--- Llegó un lunes como cualquier otro, pero algo en el aire olía a cambio. No sabía si era el café de Carla más cargado de lo usual o el murmullo que se sentía en los pasillos. A las ocho en punto, la vida en la empresa Ruiz&Ferrer comenzaba a rodar como una maquinaria bien aceitada… hasta que vi la silueta de un hombre entrando por la puerta de cristal. —Buenos días, señorita Ruiz —dijo con una sonrisa de medio lado que parecía sacada de una portada de revista. Era alto, de traje impecable, y caminaba como si el mundo le perteneciera. No le conocía, pero su nombre ya me retumbaba en la cabeza: Carlos Pimentel, sobrino del abogado Sebastián Ferrer. El nuevo reemplazo de Rodrigo Álvarez, quien ahora estaba en "licencia indefinida". Es decir, alejado por ese escándalo con los Del Valle,

