Jessica llego dos horas después para llevarse a su hijo, quien no se despertó en ningún momento y prometió comentarme luego como había sido su maravillosa noche. Realmente deseaba que su relación con Josh prosperara, Jesicca era una gran persona. su vida había sido difícil, pero eso no la definía ni la detenía y se merecía ser feliz. Y yo también me lo merecía. Con ese pensamiento me acosté sabiendo que al día siguiente podría disfrutar la cena con Iris e intentaría con todas mis fuerzas, dejar atrás mi pasado.
En la noche del sábado me detuve frente al espejo, observando su reflejo con una mezcla de dudas y anticipación. El vestido rojo que había elegido era simple, caía con gracia sobre mi figura hasta bastante por encima de mis rodillas, estaba usando botas cortas que me llegaba hasta los tobillos, pero con bastante tacón y medias oscuras, porque las noches ya estaban siendo mucho más frescas. También le sume una chaqueta porque, aunque me gustaba el frio, no lo toleraba muy bien. Me sentía linda y sexy pero también algo inquieta. Iris no me había dicho quienes asistirían a la cena, pero por lo que entendí irían sus jefes y algunos amigos del trabajo, solo esperaba que no intentase ligarme con alguno de ellos.
Iris por su parte y gracias a que su altura lo permitía, utilizaba un mono n***o, con escote profundo que resaltaba sus atributos, pero no de manera vulgar. Mi amiga y yo partimos en un taxi hacia el centro mientras ella no dejaba de parlotear de su compañero Demian y entonces comprendí lo que estaba intentando hacer.
- ¿En serio Iris? ¿estas intentando “venderme” a tu compañero de trabajo mencionando sus “maravillosas” cualidades? – pregunte con sarcasmo.
- ¿Está funcionando? – inquirió esperanzada y el enfado que tenía salió por la ventana del taxi.
- Para nada – me reí, haciendo que ella también lo hiciera. Tal vez la idea de conocer a Demian no fuese tan mala después de todo. ¿No había decidido dejar atrás el pasado y comenzar de nuevo la noche anterior? Suspiré y me dije a mi misma que lo intentaría, que no perdería nada con hacerlo. – ¿no era que la reunión de solteros había sido tu último intento? - inquirí, pero ella me desestimó haciendo un mohín. Comprendí que ella, jamás se daría por vencido.
Llegamos al restaurante y algunos de sus compañeros ya estaban allí. Entre ellos, el tan alabado Demian. Físicamente era tal cual lo describió mi amiga, de metro ochenta y pocos, complexión atlética, cabello castaño oscuro, ojos de un tono azul claro y una sonrisa atractiva que mostraba sus dos hoyuelos. Vestido de manera informal con una camiseta que resaltaba sus músculos, jean azules y zapatillas, parecía llamar la atención de sus compañeras y de algunas comensales de otras mesas.
No sé si por destino o por obra y arte de Iris, terminamos sentados uno al lado del otro y rápidamente me di cuenta porqué mi amiga pensó que congeniaríamos. Él era muy accesible, de charla fácil, le gustaba la literatura como a mí, aunque se dedicaba al diseño y me vi prontamente relajada y sonriendo genuinamente.
El sentimiento de que esta noche podría ser un buen momento de pronto se empañó prontamente, haciéndome tragar mis palabras. Un hombre en sus treintas se acercó a la mesa y empezó a saludar a todos los presentes, pero mi vista se posaba en su acompañante hacienda que mi pulso se acelerara. ¿el destino se las tenía tomadas conmigo? ¿cómo era posible que, en una ciudad tan grande, él y yo pareciera que nos viviésemos encontrando? Sus ojos, me atravesaron como dagas. Poso su vista en mí, y luego en Damián, para finalmente, Volver a mí. Xander se sentó justamente en frente y yo maldije en mi fuero interno.
¿que tenía que hacer? Esta era la noche de Iris, ella conocía mi historia, pero no sabía quién era físicamente el hombre que me robo el corazón y yo no iba a arruinar su noche. Así que, tragando la incomodidad que sentía, me dispuse a transitar como podía el resto de la jornada. Pronto el vino y los tragos con alta concentración de alcohol comenzaron a correr y las charlas se hicieron un poco más personales y yo también me relaje un poco más.
- ¿cómo dijiste que te llamabas? – una de las compañeras de Iris, que menciono llamarse Brianna, estaba innecesariamente cada vez más cerca de Xander, su voz resultaba algo irritante y creo que a propósito bajo su escote para realzar sus pechos puesto que al principio de la noche no se veían de esa forma.
- No lo mencioné – respondió Xander fríamente y yo entendí que no quería hablar con ella, pero Brianna no parecía captarlo
- Vamos, amigo, no seas así- dijo Nicholas, el hombre con el que había entrado Xander y que supe que era el jefe directo de Iris. – Él es Xander, un socio y un amigo desde hace muchos años.
- ¡Oh! ¿Xander? ¿eres griego? - Xander no apartaba sus ojos de los míos, pero finalmente accedió a asentir en forma de respuesta ante la insistente compañera de Iris. – y dime ¿tienes novia? - casi me atraganto con el daiquiri de fresa que estaba bebiendo ante la pregunta que le hizo tan directamente y no pude evitar mirarlo.
- Tengo mujer- respondió y su amigo Nicholas, Brianna y yo lo miramos con sorpresa.
- Oye, yo no sabía de eso- dijo de pronto Nicholas. Xavier dejo de mirarme para responderle a su amigo.
- Tengo mujer desde que tengo dieciocho años, no estamos casados, pero ella es la única en mi vida. Nos hemos reencontrado recientemente y nunca volveré a dejarla ir.
Sus palabras me golpearon con fuerza y la realización llego a mí de pronto. En todos estos años intenté convencerme de que lo había superado, intenté pensar que podría seguir adelante incluso teniendo que, trabajando a su lado, pero la verdad era que aún lo amaba, mi amor adolescente, seguía diez años después vivo y fuerte. ¿pero que podía hacer? Cada vez que él intento acercarse, lo evitaba o lo alejaba. El recuerdo de cuando tuve que irme de su lado años atrás aparecía para hacerle doler el corazón y para refrescarme la memoria del porqué tuve que alejarme.
En ese instante, no podía escuchar nada más, mis pensamientos, mis sentimientos solo estaban enfocados en una sola persona. Nuestra historia no podía olvidarse, ni deshacerse por más que así lo hubiese querido. Xander me miraba y en sus ojos pude observar que solo quería saber por qué me fui, que sus sentimientos no cambiaron pese al tiempo. La habitación pareció desvanecerse a mi alrededor. Todo lo que quedaba era él.
Iris, siempre atenta a los detalles, creo que entendió que algo me pasaba, porque ya no hablaba, ni sonreía, simplemente estaba allí físicamente, pero, mi mente estaba en otro lado, así que intentó rescatarme sin saber por qué me hallaba de esa manera. Se adelantó rápidamente, como una experta en romper el hielo.
- ¡Xander Mitsotakis, qué bueno que viniste!, espero que la estes pasando bien —río Iris, haciendo que yo pudiese salir de mi ensimismamiento. Xander sonrió suavemente, esa sonrisa que recordaba con tanto cariño y amor.
- Gracias Iris ¿no?, mi amigo Nicholas, no ha tenido más que palabras positivas sobre tu persona- dijo él, su voz profunda y tranquila.
- Eso es genial, debe tener palabras positivas sobre mí, al fin y al cabo, es quien me ha ascendido – Iris hizo reír a varios con su comentario, pero lo que sucedió a continuación, no me lo esperaba – ¿te han presentado a Emily? Es mi mejor amiga – la maldije mil veces en mi interior, ella no perdía cualquier oportunidad de intentar ligarme con cualquier hombre que ella considerada “buen partido”
- No hace falta Iris, - dijo y mi corazón parecía saltar en mi pecho ——. No soy un extraño para Emily.