Desde el momento en que desperté había una cosa en mi cabeza que no dejaba de decirme que este día iba a ser diferente, sólo que no sabía en qué sentido.
Pero claro, no podía empezar mejor que con una pelea.
-El semestre está por empezar, y ya hemos decidido que no vas a regresar ahí fue lo primero que dijo mi padre apenas entré a la cocina.
Mi objetivo era alcanzar la caja de cereal, pero eso quedó olvidado en cuanto pronunció aquello. Tenía tanto que decir pero no sabía por dónde empezar.
-No recuerdo haber estado en esa toma de decisiones -me puse frente a ellos y crucé los brazos.
-No hay mucho que decir, somos tus padres y decidimos lo que es mejor para ti, —esta vez fue mamá la que habló en este caso, el regresar a un lugar donde te expones a un peligro no es lo más inteligente.
-Y también decidieron que en esta casa yo no tengo voz ni voto. Porque no es la primera vez que me hacen esto, ustedes fueron los que quisieron mandarme a aquel lugar y ahora que llegué a tener una vida "normal" ya no quieren que regrese —resoplé- ¿no se dan cuenta que ustedes ya vivieron? Tuvieron toda una vida antes de ser vampiros o toda una vida siéndolo, yo no, esto es lo único que conozco, ser una rara en dos mundos, renegada, teniendo que vivir sin pertenecer, con miedo. No soy una tonta que no sabe que está en riesgo, porque créanme que lo tengo bien claro, pero hubiera sido lindo y considerado de su parte у el que me hubieran preguntado cómo me sentía al respecto, no simplemente tomar una decisión que, déjenme decirles, no les compete.
Ni siquiera dejé que pensaran una respuesta, salí corriendo de allí sin rumbo fijo, simplemente queriendo escapar de aquel sentimiento que se formaba en mi pecho, el sentimiento de que era un juguete, que al final no iba a importar lo que yo quisiera pues ellos ya tenían toda una vida planificada para mi, sin darse cuenta de que yo no quería esa vida, sino que quería descubrir el mundo por mi cuenta.
Fui aminorando el paso poco a poco calmando mi interior y tratando de poner en orden mis pensamientos.
Yo estaba al tanto que sería una estupidez regresar a un lugar donde no tenía a nadie en quien confiar o que me apoyara totalmente pero eso no era lo que me molestaba realmente, sino el hecho de que no me tengan en cuenta al momento de tomar decisiones, porque tal vez si me hubieran consultado yo misma habría decidido no volver, pero no lo hicieron, me trataron otra vez como una niña.
Eso fue exactamente lo que le dije a Jacob al encontrármelo cuando estaba a unos 4 kilómetros de mi hogar y lo único que me dijo es que tenían razón, que no debía regresar, ¡cómo si yo no supiera eso ya!, ni siquiera pensó en que ellos estaban mal al no consultarme, simplemente estuvo de acuerdo, lo que no hizo nada más que aumentar mi enojo, así que lo dejé ahí plantado mientras decía mi nombre y partí a correr otra vez sin ningún destino, sólo disfrutando esa simulación de libertad al ir deprisa entre los árboles.
Hasta que oí un ruido, un llanto, al parecer no era la única que descargaba su sufrimiento en el bosque, disminuí el ritmo para acercarme lo suficiente para tener una visión de la otra persona que sufría. Estaba ahí, sentada en el piso abrazando sus rodillas, su cabello era de un naranja rojizo muy bonito, aunque tuviera unas hojitas enredadas en el, ojalá pudiera leer su pensamiento, pero no, eso le tocó a mi padre, me quedé observándola por curiosidad y porque a veces es mejor distraerte de tu dolor viendo el de los demás, hasta que empezó a golpear el piso con las manos y temí que se hiciera daño, así que me acerqué lentamente, me detuve a una distancia prudente.
-Hey, ¿estás bien? -claro que no lo estaba, pero qué más podía decir.
Ella sorbió su nariz y se levantó de suelo, me miró con recelo, no creo que sea normal encontrarse con alguien aquí.
-No, claro que no, mi vida se está viniendo abajo y no puedo hacer nada.
Oh, al parecer tenía rato que quería soltarlo.
-Lamento oír eso, ¿quieres contarme?
-No tiene mucho que me mudé aquí, pero no puedo encontrar felicidad, ¿sabes?, como que algo en mi vida falta, me siento incompleta, aunque sé que tengo todo lo que quiero.
Jacob me contó sobre una familia que se mudó aquí cuando yo me fui, deben ser ellos.
-Creo que conozco ese sentimiento muy bien, pienso que puedes necesitar una amiga y de pura casualidad, yo también necesito una sonreí.
Ella me devolvió la sonrisa.
-¿Cómo te llamas?
-Renesmee, ¿tú?
-Oh, tú eres la novia de Jacob, ¿no es así?-puso una cara de intrigada-Soy Madeline, por cierto.
-Algo así, ¿se conocían?
-Sí, coincidimos en una fiesta, y de vez en cuando nos vemos en el pueblo —él nunca me contó eso.
-Genial.
Y ambas nos quedamos en silencio, aunque no duró mucho ya que oí una voz que causó un escalofrío que recorrió mi espalda.
-Pensé que llegar a ti sería más difícil, pero veo que me la has puesto fácil, además, me has conseguido la cena.
Nik.
No, el miedo ya no me paralizó, porque si no hubiera actuado por mi cuenta, hubiera terminado muerta en un santiamén.
-Vaya, admiro tu determinación, pero no sé qué te ha hecho pensar que te dejaré ganar así nada más -sonreí con sorna.
-Sé que intentas ganar tiempo, adelante, hazlo, el final no cambiará, pues... se vio interrumpido por un gruñido detrás de él.
Me sentí aliviada, pues pensé que Jacob había venido a mi rescate, pero me llevé una sorpresa al ver que la chica pelirroja había desaparecido y ahora en su lugar había un lobo muy grande, con el pelaje igual que su cabello humano con los colmillos de fuera.
Él no se esperaba ver aquello, pues se quedó congelado y yo aproveché ese momento para subirme en el animal, y ella partió a correr, como si pudiéramos leer el pensamiento de la otra. Yo le gritaba instrucciones para llegar a casa de mis abuelos, detestaba meterlos en este problema, pero siendo honesta, yo no hubiera podido sola con él.
Llegamos, mis padres y Jake ya estaban ahí, Alice hablaba con ellos, una visión de mi seguramente.
Todos voltearon a vernos, con la confusión presente en sus caras, yo también estaba muy confundida, pero ya habría tiempo después para las explicaciones, bajé de Madeline y corrí hacia ellos.
-Está aquí, no debe tardar en alcanzarnos.
-Lo sabemos -dijo mi padre.
Un segundo después llegó, pero no le dio tiempo de hacer nada, puesto que Jasper y Emmett le saltaron encima, arrancándole ambos brazos, mi padre fue hacia él en un instante.
-Qué gusto verte, lástima que sea tan fugaz.
-Tienes una hija encantadora, con un olor dulce, exquisito.
Mi padre tomó su cabeza y empezó
a separarla de su cuerpo, una visión
horrible.
-Nadie -una g****a se formó-se mete otra más- con mi familia cuerpo inerte cayó en el suelo, seguido por su cabeza.
Parecía como si todo estuviera planeado, mi madre me dio un encendedor y yo seguí mis instintos, caminé hacia donde yacía su cuerpo y lo lancé sobre el, vi como se consumía en la llamas mientras que mi padre me abrazaba por los hombros.
Aquella pesadilla había terminado tan rápido como había empezado. Me alegraba haber tenido a mi familia para acabar con ella, pensar que quería hacerlo yo sola, pero había entendido que un vampiro solitario no vale nada. Un clan, un equipo, una familia es lo que más importa, entendí que ellos van a ser los que siempre estén a mi lado pase lo que pase.