Los días van avanzando y lo exámenes terminando, el viernes me iré a ver con mi amigo mientras tanto estamos jugando al gato y al ratón con todos los vecinos, las calles solo están llenas de gente hasta donde hay sol y en algunas partes ya no pasa nadie, se parece a un barrio que le llaman la soledad, ya que si alguien sale de su casa corre el riesgo de ser atracado o golpeado, el sistema de seguridad está entrando en obsolescencia y no lleva sino el mes de haberse instalado, pero no hay nadie que lo opere, en algunas ocasiones es el mismo sacerdote el que sigue interesado en continuar con el proyecto y pasa varias horas de la noche durante varias noches a la semana vigilando el computador, él es el que sigue dando el aviso, pero también son pocos los vecinos que siguen saliendo a dar apoy

