Skyler
—Te están mirando todos —comentó Violett, pero yo ya sabía eso. Cómo no darme cuenta, si mi mirada indiscreta fue la que provocó la atención de esos chicos.
Me di inmediatamente la vuelta cuanto dos de los hermanos de Chase, excepto él y uno más, empezaron a sonreírme. Podía sentir la mirada de todos ellos quemarme, exactamente como me pasó con el grosero de Chase en la clase de ciencias.
—¿La están mirando? —preguntó Luke y giró su cabeza para observar al montón de testosterona de la otra mesa.
Yo mastiqué las tres papas fritas que me metí en la boca y me decidí por no ser tan obvia y meterme en mis asuntos.
—No los mires —le dije.
—Quiero intimidarlos.
—¿Para qué? —pregunté.
—Para que no se hagan los vivos y busquen a otra chica a la cual mirar.
—Ay, eso es ser una ternurita de hermano mayor —comentó Violett—. Mi hermano era igual conmigo.
Sí, era tierno.
Pero un pesado también.
—No se harán los vivos, no tienes de qué preocuparte, Luke.
—Presiento que sí —respondió. Lo miré a la cara y su mirada seguía fijada en los muchachos. Era una observación bastante neutra y ahuyentadora. A veces me molestaba que tuviera las mismas actitudes con todos los chicos. Solo me estaban mirando y, aunque en parte fuera un poco incómodo, yo sabía que lo hacían porque me los quedé viendo fijamente.
Luke no tenía de qué preocuparse.
—Ya —posé una mano en su brazo y mi hermano me miró—. No los mires más, no es nada.
—Tienen malas intensiones —se defendió, transfiriendo su atención a la comida de su bandeja.
—Solo me miran porque Chase les dijo que los estaba mirando —confesé.
—No sé.
Rodé los ojos.
Nunca va a cambiar.
—Y, ¿por qué se cambiaron de escuela? —preguntó Michael.
—Mamá tuvo que trabajar en otro país, así que, como no podíamos acompañarla debido a que es muy costoso todo, nos mudamos con nuestra tía, hermana de mamá —respondí.
Asintieron.
—¿Y su papá? —indagó Violett.
Luke me miró.
Ese era un tema demasiado delicado para mí. Jamás superaría eso, ni mi madre, ni mis hermanos.
—Él falleció —respondió Luke por mí. Pude notar que, cuando la pregunta fue formulada, mi cara de normalidad pasó a una de tristeza y agaché un poco la mirada. No me gustaba mucho que se tocara el tema, y siempre que pensaba algo referido al tema, intentaba que fuera efímero. Era duro.
Levanté la cabeza a los segundos para que nadie me tuviera pena ni nada por el estilo. Pero Luke ya me estaba mirando y tenía una de sus manos sobre mi espalda.
A él y a Ryan no les había tocado tanto, obvio que les dolía mucho, pero fui yo quien no paró de llorar por días. Digamos que les fue más fácil seguir adelante con la situación, o al menos sobrellevarla. Pero a mí me costaba más porque papá era mi mejor amigo. Él fue un padre ejemplar. Siempre me ayudó en absolutamente todo y sabía que su amor hacia sus tres hijos era tan incondicional que daría su vida por nosotros. O al menos eso él me hacía ver. Su muerte fue trágica, una bomba total porque jamás creí que tendría que pasar por ello tan pronto. Pasó demasiado rápido.
—De verdad lo siento, creo que no debí haber preguntado —se disculpó.
—No te preocupes, está bien, tú no lo sabías —respondí. Sentía ese pequeño nudito en la garganta, pero era pequeño y yo sabía que podía controlarlo.
—¿Estás bien? —mi hermano me miró.
—Sí —le regale una sonrisa para convencerlo.
—¿Segura? —inquirió.
—Sí, Luke. De verdad, no te preocupes —le sonreí otra vez. Lo que menos me gustaba es que me preguntaran si me encontraba bien, eso me daba más ganas de llorar.
—Te siguen mirando —cambió de tema Michael, y automáticamente miré al grupito de la otra mesa.
En definitiva, los hermanos de Chase seguían mirándome, a excepción del grosero.
Eran muy poco disimulados, estábamos a mano. Seguro Chase les puso al tanto de este primer día de clases. Les habrá dicho lo insoportable que le parezco, que le quité su asiento, y que me humilló con lo del supuesto beso. Quizá por eso sonreían y me miraban así.
—Y... ¿tienen alguna hermana o hermano?
—Tenemos un hermano —miré a Michael—, que es gemelo de Luke.
—¿En serio? —dijo—. Eso es genial. ¿Es verdad que sienten lo que el otro?
—Sí, unas veces más que otras. Es extraño, algunas personas nos han dicho que lo inventábamos todo, pero no lo hacemos. Creo que tiene que ver el tipo de unión.
—¿Son muy pero muy parecidos? —Michael pasó su brazo por los hombros de Violett.
—Sí, bastante, pero cuando eran más pequeños mucho más —respondí por mi hermano.
El timbre sonó y me fui directo hacia mi casillero en busca del libro de matemáticas.
Qué aburrido. Otra de las cosas que menos me agradaban.
Redé los ojos al guardar las cosas en mi bolso. Coloqué algunas fotos en el casillero para que no quedara tan feo y pobre. Dejé un par de bolígrafos por si acaso y acomodé algunos de los libros después de meter un pequeño espejito.
—Así que eres Skyler —habló un chico, y yo arrimé la puerta de mi casillero para ver de quién se trataba—. La nueva.
Qué título el mío.
—Sí —asentí, y me di cuenta de que se trataba de uno de los hermanos de Chase. Automáticamente me puse nerviosa ante su presencia. Tenía los ojos de un color gris muy bonito y era muy alto. Otra vez me sentía pequeña ante la estatura de alguien. Era muy guapo también. Las facciones de su rostro eran totalmente perfectas. Su sonrisa derrochaba simpatía, pero a la vez, exactamente como su hermano, tenía algo que no me agradaba—. ¿Tú quién eres? —le pregunté una vez cerré por completo mi casillero.
—Nate.
—Un gusto, Nate —dije, y me eché a caminar hacia la clase de mates. Aún faltaban varios minutos para que comenzara, pero era mejor que empezara a buscar el aula con tiempo para no tener que acaparar más miradas. Otra vez no me tocaba con Luke, y eso era una decepción para mí. Extrañaba su compañía.
—¿Te sientas conmigo en la clase de matemática? —preguntó y yo lo miré. Estaba caminando a mi lado, y parte de mí no quería que él hiciera eso.
—No, ella se sienta conmigo —dijo alguien más a mis espaldas y me tomó de la mano. Cuando giré la cabeza vi a Jason a mi lado.
—Yo se lo pedí primero —replicó Nate con una sonrisa—. Aunque, a decir verdad, tú ni siquiera has sido capaz de preguntárselo. Qué falta de modales.
—No te acerques a ella —dijo serio. ¿Qué le pasaba?
—¿Con quién te quieres sentar, Skyler? No le hagas caso a Jason, a veces es un poco exagerado.
Eso me recordó a alguien en particular.
Los observé algo confundida.
Tenían algo en la mirada que me resultaba brusco. No parecían caerse muy bien. Y eso era muy fácil de notar.
—Ehh... —dije.
Por primera vez en el día tenía la oportunidad de sentarme con dos personas que parecían ser tan amables de ofrecerme su compañía en el salón.
¿Nate o Jason? Esa era la pregunta.
A Nate no lo conocía en nada, y a decir verdad, a Jason tampoco. Pero lo que me servía de ayuda para decidirme, era la impresión que cada uno me daba; Nate, como ya dije, tenía simpatía pero a la vez había algo raro que no me agradaba. Y a Jason tampoco lo conocía, pero era simpático y me daba más confianza que Nate.
Y además, cabe aclarar que Jason se compadeció de mí y me escoltó a la clase de ciencias, me defendió de la brusquedad de Chase, y hasta inclusive me prestó el bolígrafo rojo cuando él no había terminado de copiar la explicación en su carpeta. Tenía más puntos que Nate.
—Lo siento, pero prefiero sentarme con Jason —respondí, y Nate elevó una ceja y embozó una sonrisa.
Asintió.
—Está bien, tú ganas, Jason —dijo—, pero hay clases en las que no la salvarás de mí.
Conecté miradas con mi futuro compañero de mates y, cuando me giré a ver a Nate, me di cuenta de que ya no estaba a mi lado.