Día de Voluntariado Escolar

4805 Words
Capítulo 6 Viernes 9 de setiembre del 2022 – Antes de dormir El día de hoy ha sido interesante, mucho, a decir verdad. Pasé una muy agradable tarde con Lorcan antes de la cena, caminamos por los jardines de la escuela y platicamos de cómo nos fue en semana y lo muy emocionados que estamos por la llegada del fin de semana y la posibilidad de poder pasar el domingo juntos en Bellcliff ya que hemos logrado terminar con todos los deberes pendientes. Realmente me emociona pasar el domingo con Lorcan, no he podido disfrutar mucho del tiempo a su lado y el fin de semana suena ideal para ello. Antes de ingresar a Cordelia, la familia de Lorcan pasaba varias temporadas en el Castillo de Pravalon, lo que permitió que él y yo pudiésemos pasar veranos enteros juntos y bellas navidades. Tengo muchos recuerdos de él y yo en el lago, con sus hermanos mayores, pescando renacuajos y teniendo picnics en los jardines. Extraño aquellas épocas en las que podíamos ser solo él y yo con una bandeja de canapés, mirando las nubes y soñando con el futuro. Ahora las horas que paso con él son muy escasas, supongo que por eso me alegró tanto el poder pasar un par de horas con él antes de la cena ¡Y podría haber prolongado el momento! Pero no consideré que fuese correcto, es decir, no quiero ser ese tipo de novias que priva a su novio de tiempo con sus amigos. Pese a que Andreas y Stephen son agradables conmigo, siguen siendo amigos de Lorcan y no míos, no puedo evitar sentirme algo incómoda a su lado, sobre todo si Christiana está presente. Aún no he olvidado lo que ocurrió el lunes, aunque realmente no ocurrió nada. Quizá es el hecho de que por años solo he tenido a Lorcan al lado, para mí sola, solo él y yo. No lo quise admitir frente a Lyn, pero lo cierto es que nunca he tenido muchos amigos. Fui educada en el Castillo de Pravalon, rodeada de adultos dispuestos a convertirme en una buena heredera al trono. Las únicas veces que interactuaba con personas de mi edad era por las fiestas en el castillo o en vacaciones como con la familia de Lorcan, así que he crecido sin tener muchos amigos, esta es la primera vez que estoy totalmente rodeada por personas de mi edad. Creo que una parte de mí pensó que no necesitaría a nadie más en Cordelia porque Lorcan estaría aquí y él es mi mejor amigo y además es mi novio, pero verle con amigos, siendo muy popular y con una gran capacidad para desenvolverse con los demás, me hizo sentir indefensa, como si no fuese única. Quizá lo que estoy diciendo no tenga sentido, quizá es porque estoy acostumbrada a ser tratada como si fuese alguien especial porque soy la heredera al trono y darme cuenta de que no lo soy para él, no tanto como me hubiese gustado, que soy solo una más de las personas que le rodean, quizá con un poquito más de importancia, pero no tanta como hubiese deseado, es lo que me hizo sentir indefensa cuando le vi sonreírle a Christiana Wildingham. He visto a Lorcan sonreír miles de veces, pero jamás le había visto sonreír de esa forma, con todo el rostro, como si una luz de felicidad se hubiese posado sobre su rostro. Me ha hecho sentir algo extraña verle sonreír de esa forma por una amiga, una amiga que no soy yo, me causa cierto enojo pensar que existen personas con las que él se sienta más alegre de lo que se siente conmigo al lado ¿Está mal pensar así? No lo sé y el miedo a estar actuando de manera irracional es lo que evita que quiera dejar al descubierto este nuevo sentimiento, no quiero admitir que me siento celosa de que mi novio tenga más amigos además de mí y que siento que él es más feliz con ellos que conmigo. Por otro lado, y continuando con el tema de las amistades. Estoy empezando a creer que esta alianza estratégica con Lyn, Mitsuki y Anja se me está yendo de las manos. Hace un par de horas, las tres chicas prácticamente asaltaron mi lado del armario, buscando prendas de ropa que quizá ya no vaya a usar porque están “Pasadas de moda”. Como princesa, no creo que sea correcto el vender mis pertenencias para beneficio propio, pero las chicas dijeron que no estaba vendiendo mis cosas, que se las estaba donando a ellas para que ellas las vendan y yo no veré ni un solo céntimo. Pienso que es una gran forma de pasar por alto las leyes y las normas morales, lo cual me hace pensar que mis tres compañeras son un tanto maquiavélicas, y también pienso que es una forma muy solapada de aprovecharse de mí. No quiero decir que esas tres chicas sean unas aprovechadas o unas malas personas, porque en cuyo caso, también soy igual; lo que quiero decir es que esta alianza se funda en las bases de sacar provecho de lo que las demás pueden ofrecer y eso está bien hasta que desordenan mi armario, no soporto tenerlo desorganizado y tuve que desperdiciar tiempo valioso en volver a acomodarlo. Por otro lado, me he quedado pensando en lo que Lyn dijo, eso de que ella y las demás son capaces de sacrificar sus uñas por mí. Sé que es una declaración de amistad pura y sincera, pero no puedo evitar sentirme abrumada ante ello y, sobre todo, impactada ¿Lorcan sería capaz de sacrificar su integridad física por mí? No lo sé, quiero pensar que sí, pero jamás me he visto en la situación en la que necesite que alguien sacrifique su integridad física por mí. Supongo que sí lo haría, después de todo, se podría decir que él me ha intentado cuidar frente al cuervo de Derek Ravenswood ¿Cierto? Ese cuervo… ese desesperante cuervo con un arete en la oreja y el cabello sujeto en un moño mal hecho… no puedo creer lo que un ser humano como él pueda causar tal efecto en mí. Me lleva de “Tranquilidad” a “Querer arrancarle los ojos con los dientes” en un santiamén ¡Y ese “Niñata”! ¡Maldición! ¡Me llamo Evangelina! ¡Mi nombre no es “Niñata”! Odio que me llame así, pero no puedo rebatir su argumento de que “Está en un país donde se respeta el derecho a la libertad y por lo tanto no le puedo exigir que me llame “Su Alteza o Evangelina” y si lo hago soy una opresora” ¡Maldición! No puedo creer lo desesperante que puede llegar a ser ese sujeto ¡Y no puedo evitar darle la razón! ¡Porque la tiene! No puedo obligarle a llamarme de una forma que él no desea, basándome únicamente en el hecho de que soy una princesa porque entonces volveríamos al tema de la vez pasada: No puedo esperar que las personas me guarden respeto por el simple hecho de ser princesa ¡No puedo esperar ni obligar a las personas a tratarme como quiero, basándome en el simple hecho de ser una princesa! ¡Debo de ganarme ese respeto! ¡¿Cómo puedo conseguir que una persona que es simpatizante de movimientos antimonárquicos, me llame “Su Alteza”? ¡Es imposible! Pero al menos hemos hecho un progreso en esta historia, un muy grande progreso, a decir verdad. Derek Ravenswood me sonrió y hasta bromeó conmigo… o se burló de mí ¡El punto es que dejó de tratarme como si me odiara por el resto de la clase! ¡Y fue maravilloso! Quitando el hecho de que él es antimonárquico y que me llama “Niñata”, el chico del arete siempre intenta que abra los ojos a la realidad en la que vivo y me trata como a una igual, no creo que eso sea algo malo pese a que soy una princesa. Entonces… ¿Podría pensar que quizá, algún día, pueda generar una alianza estratégica con él también? Quizá no pueda pedirle que me ayude con la tarea, pero creo que sería muy conveniente tenerlo como un ancla, como mi nexo con la realidad, con la vida de las personas que no son como Lyn o Lorcan, es decir, personas que no han nacido con ningún privilegio. Quizá algún día pueda considerar a Derek Ravenswood como un compañero y podamos convivir en paz hasta que se gradúe de Cordelia. En fin, eso es todo lo que me ha ocurrido en este día y espero que mañana sea mejor. Mañana comienzan los voluntariados. Mis compañeras se inscribieron en el voluntariado para arreglar parques, estarán dos horas bajo el sol, ensuciándose. Yo me inscribí en el apoyo al acilo de ancianos, espero que no sea tan difícil y que mis compañeros sean agradables. Todos tomaremos el autobús a Bellcliff a las nueve de la mañana, por lo que debemos de ser puntuales con el desayuno. El viaje de Cordelia a Bellcliff dura una media hora, desembarcaremos en la plaza principal y a las diez en punto debemos de presentarnos en nuestros respectivos voluntariados. Al medio día se acaba el voluntariado y tenemos el resto del día libre, realmente me emociona pensar en lo que haré el resto del día, espero poder utilizarlo para afianzar los lazos con mis compañeras y quizá poder ver a Lorcan. Será mejor que me vaya a dormir de una buena vez… Lyn ya comenzó a roncar *** — ¡Que emoción chicas! — celebra Lyn, engarfiando su brazo al mío mientras hacemos la fila para subir a uno de los autobuses — ¡¿No están emocionadas?! — Yo ya confesé que no lo estoy del todo — Mitsuki alza la mano para luego embadurnarse el rostro con protector solar — El próximo año hay que escoger el voluntariado de cocinar, prefiero cortarme un dedo a broncearme bajo el sol — Yo no tengo problemas con el bronceado — bromea Anja Sharma — Y aunque no estoy entusiasmada con el hecho de tener que plantar árboles, sí me agrada la idea de estar al aire libre — ¡Yo sí estoy emocionada! Lyn pega un par de saltitos, sacudiéndome en el proceso y haciendo reír a las demás. — ¿Está usted emocionada por su voluntariado, su Alteza? Pregunta Mitsuki. — Yo no entiendo por qué Lina se inscribió en ese Ríe Anja. — Evangelina — le corrijo, mirándola con confusión — ¿Y por qué no lo entiende? — Todo el mundo dice que es el peor voluntariado — contesta mi interlocutora — Por eso es que nadie se inscribe en él, quizá vayas a estar sola — ¿En serio? — miro a las otras chicas — ¿Por qué nadie se inscribe para ayudar en el acilo? — ¿Quién querría ayudar a limpiar traseros de ancianos y bacinicas? — pregunta Mitsuki, aplicando más protector solar sobre su rostro — Prefiero la tierra y el sol al excremento de un anciano — Yo escuché que Paula Wellington, de último año, fue la última de sus voluntarios y renunció después de que una anciana histérica le lanzó un pañal al rostro — interviene Lyn, abro al máximo los ojos — Escuché que tuvo que recibir terapia y muchos faciales para sacarse la sensación del pañal apestoso en su rostro — ¿En serio? — miro a las demás chicas — ¿Por qué nadie me advirtió de esto? — Jamás preguntaste — contesta la pelirroja con un encogimiento de hombros — Y para cuando nos pusimos de acuerdo para escoger un voluntariado, tú ya habías escogido el tuyo — Oh… Me lamento, intentando no sonar tan preocupada. — Pero descuida, de seguro habrá enfermeros que te ayuden Anja intenta tranquilizarme. — Ya vamos a subir Indica Mitsuki, la fila comienza a moverse. — ¿En serio lo cree? Pregunto, sentándome al lado de la ventana. — No creo que dejen sola a la princesa heredera — Lyn se sienta a mi lado — Eso es ilegal — No lo es, pero… — miro por la ventana — Espero que no me dejen sola… Frunzo el entrecejo, Derek Ravenswood acaba de entrar en mi radio de visión. Lleva el cabello en una media cola, su cabello cae suelto hasta sus hombros, ese peinado hace lucir más atemorizante a la línea de su mandíbula. Aunque trate de evitarlo, no puedo negar que este muchacho me parece fascinante, en el mal sentido de la palabra. Es setiembre, aún hace calor, pero él lleva una gabardina color n***o y guantes de cuero a juego, luce como un mercenario. Su padre aparece, luce cansado y tiene una mano vendada, Derek al instante le ayuda a cargar algunas cosas en la camioneta. Este chico me parece fascinante y no en el buen sentido, no puedo evitar notar cómo mira con enojo a todos lados, incluso a su padre, como si estuviese en modo de alerta, esperando a un movimiento en falso, quizá ir a Bellcliff no sea de su agrado, quizá allá le haya sucedido algo malo, quizá fue víctima de acoso por parte de otros alumnos, eso explicaría porque lleva un arma en el cinturón… — ¿Qué tanto miras por la ventana? Pregunta Lyn en voz baja. — Nada… Miento, la pelirroja de todas formas se estira para ver. — Oh… Suelta una risita. — No es nada Repito, mi compañera solo suelta una risita. — ¿Qué cosa es “Nada”? Pregunta Mitsuki. — Nada — contesta Lyn con una risita — Nuestra querida Lina se distrae con mucha facilidad Lyn me da un par de codazos sin perder la sonrisa, le debe de divertir mucho el insinuar e imaginar cosas imposibles. La verdad es que no me gusta ser malinterpretada, este tipo de situaciones generan malos entendidos y puede causar serios problemas. No quisiera que llegase a los oídos de Lorcan que me quedé ensimismada contemplando a Derek Ravenswood, sobre todo porque a mi novio no le agrada el chico del arete. No obstante, tampoco pienso decirle a Lyn que la razón por la que me quedé viendo al chico del arete es porque acabo de ver que lleva un arma en su cinturón. Así que, por hoy, prefiero que piense que me quedé contemplando al chico del arete. — Me estoy desesperando — se queja Mitsuki de pronto — ¿Ya vamos a partir? — Cuando todos los alumnos suban Le recuerda Anja. — Y hay algunos que no han subido Señalo al chico del arete. — Derek Ravenswood nunca usa los autobuses para ir a Bellcliff — suelta Lyn, revisando algo en su teléfono — Siempre se va en la camioneta de su padre — Oh… no lo sabía Miro de nuevo por la ventana, el nombrado sube al auto de su padre y parte, al mismo tiempo el autobús se pone en marcha. — ¿A dónde iremos primero cuando el voluntariado termine? Pregunta Anja. — Vamos donde Mónica a vender la ropa y luego vamos a “La Sazón de Rosa” por algo de comer — Me parece buena idea Acepta Mitsuki, embadurnándose los brazos con más protector solar. — ¿Por qué te aplicas tanto protector solar? Pregunta Anja, soltando una risita. — No me gusta broncearme, creí que lo había dejado claro Suelta la chica, las demás solo ríen a carcajadas. Vuelvo a recostarme contra la ventana viendo el bosque pasar. Pese a todo lo que las chicas han dicho acerca del acilo de anciano, me sigo sintiendo entusiasmada, definitivamente prefiero el acilo a tener que estar bajo el sol por dos horas y tener que embadurnarme con protector solar como Mitsuki. Así que no puedo negar que me siento algo entusiasmada. No obstante, sí me preocupa algo, o más bien, hay algo que me está haciendo sentir algo incómoda o preocupada, creo que la combinación de ambas. Lo que realmente me preocupa es que estaré sola. Sé que Lorcan y sus amigos barrerán calles y Lyn estará con las chicas, la única que estará sola seré yo. Nunca he sentido la necesidad de estar rodeado de personas, de personas de mi edad quiero decir. Fui educada en casa, siempre estuve rodeada de adultos que me cuidaban, solo convivía con personas de mi edad cuando la familia de Lorcan visitaba el palacio de Pravalon; así que estoy acostumbrada a estar relativamente sola. Cordelia me ha hecho experimentar lo que se siente interactuar con personas de mi edad y, aunque en más de una ocasión he dicho que mi relación con Lyn y las demás es una alianza estratégica, voy a extrañar la presencia de esas tres escandalosas quinceañeras, sobre todo la presencia de Lyn. En muy poco tiempo me he acostumbrado a la presencia de esa irritable pelirroja, así que, supongo que, estaré en profundo silencio en lo que dure el voluntariado. Los autobuses se detienen a un lado de la plaza principal de Bellcliff. Nuestro tutor nos da unas indicaciones sobre cómo comportarnos en nuestros respectivos voluntariados y lo que se espera de nosotros. Se supone que estamos representando al Cordelia Wildingham College y como tal, debemos dejar en alto el nombre de nuestra institución pese a que no estamos llevando el uniforme, sobre todo porque todos los habitantes de este pueblo saben que los estudiantes de Cordelia hacemos voluntariado los sábados. — Al menos no hace tanto sol… Celebra Mitsuki, colocándose un sombrero celeste con un enorme girasol a un lado. — Ahí hay un sujeto con un cartel que dice “Parques y Jardines” Señala anja hacia un sujeto con un cartel, varios alumnos comienzan a arremolinarse delante de él. — Será mejor que vayamos con ellos — propone Lyn, las demás asienten con la cabeza — Nos vemos al medio día, Lina — Evangelina… Le corrijo como siempre, en serio me molesta que no me llamen por mi nombre. — Nos vemos, su Alteza… Mitsuki hace una leve reverencia y se lleva a Anja del brazo. Suelto un suspiro, quisiera pedirles que se queden a mi lado armando barullo, pero no lo hago, no sería correcto. Quizá deba de pregunta si puedo cambiar de voluntariado o, en el caso de que se pueda, convencer a mis compañeras de cambiar el suyo, porque me niego a ensuciarme las manos. Vuelvo a soltar un suspiro, divisando a Lorcan y sus amigos, éste me dedica una sonrisa, le devuelvo el gesto, caminando hacia una mujer con uniforme de enfermera y un cartel de “Acilo Jardines del Recuerdo”. Tal como dijeron las chicas, no hay nadie salvo yo… — ¡Oh! — la enfermera me mira con los ojos bien abiertos, revisando un pedazo de papel en su mano — Su Alteza… — hace una reverencia, luego me sonríe — Bienvenida al staff de “Jardines del Recuerdo” — Gracias… Asiento con la cabeza. — Gracias por elegirnos, su Alteza — la enfermera vuelve a hacer una reverencia — Por aquí por favor — me indica, comenzando a caminar — En serio gracias por elegirnos, estamos escasos de personal y solo tenemos un voluntario de Cordelia — ¿Un voluntario más además de mí? Pregunto, frunciendo el entrecejo, pues no hay otro alumno además de mí. — Sí, pero él ya debe de estar allá Explica, acelerando el paso. — ¿Él…? Pregunto, sintiendo el verdadero terror por dentro. — Sí, viene desde que era muy pequeño, su madre solía trabajar en Jardines — Oh… Es lo único que puedo decir, pues el recién iniciado dolor de estómago no me deja emitir otro sonido. — Te agradará, es un chico muy educado y agradable — ¿Educado y agradable…? — la enfermera asiente con la cabeza — Ummm… Con esa descripción, dudo mucho que estemos hablando del mismo sujeto, sin embargo, dudo mucho que las madres de alguno de los estudiantes de Cordelia haya trabajado en los Jardines del Recuerdo, por lo que debe de ser un chico becado o algo por el estilo y conociendo la horrenda conveniencia argumental con la que se ha estado manejando mi vida en los últimos días, puedo hacerme una idea de quién será mi compañero de voluntariado. Debería de sentirme un poco más aliviada por el hecho de que no estaré cien por ciento sola en el voluntariado, porque al menos conozco al chico del arete y ayer progresamos mucho en nuestra relación, pero la realidad dista mucho de eso. Me siento realmente nerviosa con la idea de tener que hacer este voluntariado con él y no tiene nada que ver con el hecho de que no nos llevemos bien, porque me aferro a esa pequeña sonrisa y esa tonta broma del pegamento para decir que hemos progresado en esto de llevarnos bien. Me da miedo hacer este voluntariado con él porque lleva un arma consigo… quisiera saber por qué lleva un arma consigo… quisiera saber qué le pasó como para tener que llevar un arma consigo… De las pocas cosas que Lyn han logrado averiguar de este chico, una de ellas es que fue agredido por otras personas y que toda su residencia se negó a compartir espacio con él. Uno pensaría que en pleno siglo veintiuno, después de una pandemia y muchas campañas de igualdad en redes, cosas como la discriminación de clases sería algo del pasado, pero al parecer no es así. Soy consciente que soy una princesa, que algún día tendré el título de reina, que seré la ley hecha persona, que no habrá nadie por encima de mí en ningún aspecto, y en ningún momento se cruzó por mi cabeza el discriminar a alguien por su condición socioeconómica. Mi grupo de compañeras de alianzas estratégicas es muy diverso en ese sentido: Lyn es una chica cuya familia apenas y ha entrado a la lista de familias con millones en el banco, los suficientes como para mandarla a esta escuela y no quedar en la inopia; Anja es de familia clase media alta, su padre es ingeniero, trabaja para una mina y enviar a Anja a esta escuela tampoco los dejaría en la inopia, pero sí con muchas restricciones, por lo que ella sí tuvo que obtener una beca y no cuenta con tanto presupuesto para gastos propios; Mitsuki, por su parte, viene de una dinastía, su familia está en el gremio alimenticio, la marca Yokohama es muy conocida, como el sazonador Yokohama y esa pegadiza frase de “Sazonador Yokohama, el sabor de casa”, la marca lleva en el mercado desde mil ochocientos y algo más. El punto es que, jamás se me pasó por la mente el discriminarlas por su orígenes diversos o a lo que se dedican sus familias. Es cierto que al principio me lo pensé, pero era más que nada por un tema de sus personalidades que por el hecho de que pertenezcan a cierta clase social. Así que se me hace realmente inimaginable el pensar en el chico del arete siendo discriminado. A esto tengo que agregarle lo que Lorcan me dijo, que el chico del arete es un busca pleitos y que atacó a muchas personas; Lyn me sembró la duda de que quizá el chico del arete no estaba haciendo otra cosa salvo defenderse. Esto me deja pensando que, en más de una ocasión, él debe de haber sido atacado, hostigado y quizá abusado por su origen humilde, y quizá esa sea la razón por la que está portando un arma en estos momentos, después todo, tal como dijo Anja, estamos con escasa vigilancia y eso da pie a muchas cosas, como atosigar a un estudiante. Esto realmente me preocupa, que haya un alumno con un arma en un voluntariado con escasa vigilancia, que encima me odie y para colmo estemos en el mismo edificio. Cuando vine a Cordelia, una de las tantas reglas que tuve que acatar para hacer mi estancia y la de los demás, más agradable, fue la de renunciar a mi escolta de guardaespaldas personales. Es decir, ahora mismo tengo la misma protección que la de cualquier alumno en Cordelia, o sea ninguna. Así que, por todo lo que acabo de mencionar, realmente me siento nerviosa de tener que hacer este voluntariado con Derek Ravenswood. — Tendrás a tu cuidado a Mary Alice, es una viejita cuyos hijos no la visitan desde hace mucho, es celiaca y le encanta tejer con ganchillo — me explica la enfermera — Le encanta hablar sobre sus nietos, sobre todo el pequeño Timmy quien usa muletas — asiento con la cabeza — Está en el pabellón de pacientes simples, el pabellón A — sigo a la enfermera hacia un ascensor — Pasado este pasillo comienza el pabellón B que son los pacientes un tanto difíciles y el pabellón C… — suelta una risita — Procura no perderte por ahí — la miro sin comprender — Es fácil terminar en uno u otro pabellón ya que es un solo edificio y nada los separa realmente — se encoge de hombros — Somos un acilo pequeño, pero tratamos bien a nuestros pacientes, incluso a los del pabellón C… — las puertas del ascensor se abren — ¿Lista? — Sí… Contesto, espero haber sonado segura de mí misma. — Bien, la habitación de Mary Alice está a la izquierda, luego vas a la derecha y nuevamente la derecha, luego a la izquierda y derecha de nuevo, la segunda puerta es la de ella, es fácil llegar — Claro… Entro en el ascensor. — ¡Suerte, su Alteza! La enfermera agita su mano, me aferro a mi tablilla con todo lo que debo de hacer con Mary Alice. Le echo una ojeada; tengo que darle su medicina a cierta hora, las medicinas las tengo guardadas en el mandil que me proporcionaron; tengo que darle un paseo en su silla de ruedas y debo de hablar mucho con ella. Al medio día debo dejarla en el comedor para el almuerzo, los sábados sirven flan y si quiero me puedo llevar un poco. Las puertas del ascensor se abren, un pulcro pasillo de azulejos blancos se extiende a lo largo. Respiro hondo, miro a todos lados y comienzo a caminar. Para llegar a la habitación de Mary Alice debo de ir a la izquierda, luego a la derecha, volver a doblar a la izquierda y la segunda puerta es la suya o algo así. Aprieto los puños, agudizando el oído e intento caminar con tranquilidad. Estando sola en los pasillos de este acilo de ancianos me hace darme cuenta de lo muy acostumbrada que estoy a la presencia de Lyn y las demás, este silencio está comenzando a irritarme. Es verdad lo que dicen de que uno aprecia lo que tiene cuando lo pierde y aunque no he perdido a ninguna de mis aliadas, el no tener su presencia no me hace nada bien. Doblo a la izquierda, atravieso unas puertas dobles y sigo caminando, mirando a todas partes, el silencio me está poniendo nerviosa, sobre todo porque sé que hay una persona con un arma en el cinturón. Cojo el pasillo de la derecha, vuelvo a atravesar unas puertas dobles y sigo mi camino, espero no estar perdida, sobre todo porque las puertas de las habitaciones han dejado de ser gentiles y ahora son pesadas planchas de metal con una pequeña ventana con barrotes. Me detengo en medio del pasillo, no tengo ni idea de dónde estoy y no hay un mapa en la pared para poder guiarme. Miro mi teléfono, no creo que me sirva de nada porque no tengo el número de la enfermera y mucho menos del chico del arete, pero me sirve para darme cuenta de que he desperdiciado veinte minutos caminando sin rumbo y hasta ahora no llego donde Mary Alice. Vuelvo a mirar hacia los lados, mi corazón comienza a latir a toda velocidad, estoy perdida en un acilo de ancianos con un estudiante armado recorriendo los mismos pasillos. No es como que crea que él pueda hacerme algo malo, no creo que él se atreva a usarla contra mí, pero de todas formas no voy a arriesgarme… — ¡Corre! ¡Corre! Alzo la mirada, dos ancianitos con bastones intentan caminar con rapidez. — ¿Qué sucede? Pregunto, acercándome a los dos nerviosos hombres. — ¡Escóndete! ¡Él ha llegado! ¡Huye! Es lo que obtengo de respuesta, los ancianos continúan su camino lo más rápido que sus bastones le permiten. — No…
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