Capitulo 10

1361 Words
Unos brazos me envolvieron por detrás y me tense inmediatamente. -Prométeme que nos vas a llamar todos los días -Emma dijo sin soltarme - o al menos unos cuantos textos. Solté un suspiro de alivio al oír su voz. -Claro que sí, no crean que por irme al otro lado del mundo se librarán de mi. Soltó una risita y me dio una de mis bolsas, la tomé y con eso ya estaba todo listo para salir en un taxi hacia el aeropuerto. Cuando salí del edificio, vi a lo lejos una figura que venía directo a mi, cuando estamos uno al lado del otro me tomó del brazo fuertemente. -¿Qué pasaría si te sigo a tu hogar? - Nik habló con una voz casi inaudible, para que sólo yo pueda oirlo- ¿Crees que tus padres estarían felices de que tengas un nuevo amigo? -rió de una de una manera sombría para luego soltarme y seguir caminando. Subí al taxi inmediatamente sin mirar atrás. Al llegar al aeropuerto miré hacia todas las direcciones posibles para luego abordar como si nada pasara, pero no es así. En todo el camino no pude evitar pensar en sus palabras, no había considerado la posibilidad de que me siguiera hasta Forks y que allá pudiera hacerle algo a mi familia, ya no hay manera de estar segura en ningún lugar, después de todo lo ocurrido, tendré que decirle a mis padres. En cuanto el avión aterrizó sentí una sensación de tranquilidad, al fin estaba en mi país, cada vez más cerca de mi hogar. Al momento de llegar respiré un aroma familiar y lo vi, Jacob parado justo enfrente de mi con un cartel que decía "monstruo del lago Ness" corrí lo más que pude, pero sin usar la velocidad sobrenatural, me lancé a sus brazos y el me sostuvo con tanta fuerza que temía que pudiera romperme, nos quedamos así unos segundos hasta que percibí otro olor, ese dulce olor. —¡Mamá! ¡Papá! -solté a Jake y ahora corrí hacia ellos, lucían igual que siempre, tan pulcros. Ambos me tomaron en sus brazos y me estrujaron fuertemente. Mentiría si decía que no los había extrañado, ese olor dulce que caracterizaba a los vampiros, con la piel fría y dura como el marfil, tan pálidos que denotaban la falta de sangre en sus venas, sólo si ponías mucha atención; o bien si también eras un vampiro. -Te hemos extrañado como no tienes idea, mi dulce niña -dijo mi papá besando mi frente. -Me alegra tanto que ya estés aquí - ahora fue mamá quién habló. No podía dejar de sonreír, en verdad se sentía tan bien estar de nuevo en casa, a donde en realidad pertenecía, donde no tenía que fingir algo que no era. -Vayamos a casa, debes estar muy cansada después de todo el viaje – Jacob tomó mis maletas y luego tomó mi hombro para guiarme al auto de mis padres, donde ambos nos sentamos en la parte de atrás. Llegamos a la casa Cullen, donde encontré a mis abuelos y a mis tíos. -¡Oh mi pequeña! No has cambiado nada-mi abuela me abrazó y se separó para guiñarme un ojo. -Lo mismo digo-le respondí con una risita. -Pensamos que tal vez te gustaría una pequeña fiesta de bienvenida miré a la tía Rosalie con una pizca de vergüenza en los ojos— y para hacerlo menos incómodo, trajimos a los chicos de la reserva. Sabía a lo que se refería con incómodo, si habían preparado comida, sólo Jake y yo comeríamos mientras ellos nos observaban, ya había pasado antes. Me llevaron a la cocina y ahí vi a los lobos que conocía bien y algunos otros que nunca había visto, pero que pronto nos hicimos amigos, al parecer tenía más facilidad de hacerme amiga de criaturas que no son humanas, que de los propios humanos. -Come o se enfriará —Jacob estaba sentado junto a mi, con un plato repleto de comida, al parecer Rosalie había hecho lo suficiente para otras dos manadas de lobos-o es que allá comiste demasiados humanos. -Eres un tonto-golpee su brazo y acto seguido, tomé la cuchara para empezar a meter comida a mi boca. Cuando todos acabaron de comer, para estar llenos por al menos el resto del día, tomé la mano de Jake. ¿Podemos ir a pasear? dije usando mi don, para que sólo él y yo nos enteráramos, oh claro, y mi papá. Él me miró y asintió un poco y extrañado, parece que los meses lejos le hicieron olvidar que puedo comunicarme de otra manera, al final sonrió y ambos nos levantamos. ¿Puedo ir a pasear con Jacob? pensé, no era necesario externar mi petición, pues sabía perfectamente que mi padre estaba oyendo lo que pensaba. Un ligero asentimiento se vio en su cara y fue la señal para que ambos saliéramos de ahí. -¿Ya no te sientes a gusto entre tantos chupasangre?-dijo Jacob alzando las cejas con un toque cómico mientras nos alejábamos de la casa. -No, ya no, no es como que yo también sea parte de ellos, claro que no y ahí estaba, nuestra amistad que había permanecido intacta a pesar del tiempo que estuvimos separados. Él soltó una carcajada y fue como música para mis oídos, se sentía tan bien saber que estaba feliz, así como yo. -¿Jake? ―llamé para que me mirara ¿Puedes convertirte en lobo? Tardó en procesar lo que pedía, pero al cabo de unos segundos asintió con una sonrisa en su rostro. Se alejó hacia unos árboles para quedar cubierto cuando se empezara a quitar la ropa y luego comenzar con la transformación. No era ni de cerca la primera vez que lo veía así, un lobo café, enorme, pero tan noble conmigo. -Me gusta verte así, hasta ahora ignoro si te gusta más esta forma que la humana, pero sí me preguntas a mi, no tengo ninguna preferencia-empecé a acariciar su pelaje, tan suave como siempre ¿puedo subirme? El lobo bajó su posición hasta que fui capaz de subir a su lomo y entonces volvió a alzarse, me recosté en su lomo sin dejar de acariciarlo, él empezó a andar sin rumbo mientras que yo disfrutaba estar ahí. Periódicamente lo tocaba con intención de compartirle algún pensamiento, uno que no necesitara una respuesta, o al menos no más larga que un asentimiento o una negación. Al cabo de un rato empezó a anochecer y decidimos volver a casa, él paró donde se había transformado para volver a su forma humana y caminamos juntos, con nuestros brazos rozando el cuerpo del otro. -Gracias por seguir siendo mi amigo -dije antes de entrar y él se extrañó por mis palabras- estuvimos tanto tiempo lejos del otro que creí que no me ibas a querer más. —Renesmee, jamás podría dejar de quererte, y si así lo deseas, podemos ser amigos por el resto de la eternidad besó mi frente y yo lo abracé tan fuerte como pude. - No nos separamos hasta que una figura masculina salió de la casa en busca de mi. -Ness, es hora de ir a casa -papá dijo y luego miró a Jacob a quien le dedicó un asentimiento, odiaba que hicieran eso, pensar sólo entre ellos. Me despedí de Jake y junto con mis padres fuimos a nuestro pequeño hogar, me ayudaron dejando las maletas en mi habitación y ambos se despidieron. -Amor-empezó mi madre lamentamos mucho dejarte en la primera noche que tenemos contigo después de todo este tiempo, pero necesitamos ir a cazar. -Con los preparativos de tu llegada no tuvimos el tiempo antes —continuó mi padre. después de todo este tiempo, pero necesitamos ir a cazar. -Con los preparativos de tu llegada no tuvimos el tiempo antes-continuó mi padre. -Claro, entiendo, no se preocupen. les dedique una sonrisa, así puedo dormir más sin preocuparme porque ustedes no. Ambos me agradecieron y me llenaron de besos antes de salir a gran velocidad. Puede que no sean los padres más cariñosos, pero sabía que me querían tanto como yo a ellos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD