Capitulo Siete

1455 Words

Te quiero mía. Y voy a tenerte mía. Ares Calíope sonríe con los labios apretados y la mirada llena de desprecio, me da lo que le pido, pero no es capaz de fingir que realmente disfruta el estar aquí conmigo, su mente sigue puesta en Santiago Monroe. El idiota quería denunciarme a la policía por lo que le hice; de verdad que aún me sorprende la ignorancia de algunas personas. Ese imbécil sigue sin saber quién soy yo, espero que Carlos se haya ocupado de sacarlo de su ignorancia. Me tenso al verla salir del probador con el vigésimo vestido. Es de color rojo brillante y se adhiere a su piel de una forma que me hace tragar saliva. Su culo queda casi expuesto y sus tetas parecen que van a salir saltando sobre mí de pronto. Es una imagen bastante llamativa, la polla se me agita ansiosa por

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