Capitulo 14

1343 Words
-No lo haré -Rose cruzó sus brazos. -Vamos, necesitamos a alguien que sea no sea bruto y no la haga polvo en un segundo —Papá la trataba de convencer de que peleara conmigo, nos estábamos preparando para lo inevitable de la situación, cuando llegara el momento de enfrentarme alguien que no sea Emmett. -Hazlo tú, o incluso Bella, son sus padres apenas iban a protestar cuando Jasper habló. -Yo lo haré -todos se quedaron callados- soy más estratégico que fuerte, lo que le servirá pues es más débil que todos nosotros. Yo no tenía problema alguno, definitivamente tenía que aprender a pelear, es algo que jamás me enseñaron y que toda mi familia sabe. Jasper es un tío excelente, más de una vez me escuchó cuando tenía problemas, además de que me ayudaba a calmarme. —Pues adelante, no aprenderé a defenderme a menos que me enseñen —dije rompiendo el silencio. Sé que toda mi familia estaba pensado en aquello del autocontrol de Jasper, pero yo estaba muy confiada, ya hemos convivido 17 años. Fue entonces que empezó a caminar hasta posicionarse frente a mi. -Tienes que estar atenta siempre, es un vampiro viejo pero listo, vas a estar en desventaja, pero eso no significa que vas a tener que perder. En ese momento desapareció, no pude seguirle el rastro. -Tienes que agudizar esos sentidos - gritó desde algún punto atrás de los árboles. Entonces pude sentir que se dirigía hacia mi a gran velocidad, pero para mi sorpresa y de todos los miembros de la familia, pude esquivarlo y tomar su brazo para hacerlo caer. . Él me miró desconcertado y yo le devolví la mirada, seguido se puso de pie de un salto y me dio un apretón en el brazo y una sonrisa reconfortante, fue entonces que le dirigí una mirada arrogante a mis padres, ambos sonrientes, cuando sentí que me tiraban al suelo, observé a Jasper un poco aturdida. -Nunca le des la espalda a tu enemigo -dijo a la vez que todos empezaban a reír, mientras yo me unía a ellos. Así siguió el día, tratando de mejorar mis sentidos, con unas cuentas caídas, la mayoría de ellas provocadas por Emmett y Jasper, puesto que Alice y Rosalie eran más cuidadosas conmigo, mientras que mis padres se negaban a enfrentarme, al igual que mis abuelos. La última "pelea" fue con Rose y en el momento justo en que me tiraba al suelo, Jacob iba llegando, un tanto desubicado por vernos en esta situación, en cuanto lo observé, mi corazón empezó a latir más veloz, no lo había visto hacía un par de días, por situaciones con la manada y lo у que sucedió con mi padre. Rosalie me miró enternecida, ahí que fue cuando noté que inconscientemente le estaba transmitiendo mis pensamientos acerca de Jake. -¿Así es como te sientes entonces? ¿Ya lo estás aclarando? Sólo asentí, pues mis padres seguían por ahí y aún me daba un poco de vergüenza que supieran que estaba así de interesada en él. Ella me extendió la mano para que me levantara y fui directamente hacia el lobo. -¿Acaso tengo que golpear a aquella rubia por haberte golpeado a ti? -dijo y seguido me dio un beso en la frente. -Quiero ver que lo intentes, perro - respondió Rose en un tono arrogante pero que se podía distinguir que era broma. Reí y negué divertida. -Estamos practicando esto de las peleas, sólo por si acaso, pero creo que terminamos por hoy. -Justo a tiempo entonces -alcé una ceja, confundida— quería invitarte a cenar hoy, ya que no nos vimos algunos días. Mis ojos se iluminaron, en eso escuché como papá se aclaraba la garganta, dirigí mi mirada hacia él. -¿Puedo?-dije en tono suplicante y poniendo una cara a la que ningún padre puede resistirse. -Regresa antes de media noche, y que él te traiga. Asentí feliz y corrí a darle un beso, al igual que a mamá, regresé con Jacob y en un acto inesperado, entrelazó su mano con la mía, lo miré y sonreí, empezamos a caminar, él guiando el camino. -¿Falta mucho? Hoy estuve entrenando todo el día y para ser honesta, estoy cansada -dije después de un rato de caminar. No pasó mucho al terminar la oración cuando sentí que me estaba tomando en brazos. -No me refería específicamente a esto, pero es lindo-recargué mi cabeza en su pecho y disfruté lo que quedaba de camino. Sus brazos eran tan cómodos y familiares que estaba a punto de quedarme dormida cuando habló. -Llegamos. Me bajó al piso y traté de enfocar mis ojos pues el sueño era potente, observé el lugar y noté que jamás había venido aquí, era un lugar de hamburguesas, podría comer diez, después de todo el esfuerzo que hice hoy. Nos adentramos en el lugar y nos sentamos en una mesa un poco apartada. Ambos pedimos lo mismo, una hamburguesa doble, papas y una malteada. En cuanto llegó la comida, no lo pensé dos veces y me abalancé sobre aquella hamburguesa, comí casi de un bocado la mitad y fue cuando me percaté de su mirada sobre mi. -¿Q-ué? -dije aún con comida en la boca. -Ni siquiera lo intentas-suspiró. -¿Intentar qué? -con un tono confundido, después de haber tragado todo. -No intentas simular alguien que no eres, sólo eres tú y ya, eso es lo que me hace sentirme tan atraído hacia ti - estiró su mano hasta mi mejilla y quitó un poco de salsa de tomate de ella, ambos reímos y seguimos comiendo. Cuando terminamos la comida solté un suspiro. -Okey, eso definitivamente compensó los días que pasé sin verte. -No del todo, aún nos falta ponernos al día, ya que le prestaste más atención a tus papas que a mi. -Disculpa, pero la comida siempre será mi prioridad. Seguimos hablando por casi tres horas acerca de nimiedades, pues en un par de días no había pasado mucho realmente. -Creo que es hora de que nos vayamos, no quiero otro problema entre mi padre y tú y que vuelva a haber un hueso roto de por medio. -¿Ya arreglaron eso?, me refiero a su relación, bueno, y también a tu muñeca. —Ambos están bien —dije alzando mi mano y moviéndola perfectamente. Pagamos y salimos del lugar, tomados de la mano y molestando al otro, cuando empecé a sentir una molestia en la garganta, no como si estuviera enferma, sino como una sed que no podía ser calmada con sólo agua. Mis pensamientos se centraron tanto en eso que volví a trasmitir aquello inconscientemente. -¿Ness? ¿Te sientes bien? -No-dije en seco- necesito cazar. Él jamás me había acompañado en la cacería, puesto que podría ser peligroso, pero ahora ya controlaba mejor los impulsos, aunque era algo que me avergonzaba que me vieran hacer. -En serio lo necesito, llévame a casa, no tienes porqué ver ese espectáculo. -Confío en ti y me gustaría que confíes esa parte de ti en mi - me tomó la cara entre sus manos-déjame acompañarme a cazar. Asentí, él ya conocía casi cada aspecto de mi, y con los nuevos sentimientos que están saliendo entre nosotros, me gustaría que nos volviéramos aún más cercanos. Nos adentramos en la parte del bosque que ambos sabíamos era segura, no tomó mucho tiempo, sólo un poco de concentración y dejar la pena de lado. -No luces asustado. -Porque no lo estoy, no es la primera vez que veo a un vampiro en acción, estoy sorprendido, porque eso fue muy poca sangre. -Estoy más acostumbrada a alimentar la parte humana -me encogí de hombros- además, quizá quiero un poco de sangre de lobo. Me abalancé sobre él, juguetonamente, me detuve a escasos centímetros de su cara, analizando sus facciones de cerca, cuando empezó a acercarse, lo detuve. -No creo que sea muy placentero el sabor a sangre para ti. -Te besaría incluso si hubieras comido un kilo de ajo. Reí ante su comentario y ahora fui yo la que se acercó, nuestros labios se tocaron y fue como una explosión dentro de mi, era apenas el segundo día que nos besábamos y ya lo consideraba mi actividad favorita. Terminamos el beso pues ya casi era media noche y no sabía qué pasaría si llegaba un poco tarde. Seguimos caminando hasta que nos detuvimos frente a la pequeña casa de piedra. -¿Te veré mañana? —pregunté, aún tenía mi mano en la suya. -Si así lo quieres. -No seas tonto, jamás me cansaría de estar contigo. Nos volvimos a acercar para despedirnos cuando sentí los brazos de mi padre sobre mis hombros, interrumpiendo. —¡Rayos, papá! Privacidad, por favor. -Se pasó la hora, adentro ahora, y no trates de protestar. Suspiré y empecé a caminar hacia la casa, cuando me detuve, di la vuelta y corrí hacia Jake, estampando mis labios contra los suyos brevemente. —¡Te veo mañana! —grité y corrí hacia dentro, ya era toda una típica adolescente enamorada. Papá entró unos segundos después de mi, mamá estaba sentada leyendo un libro frente a la chimenea, le di un beso en la frente para dirigirme a mi habitación, cuando su voz me detuvo. -¿Fuiste de cacería? -Sí, le pedí a Jacob que me acompañara. -¿Y nadie resultó herido? -Nadie más que un par de conejos. Río y seguí mi camino, no sin antes escuchar un "mañana hablaremos, ¿de acuerdo?" a lo que respondí con un "sí" perezoso. Caí como piedra en la cama, mi último pensamiento fue que aquel día había sido un buen día.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD