POV RIO El camino a la mansión Dirztan debería sentirse como siempre. Formal. Pesado. Antiguo. Pero no. Hoy voy sonriendo como un imbécil. Voy recargado contra el asiento trasero del coche, mirando por la ventana mientras Ginebra pasa elegante, ordenada, indiferente… y mi cabeza está a kilómetros de aquí. Está en un departamento pequeño, en un pasillo estrecho, contra una puerta blanca, con una mujer de ojos verdes mirándome como si no tuviera idea de lo que estamos haciendo… pero dispuesta a hacerlo conmigo. Lena. Me sorprendo pensando en ella sin esfuerzo. No hay lucha. No hay resistencia. Aparece sola. Pienso en su risa bajita, la que no enseña a cualquiera. En cómo frunce la nariz cuando algo le parece absurdo. En la forma exacta en que toma el café, negra, sin azúcar, pero con

