Los abogados de la empresa Manhattan Consulting Group están reunidos con el señor William Campbell, Daniel, su madre y Alexa. Tienen noticias, eso es lo que han dicho a la hora de convocar la reunión, ninguno se imagina que tipo de noticia.
–Ya estamos todos ¿Qué pasa? –Pregunta el señor Campbell.
–Como abogados de la empresa nos acaban de informar que la delincuente que mandamos a prisión hace tres años, le han reducido la condena, le quedaban nueve meses, así que ahora solo le quedan tres. –Informa uno de los abogados.
– ¿Por qué su condena ha sido reducida? –Pregunta Daniel de forma lacónica.
–Sí, ¿Por qué ha sido reducida? Siendo una delincuente no entendemos cómo ha podido pasar eso. –Interviene Alexa nerviosa, tiene miedo aún no se ha casado con Daniel y eso le preocupa.
–Según nuestros informes la chica ha sido un dechado de virtudes en la cárcel, nunca se ha visto involucrada en ninguna pelea, se ha integrado en todas las actividades, ha ayudado a las demás reclusas dándole clases, no hay tarea o trabajo al que se haya negado, su reputación ha sido ejemplar.
– ¿Por eso le han reducido seis meses de condena? Por favor, cualquier delincuente cuando está entre rejas cambia su manera de actuar, pero eso solo es una fachada, el zorro cambia de pelos, nunca de mañas. –Interviene Doña Amanda con evidente burla.
–Mamá ¿Te quieres callar? –Pide Daniel con las manos en la cabeza, tiene un dolor infernal.
–No me mandes a callar, solo he dicho la verdad. –Responde doña Amanda mirando a su hijo.
–Ahora solo tenemos que actuar y pedir que esa condena llegue hasta el final. –Dice Alexa muy segura.
– ¿Qué? –Pregunta Daniel mirándola.
–Que…
–Ya escuché lo que dijiste, y aquí no se va a hacer nada, si le han reducido la condena por buena conducta, me parece perfecto.
–Pero hijo… –Dice el señor Campbell
–No haremos nada papá, ella se ha ganado esa reducción y nosotros ya no tenemos nada que ver, ya ha cumplido, vosotros podéis iros, ya no tenéis nada que ver en este caso. –Pide Daniel a los abogados.
–Has hecho muy mal Daniel, esa ratera no merece salir de la cárcel. –Infiere Alexa con rabia y miedo, aunque disimule tiene mucho miedo.
– ¿Quién eres tú para ponderar si debe o no salir de la cárcel? ¿Su justiciera? –Pregunta mirándola, mientras piensa que no sabe cómo diablos se va a casar con ella. Una mujer de mirada fría y calculadora. Que solo piensa en sí misma, pero Daniel no sabe hasta dónde puede llegar Alexa. Es una mujer de treinta años, tiene uno más que Daniel, una trigueña con ojos marrones, el pelo n***o y la cara siempre llena de pintura, Daniel cree que nunca la ha visto sin maquillar, ni siquiera cuando se la folla. Todo lo contrario de Anna, que siempre iba muy sencilla y la cara limpia.
–No, pero digo que no debe salir. –Responde Alexa retadora.
–Papá. –Se dirige Daniel a su padre –.Tenéis prohibido hacer algo para que esa chica siga en prisión, si me entero que habéis hecho algo, no me veréis en su vida y lo digo en serio. –Expresa Daniel saliendo de la oficina de su padre y dirigiéndose a la suya, cierra con llave, no quiere que nadie lo moleste, quiere estar solo, quiere pensar. Su Anna, saldrá libre, dentro de poco estará en la calle, dentro de poco otros brazos, la abrazaran, otra boca la besará, otros ojos la miraran y eso él no podrá soportarlo.
De repente tira todo lo que tiene en la mesa, no le importa nada, todo le da igual, nada tiene importancia para él, mientras la sabía encerrada no pensaba en nada de esto, pero ahora que saldrá libre no puede soportarlo. Agarra una botella de whisky de esas pequeñitas que siempre tienen en las oficinas, empieza a beber a morro, se la toma de un solo trago, pero no importa, tiene más. Quiere emborracharse, quiere olvidar, quiere olvidar cuando fue la última vez que se sintió realmente feliz, porque todo lo demás ha sido una mentira, incluyendo el amor que dijo sentir por él, todo fue una mentira, donde quien más apostó fue él, quien más se entregó fue él. Otra vez vienen los recuerdos, esos que han sido su compañía en los últimos años.
Daniel está reunido, con su equipo de consultores, están planificando los trabajos de los próximos meses, para las empresas extranjeras, tiene a su cargo una plantilla de treinta consultores, solo los mejores pueden llegar hasta aquí, eso es imprescindible para realizar un buen trabajo, no en vano Manhattan Consulting Group es una empresa de renombre a nivel mundial.
–Alexa ¿Puedes enviar a alguien a la reunión para que distribuya la documentación? –Pide Daniel por el interfono interno.
–Ya sube alguien. –Contesta la mano derecha de su padre y de casi todo en la empresa.
–Bien señores, lo primero es el contacto con el cliente, toda empresa necesita confiar en sus consultores, sin olvidar el diagnostico preliminar que consiste en los hechos, el análisis y la síntesis del problema…
–Perdón… me han dicho que tenía que venir aquí. –Dice una chica interrumpiendo la reunión. Daniel deja de hablar, no sabe lo que ha dicho, ni por donde continuar, se ha quedado atolondrado mirando a esa chica de mirada dulce, ojos indefinidos, con una boca hecha para ser besada, una chica sencilla a la vista, pero capaz de poner su polla a bailar.
– ¿Y usted quién es? –Pregunta, nunca la había visto en la empresa, y es su empresa j***r, como no se ha enterado que tiene este ángel en su empresa.
–Soy Anna Asencio señor, he empezado hoy a trabajar como becaria. –Con razón no la había visto antes –.Dígame lo que tengo que hacer. –Pide Anna, mientras Daniel piensa; “No hagas nada, solo sigue mirándome como lo estás haciendo”
–Distribuya la documentación y quédese en la reunión por si la necesito más adelante. –Responde Daniel en modo jefe, pero solo quiere tenerla cerca, tiene miedo de dejarla marchar y no encontrarla.
–De acuerdo. –Responde Anna empezando lo que le ha ordenado.
Daniel continúo con la reunión, Anna cuando terminó de entregar las carpetas a todos, se sentó en un rincón, esperando que la necesitaran de nuevo, pero quería irse, porque la mirada de ese hombre la tenía nerviosa, no dejaba de mirarla y ella estaba incomoda, no quería que los demás vieran lo que estaba pasando, es el hijo del dueño, lo sabía porque antes de empezar las practicas se documentó en internet sobre la empresa para la cual trabajaría como becaria durante un año y en lo que menos pensaba era en estar delante de uno de sus jefes y que la mire como lo está haciendo.
–Eso es todo, señores, así que, a por ello, recuerden que todos los proyectos deben pasar por mis manos. –Expone Daniel dando por finalizada la reunión. Todos se disponen a salir de la sala de exposiciones de la empresa entre ellos Anna, ella piensa que aquí ya no hace nada.
–Usted señorita, no se vaya aun, la necesito. –Pide Daniel llamándola, Anna se devuelve y espera a ver que quiere este hombre.
–Dígame señor. –Pide Anna cuando todos se han ido.
–Daniel. –Dice –. Soy Daniel. –Repite acercándose, Anna se está poniendo nerviosa, porque es cierto que es su jefe, pero eso no tiene nada que ver con lo guapo que es y lo bueno que está.
–Señor no creo…
– ¿Puedo llamarte Anna? –Pregunta Daniel tocándole un mechón de pelo.
–Ese es mi nombre, pero usted es mi jefe y yo sé cuál es mi lugar.
–Yo, solo sé que eres preciosa, pero cuando estemos solos puedes llamarme Daniel, de hecho me encantaría escuchar mi nombre de tu boca. –Y más cosas le gustaría de su boca, pero se las calla, no es momento de expresarla, si lo hace saldrá corriendo y eso es lo último que quiere.
–Me tengo que ir. –Dice Anna mirándolo, podría quedarse admirándolo para siempre, tiene unos ojos hermosos, una boca que pide ser besada y un pelo que le está pidiendo que lo acaricie, pero se quita esos pensamientos de su cabeza.
–No te vayas, solo quiero mirarte, me pasaría todo el día mirándote, ¡Eres preciosa!
–Usted también lo es.
– ¿Soy preciosa? –Pregunta Daniel riendo y haciendo que se derrita el hielo, porque Anna también empieza reír.
–Quise decir guapo. –Responde Anna poniéndose seria y mirándolo a los ojos. Daniel está muy cerca de ella, no sabe en qué momento pudo acercarse tanto, Anna no es capaz de moverse, no puede articular palabra. Daniel aprovecha y pasa sus dedos por los labios de ella, los acaricia, los mira con pasión.
–Me vas a matar, pero te voy a besar, porque si no lo hago, no voy a poder esperar hasta la próxima vez que te vea.
Fue el primer beso, un beso que Daniel lo lleva grabado en su alma, un beso que lo dejó marcado para siempre, sabe que no puede engañarse, sabe que ese beso fue el inicio de todo y si bien es cierto que Anna es una ladrona y no solo de lo que hizo en su empresa, también lo ha sido de su corazón, de su vida, porque Daniel tiene claro que jamás será libre, que podrá estar con mil mujeres, pero ella siempre será la dueña de su alma.
Siempre será la mujer que dejó una marca indeleble en su corazón, la mujer que más ha querido, o la única que ha querido. Por su vida han pasado muchas, tantas que ha perdido la cuenta y cuando más han pasado fue cuando ella fue a la cárcel, porque él se perdió y empezó a vivir una vida loca y desordenada, una vida sin control, donde no había culo que se le resistiera, buscando y buscando, pero no es cierto ese dicho de que el que busca encuentra, porque él, por más que buscó nunca encontró, no la encontró a ella.