Un intruso inesperado

1089 Words
La escena en el ascensor es bastante incómoda, al menos para mí. Mi postura recta, mi espalda tensa y mi vista fija en un punto, y, a pesar de que hay bastante gente, el único aroma que logro percibir. En definitiva, este no era el plan Cuando las puertas de la caja metálica se abren en el piso número 20, soy la primera en salir, intentando caminar con paso firme, sin mirar si él viene tras de mí, pero cuando menos me doy cuenta, Octavio está caminando a mi lado — ... Buenos días, señor — saludo, lo más seria posible. — pensé que era muda — mis cuerdas vocales funcionan a la perfección, señor — respondo sin alterar el ritmo de mis pasos o dedicarle una sola mirada — con permiso — digo al entrar en el despacho y desviarme hacia mi cubículo, perdiéndome entre el sonido de las teclas y los murmullos de mis compañeros. ******* Octavio Al entrar en mi oficina, lo primero que hago es aflojar mi corbata y arrojar el caluroso abrigo sobre el sillón de piel. Estos días que Emily no estuvo en la oficina pensé que servirían para sacarla de mi sistema Pero ahora que la vuelvo a ver, me doy cuenta que no logré olvidarme de ella ni un poco, mis sentidos la recuerdan a la perfección, su voz dulce hablando a mi oído, su piel suave frotándose contra la mía, su cabello sedoso con aroma a manzana, el sabor de sus labios y lo peor, desde el momento en que cruzó la puerta del ascensor, no pude apartar la mirada de ella y esto me irrita más de lo que puedo soportar. ... ... ... ... ... He permanecido todo el día dentro de mi oficina, este día no hay mucho que hacer así que solo estoy esperando a que todos salgan para poder marcharme a casa o ir con mi abuelo a alguna parte a la que se le ocurra arrástrame el día de hoy. La puerta de la oficina suena para después abrirle paso al viejo —hoy no hay mucho que hacer ¿por qué no vas a casa a descansar ? — era lo que pensaba hacer, solo estoy esperando a que los empleados terminen su turno — ya casi no hay nadie en la oficina. Vámonos juntos, déjame en casa y después ve a descansar — está bien abuelo, vamos — me levanto de la silla, tomo mi abrigo y salgo con mi abuelo. El viejo tiene razón, la oficina está casi vacía, solo que al salir, me encuentro con la persona con la que no quería hacerlo... Emily, quien guarda sus cosas con impaciencia, pero que se queda quieta cuando nos ve pasar por su lugar, dedicándome una mirada rápida e indiferente. — nos vemos mañana querida —dice mi abuelo para despedirse de ella. — hasta mañana señor... hasta mañana señor Octavio — solo asiento con la cabeza para responder. Ahora yo soy el que se ha vuelto mudo. ... ... ... ... — abuelo ¿por qué dejaste que los empleados salieran un poco antes ? —pregunto cuando ya estamos caminando por el pasillo hacia los ascensores. Mi abuelo me mira, dudando un poco en si responderme o no. — Emily ha terminado su Maestría en en Finanzas Corporativas, además de haber logrado una mención honorífica. Abigail me pidió que les permitiera celebrar el logro de su amiga. —me quedo pensando por unos instantes, mientras esperamos a que el ascensor llegue. — supongo que por eso estabas tan elegante el sábado — él me mira serio, sabe que lo he atrapado —... si, fui a apoyarla. — ¿y no pudo ir su familia? ¿por qué tenías que hacerlo tú? —pregunto con fastidio aunque en realidad es más mi curiosidad. Mi abuelo se ha comportado tan hermético con el tema de Emily que no sé si quiera si va a responder mi pregunta o simplemente dirá que no es de mi incumbencia — Solo tiene dos personas en su vida, Karisa y Jack, el bebé no puede asistir a un evento así y alguien tenía que hacerse cargo de él, así que Karisa tampoco pudo estar presente. — me quedo en silencio sin decir nada más, no puedo molestarme por el apoyo que mi abuelo le brinda, no puedo ser aún más imbécil, no puedo caer más bajo. Llevo a mi abuelo hasta su casa que está relativamente muy cerca de la mía. Cuando llego hasta mi casa veo el auto de Penélope, estacionado en mi lugar. Bajo del auto y entro a la casa y lo primero que detecto es un desorden en mi sala, un montón de cojines tirados sobre la alfombra. Siento como la vena de mi sien se hincha mientras me agacho para tomar uno de los cojines, pero en ese momento me encuentro con algo inesperado.... un bebé durmiendo en medio de todo ese desorden. — ¡PENÉLOPEEEEE! — es la primera reacción que tengo, gritar, lo cual provoca que el bebé comience a llorar mientras me mi hermana llega corriendo junto a otra chica, la cual me resulta conocida. — ¿por qué gritas? lo despertaste — dice mi hermana, mientras se acerca para levantar al bebé del suelo, mientras que la otra chica me mira sin decir una palabra — perdón, pero no esperaba llegar a casa y encontrarme con un bebé durmiendo en medio de mi sala .... es más, ni siquiera tu deberías estar aquí — es tu culpa por haber llegado temprano... ¿que haces aquí? — responde mi descarada hermana mientras consuela al bebé en sus brazos —¿qué que hago aquí? esta es mi casa por si no lo recuerdas ... ¿dime mejor qué haces tu aquí? — te lo dije el otro día, vengo aquí a estudiar y tu casa está muy cerca de la universidad, y por aquí también pasa el autobús que deja a Karisa cerca de su casa. Al escuchar el nombre de la chica, me doy cuenta de la extraña situación en la que me encuentro en este momento. Esos ojos, ese cabello. Ella es la hermana de Emily, entonces ese bebé..... — Estoy cansado y quiero dormir un rato. No hagan ruido, por favor —digo con resignación. No puedo correr a dos chicas que solo quieren estudiar, ni mucho menos a un bebé ¡Así que eres tú!, pienso mientras me voy alejando de la habitación
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