Capítulo 2. Empezar de nuevo.

1604 Words
Miró por enésima vez mi apartamento vacío y dejó que un suspiro salga de entre mis labios. Cuando mamá murió, decidí vender la casa familiar y rápidamente busqué un apartamento que se ajustará a mi paga del café. Quería vivir una vida normal, ser una chica que trabaja en un café y tiene un apartamento sencillo. Ser la chica rica nunca fue mi estilo. Además esa casa me daba mucho en qué pensar, era doloroso que estuviese llena de recuerdos. Doy media vuelta y salgo algo apresurada de ahí. Hoy mi vida cambia nuevamente. Debería estar acostumbrada a los cambios pero la verdad es que no es así. —Entonces, ¿te veré cada fin de semana?— pregunta Gus. —Me verás cada vez que quieras hacerlo Gus, solo llamame y nos ponemos de acuerdo —le digo acomodando una de las maletas. —Bien— dice con una sonrisa triste. Miro a mi amigo. Sus rizos oscuros, ojos cafés y tez morena. Su estilo un poco hippie. Su sonrisa de lado. Él realmente está en mi corazón. Me acerco para abrazarlo fuertemente. Besa mi melena y al separarnos veo como sus ojos se ponen llorosos. —Venga Gus, que no es una despedida. Solo me mudaré un poco al centro de la ciudad. —Lo siento, es que... Ya no te veré como antes y te extraño un montón en el café. —Vente conmigo— le propongo. —Sabes que no podría— responde él. —Hay un montón de cafeterías en la ciudad. —Helen no querría venir conmigo, sabes que nuestra vida es aquí. Cuidate mucho, recuerda que ya no estaré a tu lado para cuidar de tí— dice cínico, yo río. Cada una de las malas ideas normalmente son de él. Como la primera vez que me embriague. Besa mi mejilla y se aleja del lugar a toda prisa. Las despedidas nunca han sido lo suyo y ya agradezco bastante que se haya presentado, no espero que se quede hasta que me marche sería más doloroso y difícil verlo quedarse atrás, así puedo fingir que es un día más en el que se va y yo me quedo aquí. En mi hogar. Lo miro hasta que lo pierdo de vista. Después de un rato subo a mi mini cooper y voy hasta el apartamento que mi hermano escogió para mí, el cual es demasiado grande, no tengo ni idea de para qué quiero yo un lugar así. Después de una discusión bastante acalorada con él, pude elegir la zona y él el apartamento. No le convencía en absoluto mi elección de viviendas y el argumento con el que logró convencerme es que estos son más seguros y ecológicamente sustentables. Pase de todas las cajas que están en la entrada y fui a por mi maleta donde viene mi ropa deportiva. Una vez cómoda puse manos a la obra. Me pareció chistoso cuando apenas y se llenó la cuarta parte del vestidor con mis pertenencias, tal vez, después de ir de compras este lucirá un poco mejor, de todas formas tengo que hacerme de ropa para mi nuevo trabajo. Luego me dediqué a la cocina. Nada de lo que tenía en mi apartamento anterior combinaba con tan recatado lugar así que eché todo en las cajas nuevamente, ya buscaría luego a donde donarlo y definitivamente mañana iría de compras. Después de ducharme y vestirme con mi pijama pido comida china y me siento en el sofá a ver una serie al azar, dejando a mi mente divagar sobre un futuro próximo, si bien esto no era para nada lo que yo quería, ahora mismo, comenzaba a hacerme ilusión a fin de cuentas mis padres habían construido todo esto para nosotros y yo tenía que empezar a encontrarle el lado positivo a esta vida. Al día siguiente me levanto muy temprano y voy hasta el centro. Después de entrar a varias tiendas de ropa voy hasta mi auto para dejar mis compras. Llevo vestidos, trajes sastre, blusas interiores, faldas de tubo, medias y por lo menos cinco pares de zapatos altos. Estos años había aprendido a vivir con mi sueldo del café, pero ahora había hecho un uso excesivo de mis tarjetas. Mamá estaría orgullosa de mí, a ella le encantaba gastar dinero, papá siempre decía que era afortunada por tener. Después de entrar a algunas tiendas decidí comprar algunos adornos para el apartamento. Necesitaba sentirme en casa. Por último entré en una floristería. Mire un montón de plantas que me gustaron pero no tenía ni idea de cuál llevar, todas eran perfectas, así que opté por pedirle a la florista que se tomará un tiempo para ir y formar un espacio especial en mi balcón. —¿Emily?— preguntó una voz masculina a mis espaldas. Me incorpore de prisa, reconocía esa voz. —¡Tyler! Un gusto verte otra vez— sonreí al verlo. —El gusto es mío. ¿Cómo estás?— me dedico una sonrisa genuina. —De maravilla. ¿Tu? —Bien, yo... A mi madre le gustan las plantas— se excuso apuntando el helecho que tenía en sus manos. —Es preciosa— dije acariciando una de las hojas. —¿Vives cerca? Ethan dijo que vivías al otro lado de la ciudad— lo note confuso. —Si, me acabo de mudar— asenti repetidas veces. —Ah, ¿Te apetece ir a tomar algo?— me invitó. —¡Claro! La verdad es que aún no he almorzado. Tomó la tarjeta que la florista ha extendido para mi y luego espero a que Tyler pague su planta. —Pues un almuerzo entonces— señala hacia la puerta y yo camino con él detrás de mí. —Hay una cafetería aquí cerca donde sirven las mejores tostadas francesas— me recomienda al posarse a mi lado. —Perfecto, te sigo— le concedo. —¿Qué tal la nueva casa?— pregunta después de un rato. —Es un apartamento en realidad, más amplio de lo que acostumbro pero está perfecto. —Bien. Pues bienvenida a la ciudad— dice sonriente. Abre la puerta del establecimiento para mí. Tomó asiento en la primera mesa que me encuentro desocupada. Tyler va a la caja para pedir nuestras comidas, al volver se sienta frente a mi. —Ethan me ha dicho que trabajas en una cafetería. —Si, he renunciado esta semana. — ¿Puedo saber por qué? — He decidido tomar mi lugar en la empresa— sonrió. —¡Ah, vale! Pues eso está muy bien. —¿Qué hay de ti, vives cerca? —En realidad aún viajo mucho pero tengo un apartamento aquí cerca. Ya sabes por si acaso— yo asiento en respuesta. —¿Cómo es que tu padre ha decidido cerrar la empresa en lugar de apostar por ti? —En realidad es una historia bastante complicada. —Ya— digo asintiendo porque sé que su respuesta es evasiva. La mesera llega en ese momento con un par de tostadas francesas y café. Le damos las gracias y se retira. Corto un trozo y lo meto en mi boca, realmente está delicioso. Hago un gesto de aprobación y meto otro trozo en mi boca. Siento como la miel resbala por la comisura de mi boca. Cojo rápido una servilleta para limpiarme sintiendo como mis mejillas arden por la pena, Tyler, me sonríe amable y da un sorbo a su café. —Hablame de ti. ¿Cómo es que la chica millonaria acabó trabajando en un café?— pregunta sin mirarme. Pienso un poco antes de responder. —Bueno, después de cuidar por dos años a mamá yo necesitaba un respiro así que opté por vivir una vida tranquila. Me desconecté del mundo y hui a un lugar donde no fuera reconocida. Supongo que me ha salido de maravilla. —Lamento lo de tu madre— se excusó. —Gracias— respondo con una sonrisa. —Has trabajado mucho tiempo en ese café, ¿que hay de tus estudios? —Si, cumpliría tres años en un par de meses— un resoplido sale de sus labios, yo sonrió muy satisfecha de mi misma —Mis estudios... Bueno, solo he terminado la preparatoria. Voy de vez en cuando a la universidad pero solo como oyente— continuo. —Claro, tú y Ethan ya son dueños de una empresa. ¿Quién necesita la universidad? — dice de buen humor. —Supongo— me encojo de hombros. —Quiero asistir a la universidad pero ahora mismo no tengo ni idea de que quiero hacer con mi vida, sin embargo tengo claro que administrar una empresa no es lo mío. Nuestros padres nos enseñaron todo lo necesario para sacar adelante la empresa, creo que yo los decepcionaré —él asiente en respuesta. —Los padres y sus ideas absurdas de hacer que sigamos su legado al pie de la letra. Ambos reímos. La conversación sigue fluida por un rato más, él realmente sabe hacerte sentir cómoda. Después del almuerzo Tyler me acompaña hasta mi auto, caminamos a paso lento mientras recordamos un poco de nuestra infancia, al llegar él me sonríe con todos sus dientes. —Ha sido un gusto verte nuevamente— dice animado. —Gracias. Supongo que te veré luego. —Si, ahora seremos socios— responde sonriente. Yo sonrió en respuesta. Se acerca y besa mi mejilla. —Hasta luego Emily. De verdad me alegra mucho volver a encontrarte. Con una estúpida sonrisa lo veo alejarse por la acera, subo a mi auto y voy hasta mi apartamento.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD