El jueves en la noche ya cansado de tanto hablar con las personas del barrio, llamo a unos cuantos compañeros de clase a los cuales Camila me ha hecho el favor de obtener sus números, ellos me han ido enviando las guías y tareas al correo, de paso los profesores se han portado muy bien conmigo, así que en las noches he estado trabajando juicioso para no estar tan atrasado, durante el resto de la semana no he vuelto a saber de la señora Flor, y no quiero subir a buscarla porque no quiero darle pie a los vecinos que piensen que pueden molestarla en su apartamento, por otro lado siendo sincero creo que le tengo un poco de miedo a la conversación que no se dio el lunes, supongo que me habrá venido a buscar cuando estuve donde Camila, lo curioso es que no la vi en la iglesia en la misa de mi mamá, aunque también es cierto que con Camila a mi lado no tengo visión para ninguna más, me he estado enamorando de ella desde que ella se ha ido portando bien conmigo, el sexo con la señora Flor me confundió un poco, pero hoy no puedo sino pensar en que fue solamente la forma de liberar el dolor de ambos y en realidad la conexión que estaba sintiendo y que me confundió, fue solamente las emociones mezcladas dado la cercanía de los cuerpos y la amabilidad de ambos similar a cuando se comienza una relación de novios.
Creo que mejor no le dedico más tiempo a eso, y me concentro en terminar de ordenar las cosas para mañana, he decidido que ya he conversado con bastantes personas del barrio, y según lo que vea en la reunión, optaré por continuar o no reclutando gente.
Me voy a acostar cuando recibo un mensaje de parte de Camila donde me desea las buenas noches y me recuerda que nos veamos mañana en su casa a la misma hora, no le he dicho que voy a ir mañana al instituto, pero creo que es mejor darle la sorpresa, le envío un mensaje respondiéndole que claro que si y le mando además un beso y un abrazo, me acuesto en mi cama sobre las cobijas y entonces pensando en el día siguiente me quedo dormido.
La alarma suena y me siento un poco borracho al apagarla y levantarme, ésta semana me desacostumbre de la madrugada a las cuatro de la mañana, ya que estaba levantándome a las siete, eso significa que más tarde me estaré durmiendo en las clases, así que me alisto pronto para poder calentar un poco de café que me sobró de mi jarra de estudios anoche, me preparo para salir a las cinco de la mañana a la estación de bus, en el camino observo de lejos que mis objetivos están rondando por alguna nueva víctima, pero entonces un par de vecinos en camiseta, calzoncillos y chanclas salen con bates a las puertas de sus casas, lo que los espanta sin hacerle daño a nadie, me satisface ver que el barrio está despertando y nadie se va a dejar amedrentar esta vez, alcanzo a llegar a la siguiente cuadra antes que ellos me vean y se les antoje seguirme, entonces entro a la estación y me encuentro con el grupo de viaje al instituto, todos me saludan muy efusivos, y Camila me mira con los ojos muy abiertos, me abraza y me da un beso en la mejilla, entonces los demás comienzan a molestarnos pidiendo que nos demos un beso, ella se pone roja y estoy seguro que yo voy por el mismo camino dado el calor que noto en la cara, entonces ella se acerca a mí de nuevo y con un beso donde apenas me toca los labios me hace pasar un corrientazo y todos celebran alrededor nuestro, en el bus nos vamos en grupo como siempre y al llegar nos separamos todos, pero Camila se aleja de sus amigas y susurrándome me pregunta:
- ¿Podemos hacerlo bonito?
- Si, supongo que sí, espera… ¿A qué te refieres en específico?
- Bobo, que si me puedes pedir bonito que sea tu novia.
- Ah sí, por supuesto, no he pensado nada ahora, pero si te lo pido ahora no sería muy bonito, ¿O sí?
– Ella ríe y me dice, si sería bonito, pero sé que lo puedes hacer mejor, hablamos más tarde – me da un beso en la mejilla y corre a reunirse con sus amigas-
La mañana se va a toda velocidad, nuevamente estoy algo atrasado en algunas asignaturas, entonces a medida que termina cada clase me acerco a los profesores a preguntarles que más me hace falta, ellos me van comentando y la mayoría incluso me incita a revisar el tema siguiente, de manera que al terminar el medio día estoy lleno de trabajos y tareas que los demás o ya entregaron o no han entregado hasta la semana de arriba, pero si quiero salvar el semestre es necesario que los aborde antes que todos.
Durante el almuerzo me compro algo para picar y aguantar hasta más tarde, luego me voy a la coordinación del programa y presento el certificado de defunción de mi madre, me reúno con mis compañeros de un trabajo en grupo en la biblioteca y después de organizar el tema de cada uno salgo y llamo a Camila, quien me dice que ella tampoco trajo almuerzo esperando poder almorzar conmigo en su casa; de manera que nos encontramos a la salida del instituto y en compañía de sus dos amigas de siempre nos devolvemos al barrio, luego al bajar de la estación caminamos los cuatro juntos hasta ciertas calles donde una de ellas se separa de nosotros, luego con Camila giramos en otra calle y la última chica sigue sola un par de cuadras más, pero antes nos mira con picardía y le hace gestos con las manos a Camila insinuando que tengamos buen sexo, ella se pone roja y sólo dice que por favor no se desvíe de su camino y no se meta en lo que no le importa, ambas sueltan la carcajada, por mi parte no sé si reír o sentirme incomodo, así que hago ambas, pero luego Camila me mira con esos ojos grandes que le brillan, y me pregunta:
- ¿Podemos salir después de almorzar?
- Si por supuesto, ¿A dónde quieres ir?
- A dónde tú quieras.
Comprendo que quiere que formalicemos nuestra relación, pero tengo que ser sincero, no lo he pensado en todo el día, supongo que podría improvisar una salida al cine, me da un poco de ansiedad pensar que la última vez que fui a cine fue con Mariana, y la situación se puso caliente, pero por otro lado, Camila no es Mariana y el resultado puede variar mucho, cuando entramos a su casa su mamá está al igual que sus hermanos, al parecer ya han llegado del colegio y no han salido a donde la tía, cuando nos ve entrar nos pregunta con un tono de risa y mal genio disimulado:
- Jai Camilita, ¿Así que para esto es que quieres que te deje la casa sola no?
- No mamá, ¿Cómo crees?
- No pasa nada Camila, estoy molestándote.
- Ah bueno mamá.
- Hola Daniel ¿Cómo ha estado?
- Bien señora Martha, todo excelente.
- Qué bueno mijo, me imagino que no has almorzado Camila.
- No mamá, y Daniel tampoco, por eso lo invité hoy.
- Si me lo suponía, lávense las manos y siéntense a la mesa por favor, ya les sirvo.
De manera que hacemos caso de lo que su mamá nos dice, Camila está que se ríe pero se aguanta realizar cualquier comentario al respecto, nos sentamos a la mesa en los puestos de siempre, y su mamá nos mira como si ya lo supiera, nos sirve el almuerzo que hoy es arroz con plátano maduro, pepino guisado y carne frita, disfrutamos el almuerzo prácticamente en silencio, entonces la señora Martha se da cuenta y nos dice:
- Disimulen un poquito que se están aguantando las ganas de hablar a solas.
- Ja ja ja,no mamá, no me hagas quedar mal con Daniel
- Yo no te estoy haciendo quedar mal, sólo conozco a mis hijos.
Nuevamente me río disimulando la situación y de paso apoyo con la risa a Camila, entonces al terminar de almorzar, ella se levanta y se acerca a su mamá que está cuadrando unas cosas en la cocina, le pide permiso para salir y ella se lo niega, escucho como se siente incómoda ella y sale con cara de acongojada de la cocina, luego me mira y me dice con voz de niña chiquita:
- No podemos salir.
- No te preocupes, podemos otro día, pregunta si podemos salir mañana.
- ¡Hum!, no lo había pensado, ya vuelvo.
Regresa a la cocina con su cara iluminada, escucho que después de muchos ruegos su mamá la deja salir, de manera que regresa dando brinquitos y con una sonrisa ancha me dice en casi un susurro:
- Dijo que sí, pero temprano.
- Excelente, mañana tengo algo que hacer muy temprano, por ahí hasta las 8 o 9, después puedo pasar por ti.
- ¿Qué tienes que hacer?
Entonces le comento lo de la reunión con los vecinos interesados en cuidar el barrio, pero le pido el favor de no comentarle a nadie más, ella me dice que quiere acompañarme, y después de pensarlo un rato y que ella me insistiera con voz de niñita mimada, accedo, así que después de almorzar, básicamente me regreso a mi casa, aún es de tarde cuando llego a mi apartamento, entro y descargo mi maleta, me quito la ropa sucia y me doy cuenta que no he lavado la ropa, desde hace prácticamente ocho días, mi madre había lavado el viernes en la mañana, ahora, no hay quien me lave la ropa, entonces agradezco lo que me queda de tarde libre y metiendo la ropa sucia en un balde bajo a lavarla.
Al llegar al patio del primer piso comienzo por sacar prenda por prenda y arranco a imitar lo que le veía hacer a mi mamá desde que era niño, hace mucho no le ponía atención cuando ella lo hacía, así que no estoy seguro de lo que estoy haciendo, llevo una media hora y aún no paso de la primera prenda que es una camiseta, ya me duelen las manos y hago una pausa cuando siento una mano en mi hombro, es la señora Flor que llega con delantal y guantes, me hace para un lado sin decir una sola palabra y comienza a frotar la ropa, una a una la va enjabonando, fregando y juagando, cuando la termina de juagar las escurre y las pone en un balde vacío, luego me indica con su dedo que la siga y cogiendo ganchos de prensar que va sacando de su delantal, comienza a colgar una a una cada prenda de ropa, luego me indica que la espere, y se va, cuando regresa trae varios ganchos de colgar y termina de colgar las camisas y camisetas, asegura cada cosa con un gancho de prensar en el sector de las cuerdas que le corresponden a mi apartamento y luego mueve la mano a manera de despedida, recoge el balde vacío de ella y me deja mi balde ahora vacío encima del lavadero.
Entonces recojo mi jabón para la ropa, el balde y subo de nuevo a mi apartamento, van a ser las seis de la tarde y la oscuridad comienza a caer sobre todas las cosas, entonces entro al apartamento y dejo las cosas en la cocina, luego me pongo a trabajar juicioso en la cantidad de trabajo que tengo, cerca de las nueve de la noche escucho que un mensaje ha entrado al teléfono, cuando reviso es de Camila que me desea las buenas noches, y me dice que me tiene un regalo para el día siguiente, no es propiamente nuevo, pero ella cree que lo necesito.
Sigo trabajando juicioso en la mesa hasta las diez de la noche cuando un golpe tímido golpea en el vidrio de la puerta, no estoy seguro de si será alguien que está al otro lado, entonces un carro pasa por en frente del edificio y su luz se cuela por la ventana del descanso, entonces veo sobre el vidrio de mi puerta la silueta de una persona, entonces me levanto de la mesa y cuando abro la puerta veo a la señora Flor subiendo las escaleras, ella se detiene cuando ve que abro la puerta y me mira desde la oscuridad de las escaleras, me retiro y le dejo la puerta entre abierta, pero me alejo de la puerta y vuelvo a sentarme en mi trabajo.
Pasa un rato donde espero a que ella entre, pero no veo que suceda nada, entonces cuando vuelvo a levantarme para ver si se ha ido o ha vuelto, ella esta con su mano en la manija de la puerta y me ve a los ojos, quiere irse pero la detengo de la muñeca y la entro a mi apartamento, cierro la puerta y la suelto, ella está en pie al lado de la puerta mirándome, entonces cuando ve que vuelvo a ponerme a revisar unos ejercicios de matemáticas en los que estaba trabajando, ella se me acerca por el lado y me abraza la cabeza, siento sus senos contra mi rostro lo cual me saca de mi concentración, entonces suelto papel y lápiz y la abrazo por la cintura y nos quedamos un rato así, luego ella me suelta un poco, gira su cabeza y me da un beso en la frente, se sienta frente a mí y me mira, le correspondo su juego, es obvio que no quiere hablar, y yo no seré el que rompa el silencio, entonces me agarra una mano y comienza a masajearla, lo agradezco pues la sensación que me produce me ayuda a relajarme de manera global, con cada toque y movimiento de sus dedos siento un cosquilleo subir desde mi mano hasta mi cabeza. Me levanto y la abrazo de la misma manera que ella me ha abrazado, luego la suelto y vuelvo a mi trabajo, ella entonces toma la silla y se hace a mi lado, mira las hojas en las que estoy trabajando y me acaricia la espalda mientras trabajo, luego sus caricias se detienen, apoya su cabeza contra mi hombro izquierdo y luego se levanta, abre la puerta y sale sin cerrar la puerta, la espero un par de minutos, y cuando la veo volver ella trae una vasija con unos panes, los pone en la mesa, cierra la puerta y va a la cocina, pone una olla al fuego para calentar agua y se queda mirándome desde allá. Yo continúo mi trabajo y unos minutos después ella me agarra la mano donde tengo un lápiz, me lo quita de la mano, y recoge mis hojas en el orden en el que las tengo, las pone en un extremo de la mesa y luego pone un pocillo con café frente a mí, me ofrece la vasija con pan y cojo uno, ella hace lo mismo y se sienta frente a mí, disfrutamos del café sin decir una sola palabra, a lo lejos de la calle llega el sonido de una moto que pasa rápido por en frente del edificio. Ella entonces se levanta, recoge mi pocillo y el de ella, lava lo que se ha usado y lo deja secando en la platera, se acerca a mí, me vuelve a abrazar y esta vez al despedirse me da un beso en el cuello, yo le correspondo el abrazo y luego ella abre la puerta y se va llevándose la vasija de pan.
A las doce de la noche me acuesto a dormir y pongo mi alarma para las seis de la mañana.
Me levanto a la hora que suena mi alarma, de nuevo me siento como un zombi, ya que no he dormido lo suficiente, aun así me levanto y me arreglo temprano, salgo faltando diez minutos para las siete y camino al salón comunal, entonces veo que ya está abierto el salón y muchas personas caminan por las calles en silencio sin hablar entre ellas, pero uno a uno va entrando a la casa donde queda el salón comunal y suben al segundo piso, entonces imitándolos entro a la reunión, al frente ya se encuentra el señor Armando quien me llama al frente cuando me ve, revisa su reloj y vuelve su mirada unos documentos que tiene en una mesa, me acerco y lo saludo, luego sosteniéndome la mirada me pone una mano en el hombro y me dice:
- Buenos días Daniel, veo que has estado ocupado.
- Si señor, de verdad el tema me preocupa.
- De acuerdo, por favor quédate conmigo acá al frente.
A su lado izquierdo hay otro señor que no conozco es un poco más bajo y canoso que el señor Armando quien solo me extiende la mano y me saluda, pero no dice nada más.
Sobre las siete la mañana en punto comienza la reunión, el otro señor saluda a todos los asistentes y algunos de los que están al frente le contestan y aplauden, los que están más atrás no saben que pensar, pero entonces nos da el paso al señor Armando y a mí, primero comienza a hablar el señor Armando quien comienza su discurso sobre la seguridad de los barrios cercanos y sobre las observaciones realizadas por lo que ellos se autodenominan brigadas de seguridad ciudadana, entonces me da la vocería y comienzo mi presentación:
- Buenos días estimados vecinos, cómo nos contaba el señor Armando estamos cansados de la situación que se ha venido presentando y sin embargo nos sentimos atados de manos cuando buscamos ayuda, sobre todo si buscamos apoyo en la policía, por lo que hemos detectado son hijos de algunos policías los que lideran las pandillas que nos están azotando tanto a las personas y comerciantes, por eso me he tomado el atrevimiento de ir hablando con cada uno de ustedes para citarlos hoy acá.
Veo que todos me miran pero ninguno dice nada, mujeres y hombres en la sala llena, al cabo de un rato veo que entra Camila y me sonríe cuando me ve, se acerca a la ventana y mueve su mano para saludarme a la distancia. Entonces continúo:
- Bueno, como ya lo narró el señor Armando, pueden integrar parte de la brigada, de manera que sin importar a qué horas y en que cuadra, podamos cuidarnos entre todos, para ello he organizado unas listas por manzanas en las cuales vivimos algunos de los presentes y con horarios que podríamos rotar.
Algunos se sienten incomodos y comienzan a murmurar entre ellos, entonces los trato de acallar subiendo el volumen de mi voz y les digo:
- Inicialmente lo que he pensado es instalar cámaras de vigilancia en las casas esquineras de cada cuadra, y conectarlas a las luces públicas, si preguntan quién lo podría hacer, el señor electricista se ha ofrecido muy amablemente a realizar los trabajos de manera gratuita siempre que se le proporcionen los materiales completos, y acá la señora de la ferretería puede brindar los accesorios de protección de manera gratuita, el compañero que está allá conmigo podemos montar el cableado de las cámaras, el señor sacerdote aquí presente ofrece una oficina vacía en la casa cural para poner a dos personas a vigilar principalmente en las horas de la noche, quienes tendrán acceso a las cámaras de seguridad y además contarán con telefonía fija y celular para avisar a los residentes de la cuadra afectada, así mismo la señora de la quesería está dispuesta a aportar con dinero para apoyar la compra de las cámaras y así sucesivamente cada uno de los presentes se ha comprometido conmigo a apoyar el proyecto, lo cual no solo dice mucho del compromiso que se tiene para proteger el barrio sino que además demuestra que somos una comunidad fuerte.
- ¿Qué sucede si la policía se da cuenta de lo que hacemos? – Pregunta uno de los asistentes-
- Eventualmente se darán cuenta, ya que la idea de todo esto es reunir evidencia suficiente para presentar una denuncia bien armada ante la fiscalía, la cual nos ayudará a construir el vecino abogado que se encuentra acá en la segunda fila – Señalo hacia el hombre quien se levanta con una mano levantada mirando en todas las direcciones y vuelve a sentarse –
- Y si se enteran antes de la denuncia. – Pregunta el mismo señor de antes -
- Pues esperemos que no suceda, por eso me he tomado la molestia de contactar personalmente a cada uno de los asistentes, de manera que descarté a los familiares de los sospechosos; es decir que si alguno de los sospechosos se entera y se daña el plan, es porque alguno de los presentes fue desleal con la comunidad
- ¿Cómo podemos estar seguros de que nadie va a irse de sapo? –Insiste el mismo señor-
- Sinceramente confío en la buena voluntad y el buen corazón de todos a los que hoy me dirijo.
- No lo sé, eso no me da confianza muchacho, pero no tenemos otra opción, ¿Verdad?
- No señor, no tenemos formas físicas ni mágicas de garantizar eso.
Todos se ríen, pero entonces el señor Armando toma la vocería de nuevo y dice:
- Estimados, el costo promedio de cada cámara es de cien mil pesos con cableado y todo para cada cuadra, la idea es reunirlos por los grupos de cada manzana, de manera que podamos realizar la compra lo más pronto posible de las cuatro cámaras por manzana, así que vamos a llamar por manzanas y los vamos a reunir en grupos por todo el salón, para que por favor coordinen el valor de las cámaras y poder salir de aquí mismo a comprarlas de una vez al almacén.
Algunos discuten otros tienen intención de salir pero un hombre que no conozco se para en la puerta y pide calma, pues la gente que quiere salir se empieza a enojar, entonces gritando con todas mis fuerzas les digo:
- Por favor vecinos, nadie los va a obligar a poner dinero, es voluntario, pero ojalá nos puedan apoyar, ya que es una idea que nos beneficia a todos, cuando se hayan organizado los que estén interesados en irse lo pueden hacer, pero por favor guarden el secreto de esta reunión, ya que de por medio está la seguridad de los que asistimos hoy y de nuestras familias.
Cuando digo eso todos se comienzan a callar, de manera que nuevamente el silencio regresa a la sala.
- Gracias, por favor apóyennos un momento más y terminamos la reunión
Nos ponemos a llamar a lista y se van organizando según los vamos llamando, entonces de cada uno de los grupos va saliendo el dinero de una a una cada cámara, y ese grupo nos da la mano, nos felicita por la idea y se van con la promesa de guardar silencio del proyecto.
Al finalizar la reunión dos horas más tarde, hemos reunido cerca de unos setenta millones de pesos, lo que nos alcanza para unas 700 cámaras o más si las compramos al por mayor; salimos un grupo de seis hombres y dos mujeres entre ellas Camila rumbo al almacén y realizamos la compra, nos alcanzó para 750 cámaras lo que nos permite cubrir las cuadras donde no se completó el valor de la cámara y además ubicar cámaras en las casas y negocios cerca de la avenida principal, pedimos que el pedido lo vayan entregando por lotes en la casa cural, de manera que el mismo día entre el señor electricista, yo y otro compañero comenzamos con el proyecto comenzando con el cableado interno para la conectividad tanto de video como eléctrica a la oficina de la iglesia, luego comenzamos cableando las primeras cuatro cámaras y terminamos sobre las cuatro de la tarde la primera cuadra.
Es evidente que necesitamos más apoyo, así que decido convocar a los integrantes de la primera brigada y cuando todos se reúnen en la parroquia, toman una cámara por pareja y van a instalarlas en las cuadras que les voy señalando, cerca de las siete de la noche detenemos nuestra tarea pues no sólo se oscurece mucho, sino que además se vería muy sospechoso continuar en la noche, así que quedamos de reunirnos todos al día siguiente a la misma hora para continuar.