser al mencionar a esa zorra. —Si. —Sin decir nada más, sale de la casa y yo le escribo. Yo: ¿Nos podemos ver? Paty: claro. Ya sería mucho el descaro si también se ven hoy. … —Has estado muy callada desde que vinimos aquí. ¿Qué ocurre? —El cinismo hecho persona. Suelto todo el aire contenido en mis pulmones para no lanzarme y darle su merecido. —Creo que Carlos me esta engañando con alguien más. —Le suelto una verdad a media disfrazada de sólo sospecha. La observo y está en shock. —Y… —Carraspea. —¿Sabes con quién? —Evita mirarme. Justo como lo hizo ese infiel. —No lo sé. Sólo sé que me ha estado engañando con una zorra, pero en cuanto la vea… —Me interrumpe. —Tranquila. De seguro ha estado ocupado con el trabajo y estás dando por hecho cosas que tal vez no son. —¡¿En serio?! ¿Lo defiende? —¿De que lado estás? —La miro y se ve algo nerviosa. —Del tuyo, claro. —¿Cree que soy idiota? Le cambio de tema, porque sé que algún día los voy a exponer y se van a arrepentir de haberme traicionado de está manera. … Narra Alonso La noche anterior… Veo que mi hijo baja y me extraña que no lo haga junto a Joanna. Quien por cierto es una mujer muy hermosa, a veces me pregunto el como acepté que se casara con mi hijo. Claro, se me olvida que no la conocía antes del compromiso, sólo conocía a su padre, Marcos Medina, un empresario exitoso con quien debía asociarme, sin embargo, la condición era un matrimonio por conveniencia, nuestros hijos no lo aceptaban de esa manera, sólo que un día mi hijo cambió de parecer. De repente se hace un silencio, miro hacia las escaleras y así está ella, la mujer mas bella de está noche. Con un vestido ceñido a ese esbelto cuerpo y no hablemos de ese escote muy pronunciado. ¡Dios! ¿en que estoy pensando? ¡Es la esposa de mi hijo! De haberla conocido antes sería yo quien aceptara casarse con ella. No fue así. La miro con discreción y veo que busca algo o a alguien en específico, sólo que no le tomo importancia. Sin pensarlo dos veces, me acerco a ellos para “felicitarlos” por su aniversario. La miro y se ve algo nerviosa. —Hacen una hermosa pareja. ¿No crees? —Hablando de mi socio. —Así es, Marcos. —Trato de ocultar esto que sea que estoy sintiendo al verla. —No me equivoqué con tu hijo. —Espero lo mismo. Bueno te dejo, que esa hermosa joven espera por mí. Lo veo alejarse y se acerca a una rubia despampanante. Yo sólo giro los ojos y me concentro en mi nuera… digo, Joanna. … Siento que he bebido mucho y sé que así no podré manejar hasta mi departamento, así que subo a una de las habitaciones, a veces me quedo en esta casa, no tanto por mi hijo, sino por esa mujer que roba mis sueños cada noche recordándola en ese vestido de novia. —Ella no se fijaría en alguien como yo. Digo, soy algo viejo para una hermosa joven como Joanna. Escucho pasos, los ignoro. Sin embargo, siento que alguien me toma de la mano llevándome a la última habitación al final del corredor y cierran la puerta. Miro y se trata de ella… Joanna. La mujer de la cual estoy enamorado. —¿Qué ocurre? —La miro sin entender y ocultando lo nervioso que me pone. —¿Soy hermosa? —¿Por qué lo estará diciendo? —Claro que sí. ¿Por qué…? —Siento que me besa y le correspondo en seguida, sintiendo lo duro que estoy, la tomo y la hago mía. Ya moría por hacerle el amor. … Me siento tan cómodo abrazando a alguien, sin embargo, escucho su voz y me despierto. ¡¿Qué?! Creí que se trataba de un sueño, pero veo que no fue así. No, no, no y no. ¡Dios! ¿qué he hecho? Me levanto de la cama y camino como loco por toda la habitación y ¿si alguien nos vio? Espero que no, o su padre me odiaría. Me detengo y la miro sin nada que la esté cubriendo. Me odio a mi mismo. Lo mejor es irme. No fue mas que un gran error. El peor de todos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD