Casualidades absurdas

1322 Words
Siento como sus labios tocan con suavidad mi mejilla, y aunque mi cuerpo se está volviendo loco por dentro, intento parecer lo más serena posible; sin embargo, este hombre sigue golpeando mi resistencia, pues con un camino de besos, llega hasta mis labios.... Su mano se hunde en mi cabellera y me aprisiona contra sus labios, los cuales me roban el aliento. Cuando me doy cuenta, el auto está detenido, estamos estacionados frente a mi casa. — ¿quieres que entre? — pregunta él cuando se da cuenta de que me he quedado sin saber que hacer mientras lo miro confundida — ¡no! — respondo, confundiéndolo ahora a él — aquí no — sus labios vuelven a chocar nuevamente con los míos, separándose solo para indicarle al chófer que nos lleve a su casa… Minutos después llegamos a una casa hermosa, por lo menos tres veces más grande que la mía. Octavio me toma de la mano y me lleva dentro de la casa, directo a su habitación. ***** Octavio Cuando despierto me encuentro solo en mi habitación, Emily ha desaparecido... si su aroma no se hubiese quedado impregnado en la almohada, fácilmente podría pensar que fue un sueño. Me levanto de la cama buscando algún indicio, pero no encuentro nada..... Me siento utilizado, es la primera vez que una mujer se escapa de mi cama de tal modo, sin un beso de despedida, nada, ni siquiera un número telefónico para saber de ella. ... ... ... ... ... ... ... Es domingo al medio día cuando mi tranquilidad es perturbada por mi querida hermana Penélope — ¿qué tal te fue ayer con Emily? — comienza a preguntar mientras busca comida en mi nevera — mmm bien, bien... si, muy bien —¿verdad que es muy bonita? — sí, es muy linda —¡lo sabía! se lo dije a Karisa — no quiero ser grosero, pero ¿no deberías de estar en casa con tu padre? — salió de viaje de negocios, regresa dentro de una semana, creo .....¿no tienes nada de comer en esta casa? — regresé hace una semana, no he tenido tiempo de ir de compras —supongo que tu abuelo te ha mantenido ocupado — así es, en cuanto llegue se arrojó sobre mí. — ¿entonces si te quedarás a vivir aquí? — pues claro, se lo prometí a mamá — Pen deja escapar un chillido de emoción y se abalanza sobre mi para abrazarme — ¡gracias abuelo, por hacer que este tonto regresara a casa! ***** Emily Son casi las seis de la mañana cuando voy llegando a casa. Entro con cuidado y voy directo a mi habitación, quiero dormir lo más que pueda antes de que Karisa despierte y comience a cuestionarme por la cita de anoche. ... ... ... ... ... Tal como lo había predicho, Karisa no paró de hacerme preguntas, obviamente se dio cuenta de que no llegué a casa y eso extrañamente la volvió loca de emoción. El resto de mi fin de semana fue muy tranquilo a comparación del sábado por la noche, Karisa se comportó muy amable, preparó la comida, e hizo la limpieza mientras yo pasaba el resto del día con Jack. Es lunes por la mañana, en esta ocasión he logrado llegar temprano al despacho, lo cual me hace sentir contenta ... Admito que pasar la noche con Octavio me hizo sentir muy bien aunque estoy consciente de que esto solo fue cosa de una noche. — Emily, ¿puedes venir a mi oficina? — me llama el señor André. — claro, voy enseguida — me levanto de la silla y voy hasta la oficina del jefe — buenos días, señor — digo en cuanto entro a la oficina, sin percatarme de la presencia de una tercera persona — Entra querida, toma asiento, mira, quiero que conozcas a mi nieto, Octavio — cuando escucho ese nombre, intento no pensar lo peor ... El mundo no podría ser tan pequeño ¿o si? ...... — ... ¡un gusto! — dice el hombre con un ligero entusiasmo después de un breve silencio. Una sonrisita descarada se forma en su rostro, la cual claramente no es vista por el señor André... siento como mi presión se baja de golpe y maldigo por dentro .... ¡malditas vueltas de la vida! — ella será la nueva contadora senior, ya la estamos preparando para eso, ¿no es así querida? —¡¿eh ?! — ¿te sientes bien querida? te ves un poco pálida. — yo... estoy muy bien, es solo que creo que se me bajo un poco la presión.. — ¿necesitas ir al médico? Si quieres puedo llamar a un doctor — pregunta con verdadera preocupación, lo que me hace sentir avergonzada — no se preocupe, voy a estar bien. — toma — dice Octavio, extendiendo su mano con un dulce. — Gracias — digo, mientras intento no mirarlo a los ojos.... Esto es bastante abrumador. Después de un par de minutos de drama, al fin logro recomponerme y salir de aquella oficina. Intento mantenerme en calma aunque mi cuerpo aún sigue gritando por dentro ... De verdad que esta situación parece una mala jugada El resto de mi día laboral es un verdadero fiasco, no pude concentrarme en el trabajo y todo fue por su culpa. . . En cuanto el reloj marca exactamente las cuatro, me levanto de la silla y salgo lo más rápido posible, me molesta hacer este tipo de cosas, pero quiero salir corriendo de aquí. Voy caminando por el pasillo hasta llegar al ascensor ... Salí tan rápido del despacho que soy la única en los elevadores. Entro al ascensor y presiono el botón del estacionamiento, pero la puerta es detenida de repente. Una enorme mano se atraviesa entre las puertas y cuando menos me doy cuenta, Octavio se encuentra parado a mi lado. Muchas ideas pasan por mi cabeza, jamás en la vida imaginé que una situación así pudiera pasar ... Ambos permanecemos en silencio al bajar los primeros pisos, pero es Octavio quien rompe el silencio. — ... Pensé que no te volvería a ver. Saliste huyendo de mi casa y ahora te encuentro aquí, justo aquí. — no hui de ningún lado, solo tenía cosas que hacer y tú no despertaste, no quise molestar tu sueño — ¿sabes qué me sentí muy triste cuando no te vi a la mañana siguiente? — dice a mi oído, lo que sin duda me hace estremecer. Cierro los ojos mientras intento calmar mi respiración .... este hombre va a complicar demasiado las cosas. — .... lo siento — ¿estás segura de que lo sientes? — sus manos rodean mi cintura mientras aspira profundamente mi cuello. — ¡¿qué haces?! — digo, apartándome de él… Cuando lo miro, una sonrisa está dibujada en su rostro, haciéndolo ver aún más sin vergüenza — ... n.. no podemos hacer esto — digo con un ligero tartamudeo nervios — es mi trabajo, estoy a punto de conseguir el puesto que deseo y no puedo arriesgarme teniendo un flirteo con el nieto del jefe — Pero todo mi discurso le vale un carajo a este tipo arrogante, acorralando mi cuerpo contra la caja de metal, haciéndome callar con un beso, el cual absurdamente no rechazo. Se escucha un " bip" que nos indica que hemos llegado al estacionamiento. Nuestros cuerpos se separan, Octavio vuelve a su postura recta, acomoda un cabello que se ha salido de su lugar y limpia sus labios manchados con la tinta de mi labial... Salgo del ascensor mientras lo miro aturdida. — te veo mañana a primera hora en mi oficina, contadora. . . Le daremos un vistazo a los números — dice antes de que las puertas del ascensor se cierren, dejándome aún más confundida, nerviosa y también asustada..
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