Capítulo 19. Tejiendo la red

3917 Words
La señora Flor comienza a besarme y a acariciarme el cabello, yo le correspondo de igual manera, entonces nuestros cuerpos comienzan a conectarse, su cuerpo es tan sexy, que no puedo controlarme fácilmente, ella me desabrocha el pantalón y me quita la camiseta, siento su piel entrando en contacto con la mía, es deliciosa la sensación de sentirse deseado realmente, empiezo a acariciar su espalda pasando por el respaldo de su brasier, quiero soltárselo pero ella se echa para atrás, me obliga a levantarme y cuando trata de bajar mi pantalón, siento el teléfono chocar contra mi pierna, entonces recuerdo mi promesa, paro mis besos y agarrándola por los brazos la detengo en seco y le digo: -        Espera un momento, hay algo que tengo que hacer. -        ¿Qué es? -        Recuerdas que tengo que llamar a Camila, de hecho tendría que haberla llamado ayer. -        Ah…si…perdona. Ella se siente incómoda y agarrando su blusa se mete en mi habitación, yo me quedo en la sala también incomodo de haberla detenido, me siento en la silla nuevamente y marco el número de Camila, responde de inmediato: -        Hola -        Hola Camila, ¿Cómo estás? -        ¿Con quién hablo? -        Con Daniel, perdona que … -        Ah Daniel, hola, te oyes diferente. -        Je je, diferente ¿Cómo? -        No sé, con una voz más profunda. -        ¿Cómo has estado? -        Un poco mejor, ¿Tú cómo vas? -        Bien, bien gracias, esperaba tu llamada ayer -        Si perdón, es que se me pasó, con todo lo que está pasándome…No sé por qué se me olvidó…es solo que… -        Ay oye, estoy en clase y me salí para responderte, ¿Me llamas por ahí en una hora? -        Si espero no olvidarlo, o si algo me llamas cuando puedas. -        Vale, quedamos así, chao Me cuelga y cuando voy a la habitación veo a la señora Flor de espaldas sentada al borde de mi cama, me acerco por detrás de ella, me subo a la cama de rodillas y le toco un hombro, ella se quita y me dice mientras llora: -        Perdona, hoy no puedo. Se levanta y va a salir de la habitación, pero de un salto la detengo de la muñeca y le respondo: -        Ven que sucede. -        Déjame ir, no lo haremos, no será. -        Espera, comprendo que no lo quieras hacer, pero dime que sucede. -        No me obligues a decirlo por favor… Sus lágrimas resbalan por sus mejillas mientras me mira, tratando de contener los gritos que evidentemente están estallando dentro de su cabeza, le suelto la muñeca y ella se queda, no sale, arregla la blusa que tiene en la mano y se la pone, entonces se sienta a mi lado, y me habla mientras sube una pierna a la cama para poder verme de frente: -        Es que acabo de entender que lo que te prometí no lo puedo mantener -        ¿Qué cosa, lo de la venganza?, no te preocupes es normal yo… -        No lo entiendes, ¿Puedes ser tan ingenuo? -        Disculpa no comp… Mis palabras se cortan cuando veo lo que sucede, ella está molesta por haber llamado a Camila, entonces le digo: -        Es por llamar a Camila, ¿Verdad?, Si perdón no fue el momento, es que tenía la idea en la cabeza, pero… -        No tonto, no es eso. No comprendo lo que dice, entonces me agarra la mano y continúa: -        Mira si es un poco eso, pero no es eso en sí, es que…¡Ach! ¿Por qué es tan difícil? – Pregunta a algo o alguien mirando al techo con un toque de rabia – ¿Recuerdas que te dije que lo nuestro solo sería sexo? -        Si, lo recuerdo -        ¿Y que no le pusiéramos nombre ni destino, solo disfrutáramos mientras era posible? -        Si lo recuerdo. -        Bueno, es eso. -        Creo que sigo sin comprender, a que viene eso en este momento. -        Daniel, por favor, no me obligues a decírtelo. -        Bueno no me digas nada, pero no llores por favor. -        Daaani, ¿Qué no ves que me estoy enamorando de ti? Sus lágrimas no se detienen, ella se levanta mientras me grita la última pregunta, yo comenzaba a sentirme confundido también pero esto me cae como un balde de agua fría. -        ¡Ya está, ya te lo dije!, ¿Estás contento? -        No sé qué responderte, es que… -        Si lo sé, soy una estúpida, tu nunca sentirás eso por mí, para ti solo soy la cucha que está buena, una vieja que podría ser tu mamá y a la que le estás haciendo el favor. -        Flor, por favor detente, eso no es lo que yo pienso de ti. -        ¿No?, pero sigues pensando en esa niña Camila, ¿Verdad? Y no te puedo juzgar, está bien, ella es más de tu edad, es más bonita que yo y también te corresponde. Sus llanto se amortigua cuando ella se derrumba sobre la cama de mi madre y se agarra las rodillas, la pausa se hace incomoda, se oye en el resto del edificio las personas con su rutina normal, televisores sonando en alto volumen, música de todo tipo proveniente de diferentes direcciones, el tráfico que pasa por la calle frente al edificio y el olor a almuerzo flotando en el ambiente. Me levanto de mi cama y salgo de mi habitación, me pongo mi pantalón de nuevo y mi camiseta, le sirvo un vaso de agua, recojo su pantalón y regreso a la habitación, me paro frente a ella y le ofrezco las dos cosas, ella no me mira al inicio, pero sé que sabe que estoy frente a ella, como no le digo nada, levanta la cabeza hasta ver lo que le ofrezco, entonces sube más la mirada y me ve a los ojos. -        ¿Quieres que me vaya? –Su voz suena un poco rasposa por el llanto y en un tono apenas audible- recibe el pantalón y lo pone a su lado, recibe el vaso de agua y cuando comienza a beberlo le respondo. -        Mira, te comprendo perfectamente, lo nuestro empezó apenas hace dos días, tres si contamos la mañana de hoy, pero en este tiempo hemos compartido tantas cosas que también comienzo a tener mis sentimientos revueltos, pero cómo tu misma dijiste al inicio, se suponía que esto no iba a pasar de estar juntos y liberar el dolor a través del sexo, se suponía que no íbamos a tener más sentimientos que el de una buena amistad, y por eso no te he dicho nada, disfruto estar contigo y no me refiero solo en lo s****l, hemos hecho muchas cosas en sólo dos días y a veces me pregunto que sería…que sucedería si lo dejo…si nosotros nos metemos a tener una relación más seria, pero entonces me acuerdo que con Camila aunque no hemos tenido sexo, las cosas estaban comenzando a funcionar, tenemos una promesa de comenzar algo, y no sé qué debo hacer… Ella termina su vaso de agua, lo pone en la mesita de noche y se pone el pantalón poniéndose en pie para ajustar las caderas, entonces se limpia las lágrimas de la cara, me mira y me dice: -        Tengo que ir a atender a mi mamá y a los niños, hablamos más tarde, ¿Vale? -        De acuerdo. Ella sale de la habitación, yo la sigo y con la cabeza un poco más tranquila comienzo a pensar, duro un rato largo mirando la lista que me entrego el señor de la papelería, luego, salgo a la tienda donde recargo los minutos, y pido al tendero unos diez mil pesos, lo que me da para tener minutos durante varios días, poco antes de salir reviso que desde la panadería no me vea nadie, y salgo dando la vuelta por el otro lado, aunque la distancia es mayor, no quiero verme nunca más con Mariana, luego regreso a mi apartamento y frente a la mesa tomo la lista comienzo a marcar uno por uno de los integrantes, mientras voy chuleando los que me aceptan la idea, la conversación con todos y cada uno es muy similar: -        Buenas tardes, soy Daniel Contreras, vecino de la zona y he podido hablar con el señor Armando Luna, quien me facilitó una lista con todas las personas interesadas en cuidar y mejorar el barrio. Al principio no responden, luego todos con un tono de desconfianza y algo de agresividad responden: -        ¿Qué quiere? -        Quiero preguntarle si está de acuerdo con aumentar la red de vecinos que se preocupen por cuidar el barrio y de paso a todos y cada uno de los habitantes hasta que logremos erradicar a los malvados y aprovechados de nuestra zona. Nuevamente el silencio y casi siempre me dicen: -        Cómo puedo estar seguro de que no es una trampa, quizás usted hace parte de las pandillas y solo espera que le confirme o quien sabe que le de y terminará atacándome. -        No señor, puede confiar en mí, soy un estudiante del instituto técnico, y hoy no he ido a las clases ya que mi madre murió de un paro cardiaco debido al susto que le causaron los ladrones cuando le robaron el producido del día y le dañaron su carrito. -        ¿Quién era su madre? -        Mi madre era una de las señoras que vendían comidas rápidas en el parque, inicialmente comenzaron en una miscelánea, pero se fueron al parque y no duraron el mes cuando la atacaron. -        Comprendo, entonces esto es como una especie de venganza personal, ¿Verdad? -        No le voy a mentir, en parte es eso, en parte es que de verdad, no podemos continuar con esta situación, cada día es más invivible el barrio Nuevamente el silencio y al final responden: -        Si desea aumentar la red de contactos, me parece fenomenal, pero por favor organice un plan para poder ejecutar todos y ojala pueda informarlo en la próxima reunión del sábado. Las llamadas terminan poco después de eso, al terminar la lista llamo al señor Armando y le pido información sobre el lugar de la reunión del sábado, me indica que es en el salón comunal, pero es a las siete de la mañana, ya que si la hacen en la noche es peligroso, puesto que la policía ronda constantemente por la calle de enfrente, lo que hacen es no prender las luces y no abrir las ventanas para evitar que se escuchen sus discusiones, entonces quedamos en que ese día le llevaré más personas que de verdad estén interesadas en proteger a la comunidad, y luego veremos el resultado. A eso de las cuatro me llama Camila, respondo tan pronto puedo: -        Hola -        Hola soy Camila -        Sí, mi identificador me lo dijo, je je. -        Ah bien, si, ya estoy en mi casa, quería saber de ti, pero quizás quieras que te visite, o quieras venir… Sus palabras van bajando de volumen, pero aun así, logro escucharla. -        Si, sería mejor si voy y te visito. -        Si, vaaale, ven y te espero, por cierto, ¿Ya almorzaste? -        Ahora que lo mencionas, no, no he almorzado. -        Bueno, entonces ven y almuerzas también. Me alegro un poco, y tomando mi cédula, algo de dinero y las llaves, salgo rumbo a la casa de Camila. Al llegar timbro y después de unos segundo ella me abre la puerta. -        Hola -        Hola, ¿Cómo estás? Entro a su casa y ella entonces me abraza por el cuello, me mira a los ojos y me da un beso suave en los labios. -        Te extrañaba. -        Gracias, yo también te he extrañado. Ella me suelta y me agarra por la mano, me lleva a lo largo de un pasillo y entramos en un recinto amplio, es una sala comedor tan grande como mi apartamento, me indica que me siente en la mesa y entonces se va a la cocina que queda en frente de la sala al respaldo del pasillo de entrada, regresa trayendo un plato de frijoles con arroz, aguacate y carne molida, luego me dice: -        Hicieron frijolada hoy, y me guardaron, yo lo repartí entre los dos. Sonríe y regresa corriendo a la cocina trayendo otro plato idéntico. -        Oye, pero este plato está grande, ¿Segura que dividiste bien? -        Si segura, ¿Por qué, no te gusta? -        Me encanta, pero con todo respeto comen mucho en tu casa. -        Ja ja ja, no, es que siempre preparan mucho, mi mamá es de las que piensa que vivo con hambre, y la verdad es que sí, entonces normalmente lo que hago es que almuerzo normal, y luego vivo picando hasta la noche. -        Humm, osea que te quité lo de picar. -        No seas bobó, no te preocupes por eso, además, no me sentaría mal dejar de comer un poco, estoy muy gorda. -        De donde sacas eso, yo te veo bien -        Gracias. – Me toca la mano mientras sonríe – Pero no me has visto bien. -        ¿Podría? -        Ja ja ja, oyeee, no seas tan impaciente, quizás sí, un día. Me doy cuenta que está coqueteando conmigo, lo cual me agrada, pero en definitiva es muy diferente de cómo se llevan las cosas con la vecina. -        ¿Y tu mamá y tus hermanos?, Digo, no pregunto por tu papá, porque supongo que debe estar trabajando donde siempre, pero… -        Si tienes razón, pero mi mamá y mis hermanos están donde mi tía, normalmente se van para allá en la tarde después de que llegan del colegio, así me queda toda la tarde libre la casa para estudiar. -        Ósea que estamos solos y nadie sabe que estoy acá contigo. -        Exacto, ósea que te puedo matar y nadie lo sabrá jua jua jua. – Pone cara de maliciosa y luego se burla ja ja ja, vieras tu cara, es broma, no soy capaz de matarte…quizás de atarte… - Dice eso último en un tono apenas audible, yo simulo no haberla oído- -        ¿Qué tal tus clases hoy? -        Bien, ya sabes lo de siempre. -        Perdona que pregunte pero… -        Si, si pasé por la coordinación del programa, hablé con la secretaría, dice que no hay problema, que debes tratar de ponerte al día esta semana, y que para que te paguen el mes, debes presentar el registro de defunción de tu mamá cuando regreses. -        Gracias, si, quizás no me tome toda la semana, pero de momento no es tan sencillo. -        Si comprendo… ¿Has pensado que vas a hacer ahora que no está ella y pierdes la pensión? -        No, no lo sé, obvio no puedo pedir auxilio del estado porque ya soy mayor, pero coger un empleo medio tiempo, está complicado porque las tareas y las clases no me dan el tiempo para tener uno. -        Si te entiendo, pero ten cuidado, para tu programa los cupos son apetecidos y si tu lograste entrar después de años de no estudiar, es que de verdad te lo mereces, no pierdas esa oportunidad, ahora en lo de cómo sostenerte, tengo que pensarlo, quiero apoyarte en eso, pero no se me ocurre nada aún. -        En realidad no he pensado mucho en eso, pero ya se me ocurrirá algo, y en cuanto a lo del estudio, no solo lo quiero conservar porque me paguen medio salario, sino que de verdad quería estudiar desde antes de saber eso, así que sí me interesa, eso sin mencionar que se lo prometí a mi madre. -        Me parece bien, pero tenemos que pensar como mantenerte, supongo que donde estás tienes pagado hasta final de mes, luego… -        No lo sé, supongo que me podré atrasar uno o dos meses, luego me cobraran todo y hasta de pronto me botan a la calle. -        Calla esos ojos, eso no se dice, te prometo que encontraremos una solución antes que eso pase. -        Gracias. -        Y entonces, ¿Qué has estado haciendo? -        ¿Quieres que sea sincero? -        Sería lo ideal, o es que me estás mintiendo. -        No, me refiero a que preferiría no decir. -        ¿Por qué? -        Porque no quiero que te dañes la imagen que tienes de mí. -        Pruébame. –Su mirada me mira, entre picara y sospechosa, gira la cabeza y sonríe – -        He estado planeando mi venganza. Se lleva las manos a la boca, abre los ojos tan grandes como los tiene, y luego de tragar el bocado que tenía masticando me pregunta: -        ¿No te da miedo? -        Mucho -        Debes estar muy dolido y tú sólo en ese apartamento planeando todo… -        No he estado solo. -        A que te refieres -        La vecina me ha ayudado, la que era socia de mi mamá… -        Ah sí, la vecina, ¿Cómo es que se llama? -        Flor se llama fl.. -        Si, gracias – Sus palabras me cortan y suenan cargadas de rabia.- -        Y ¿has compartido mucho con ella? –Noto un poco de reclamo en eso, así que decido mentir- -        No, no mucho, entenderás que ella tiene que atender a su familia y… -        A su esposo, si lo entiendo. -        En realidad no es casada, es viuda, pero tiene dos hijos y una madre por la cual trabajar duro y … -        Creo que has compartido más tiempo con ella del que me cuentas. -        No, no es así, ¿Por qué dices eso? -        Porque se ve que la conoces bien. -        No, no, para nada, es solo que mi mamá me hablaba de ella y pues vive en el piso de arriba… -Siento el calor en mi rostro- -        Ja ja ja, tranquilo te creo, vieras lo rojo que te has puesto, yo sé que tú no te fijarías en una mujer tan mayor, pero ten cuidado a ella se le nota que quiere algo más contigo. -        ¿Tú crees? -        Estoy segura. Entonces seguimos almorzando y charlando, luego de terminar, ella levanta los platos y me pide que la acompañe a la cocina, lava los platos y vasos que usamos y cuando vemos la hora van a ser las cinco y media, así que ella me pregunta que cuando voy a organizar la misa para mi mamá, lo que me trae a la realidad y le cuento que será en media hora. Ella abre bien sus ojos y después de correr un poco, llegamos a la iglesia, a cinco minutos de comenzar la misa, entramos por la misma puerta, pero sin agarrarnos de la mano, dice que son cosas que le ha enseñado su tía, yo no entiendo, pero acepto, luego nos sentamos en una de las bancas de la segunda fila. Después de las seis de la tarde salimos caminando rumbo a la casa de ella, y mientras caminamos comienzo a sentir el frio de la noche, entonces noto que ella sólo tiene una camisa manga larga y yo tengo una chaqueta, así que me la quito y se la ofrezco, ella la acepta con una sonrisa y seguimos caminando hasta llegar frente a su puerta, estamos a punto de despedirnos escuchamos que su mamá la llama y entonces me suelta la mano, sonríe y me murmura: -        Disimula por favor, no digas que estábamos juntos, sino que nos encontramos en la iglesia. Asiento en silencio y en ese instante llegan corriendo sus hermanos, golpean la puerta mientras ambos gritan haber llegado de primeras, su mamá aparece pocos segundos después y entonces me pregunta: -        Buenas noches joven, ¿Qué lo trae hoy por acá? -        Buenas noches doña Martha, acá acompañando a su hija Camila, nos encontramos en la iglesia y nos vinimos caminando. -        Entiendo – Nos mira un poco sospechando algo, entonces se gira hacia su hija y le pregunta – -        ¿Vas a la misa un lunes? -        Si mamá, es que hoy era la misa de la muerte de la señora Rebeca, la mamá de Daniel -        ¿Cómo así, que sucedió? Nuevamente le conté la historia, ella me escucha con una mano en la boca, luego se la pasa por la cara y el cabello, se nota preocupada y me contesta. -        Daniel, lamento su perdida en verdad, pero me preocupa lo que me cuenta, éste barrio se está poniendo cada vez más inseguro, es absurdo, ¡Dios mío, protégenos del mal!, Camila, abre la puerta a tus hermanos y que entren ya, ¡Niños! Ella llama con un grito a sus hijos quienes estaban compitiendo en ir hasta dos casas más allá y volvían corriendo, Camila abre la puerta de su casa y ellos entran mientras tanto la señora Martha me pregunta: -        Ya ha pensado en ¿Qué va a hacer para mantenerse? Quiero decir, ¿Cómo se va a ganar la vida?, usted trabaja, ¿Verdad? -        Trabajaba doña Martha, en realidad deje de trabajar desde que me di cuenta lo demandante que es el instituto. -        Ah comprendo. Pues no sé entonces como ayudarlo, Camila, acuérdame de pensar en esto, mijo de momento no se me ocurre nada, pero cuente con nosotros, estoy segura que mi marido estará de acuerdo conmigo. -        Gracias doña Martha, por lo pronto mejor regreso pronto a mi casa, que tenga buena noche. -        Si mijo, no de papaya. -        Hasta luego Camila, ¡Que estés bien!, me dio gusto verte. -        Si gracias a ti por acompañarme. La señora Martha va entrando a su apartamento mientras mira de reojo hacia atrás, Camila, verifica que nadie la vea y cuando su mamá pasa el ángulo de visión de ella, me abraza y me da un beso suave en los labios y luego otro en la mejilla, luego me susurra: -        Te llamo más tarde. Se mete a su casa y cierra la puerta, me devuelvo caminando a buen paso, al llegar a mi apartamento abro la puerta y sin prender la luz me quito los zapatos y la chaqueta, la pongo al respaldo de la silla y camino a la habitación a lavarme las manos, los dientes y acostarme un rato, me pongo a leer las copias que no había terminado de la semana pasada hasta esperar la llamada de Camila. Más tarde como lo prometió me llama, hablamos poco, pero ella me dice que quería saber cómo me había ido en el camino de vuelta a la casa, y me dice que espera que tenga dulces sueños y me espera al día siguiente a la misma hora en su casa. Así sin querer aseguré la semana de almuerzos, me acuesto pensando en el rato tan agradable que pasé con Camila y por alguna razón no quiero saber de nada más, es la primera noche que paso solo, pero prefiero no pensar tampoco en nadie más, así mirando la luz de la luna que entra por la ventana me quedo dormido. Los días siguientes pasaron a toda velocidad, estuve desde las siete de la mañana recorriendo el barrio y convenciendo a la gente de unirse a una fuerza de protección vecinal con el fin de disminuir los robos y abusos, muchos me prometieron ir el sábado a las siete de la mañana al salón comunal, tendré que esperar a ver cuántos de esos van.  
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