Capitulo 11

1763 Words
Desperté de un placentero sueño, lo primero que hice fue revisar mi teléfono, había dormido once horas, realmente no me sorprendía tanto considerando que estaba en un lugar donde me sentía más segura y cómoda. Me levanté de la cama sin ganas de hacerlo, fui a la cocina a buscar algo de comer, oh esa cocina, mis padres la construyeron cuando tenía tres años, pues aunque ellos no comían comida humana, yo sí, la necesitaba como cualquier otro. Para mi sorpresa, no había nada, ni siquiera agua, resoplé con fastidio. -Lo siento, hija —di un saltó del susto, mi padre acostumbraba a hacerme eso, aparecerse de repente- no pensamos en ti y que tal vez necesitarías alimentarte. Asentí, un poco molesta pues, desde mi llegada no habían pensado mucho en mi. -No es que no te queramos ahora acercándose y pasando su brazo sobre mi hombro-jamás se te ocurra pensar eso, es sólo que, eres tan parecida y a la vez tan diferente a nosotros. No soy normal, ¿por qué tengo que ser así?, pensé. -Eres especial, ¿no crees que eso es bueno? -Casi no hay personas como yo, Nahuel, sus hermanas y ya. En cambio, el planeta entero está lleno de humanos que no sienten la necesidad de consumir sangre, y también, por el otro lado, hay vampiros que jamás pensarían en consumir la tonta comida de humanos-terminé mi discurso con un sonoro suspiro—. -Hay algo que te molesta, hija, sé que nunca te había importado ser un híbrido, ¿Por qué ahora le das tanta importancia? Y no necesitó presionarme tanto para sacarme la verdad que quería decirles desde que llegué. -El chico sobre el que te hablé, definitivamente es un vampiro, sabe-sabe quien soy, lo que soy, sobre ustedes, no-no sé cómo o por qué -las lágrimas salieron de mi tan fácil que ni siquiera sabía que las estaba aguantando, las palabras se amontonaban en mi boca-claro que yo no le dije nada para ponernos en riesgo o algo parecido —me apresuré a decir. Mi padre estaba sostenido de la barra de la cocina, hasta que de un momento a otro escuché que algo se rompió, no había que ser un genio para saber que él la había roto por su fuerza desmedida. -Y cuando venía, el último día, me dijo que podía seguirme y hacerles daño a ustedes y eso es lo que me preocupa, que lo haya hecho y que los pueda lastimar y a Jacob también. No pasó ni un segundo después de terminar de hablar cuando sentí los brazos de mi padre abrazándome, calmándonos a ambos. Él estaba susurrando palabras que no comprendía. -¿Qué pasa aquí? —la voz de mi madre interrumpió la escena. -Tenemos un problema, Bella. -¿Estás herida? - -me miró y yo negué débilmente- ¿Edward? ¿Qué ocurre? -Tenemos que hablarlo con toda la familia, vamos. Me sentí muy patética, pero no pude evitar pedirle a mi padre que me llevara cargando en su espalda, me sentía desprotegida, como no sucedía desde que nos enfrentamos a los Vulturi, había logrado sentirme fuerte cuando estaba lejos y nadie sabía lo que pasó, pero ahora ya no había vuelta atrás. En cuanto llegamos a casa de mis abuelos, Jacob iba cruzando la puerta casi al mismo tiempo que nosotros, yo no recordaba que alguien lo hubiera llamado. Pasé a sus brazos, por alguna razón me hacía sentir segura, como si nada me pudiera lastimarme. En el instante en que entramos a la sala ya todos estaban reunidos, con sus respectivas parejas, si no fuera por el hecho de que tenían un semblante preocupado, hubiera sido una escena muy hermosa. Mi padre y mi tía Alice intercambiaron una mirada, supuse que ella fue la que les avisó de esta reunión prevista en sus visiones. -Renesmee se encontró con un vampiro en Londres -habló mi padre hacia todos el chico del que nos habló aquella vez -en el instante en que dijo eso, Jacob me miró con una ceja alzada y no pude hacer nada más que sonrojarme y desviar la mirada este al parecer sabe sobre nosotros, sobre ella y no dudaría que sobre ti también posó sus ojos sobre Jake-mis sospechas son que es un rastreador, tal vez enviado por alguien más. -Los Vulturi son una posibilidad dijo la abuela Esme. -Podría ser, aunque normalmente enviaría a algún m*****o de la guardia ―le respondió mi abuelo a menos que quisieran pasar desapercibidos. -Ness, ¿Cómo luce? -volvió a tener la palabra mi padre- puede incluso ser un conocido que intenta hacer una broma. -Renesmee conoce ya a la mayoría de nuestros amigos -habló por primera vez Jasper, pude sentir que está lidiando con los ánimos de todos-yo descartaría esa posibilidad. Me acerqué a mi padre para tomarle la mano y transmitirle a detalle su cara y las pequeñas cosas que podrían ser útiles. Sus ojos se abrieron con sorpresa, seguido del enojo, como si luchara para contener su ira y no armar un alboroto. Su vista se dirigió a Carlisle. -James-fue lo que dijo y los ojos de todos se voltearon hacia él. -James... ¿James? -susurró Emmett. -Claro que no es el que estás pensando-seguía con la expresión dura— es un vampiro que conocí cuando me alejé de Carlisle -al parece hoy iba a ser un día de enterarme de secretos familiares-, sí que es un rastreador, pero hasta donde yo sé, no está asociado con los Vulturi, no entiendo por qué buscaría a alguien de entiendo por qué buscaría a alguien de mi familia. Nik... James... recordé que en efecto, ese era su segundo nombre. -Ya lo recuerdo-mi abuelo asentía lentamente no estaba muy de acuerdo con nuestra forma de vida. -Traté de convencerlo de que se uniera a nosotros, claramente no funcionó. No sabía qué hacer, ni cómo sentirme, él era un conocido de la familia, era bueno, ¿no?. Pero por otro lado, no había sido amigable conmigo, ni se le veían intenciones de unirse a nosotros. -¿Y qué haremos? -Jacob parecía haber leído mis pensamientos. Por el momento no podemos hacer nada, no sabemos dónde está, ninguno puede rastrearlo tan bien, lo que queda es esperar; que ahora está ligado de alguna manera a nosotros y eso hará que Alice pueda ver su futuro con más facilidad, por si decide venir por nosotros, si es que ese es su plan. ¿Qué hay de la escuela? ¿Volveré a Londres?, pensé, realmente no tenía ganas de hablar. -Hablaremos eso más tarde-susurró hacia mi papá- Creo que no nos queda nada más que esperar —ahora dirigiéndose hacía los otros miembros de la familia. Mi estómago rugió y las miradas de todos se posaron sobre mi. -Llévala a comer algo, necesita calmarse un poco —sugirió mi madre con voz pacífica- nosotros nos quedaremos a charlar sobre el tema. Jacob asintió y me arrastró hacia la salida de la casa, cuando estuvimos afuera me volvió a tomar en brazos. -Puedo caminar -dije a secas. -¿En serio? Pues no te ves dispuesta a hacerlo. Asentí y dejé que me llevara a donde sea que fuéramos. Al cabo de un rato, mis pensamientos habían dejado de ser un completo desastre y me removí para que me pusiera en el suelo. -Me siguen tratando como a una niña -fue lo primero que dije- me echaron de la casa para discutir quién sabe qué cosas-suspiré- quizá tienen razón, no pude tratar ni con esta estúpida situación sin ponerme histérica. -No es la primera vez que tu vida está en riesgo, puede que sea sólo tu mecanismo de defensa -se encogió de hombros, tratando de restarle importancia, tal vez tratando de hacerme sentir mejor- aún así, esto nos da tiempo para pasarlo juntos. -¿A dónde vamos? -A mi casa, desayunaremos algo y luego podríamos ir con los chicos de la reserva. -Me parece bien —le dediqué una sonrisa tímida. Al llegar a su casa, estaba su padre en la cocina, Jake lo saludó con una palmada en el hombro, mientras que yo sacudí su mano y puse una gran sonrisa. -¡Renesmee! Es una gran sorpresa tenerte en casa. -El placer es mío, lo qué pasa es que a Jacob le hace falta un cambio de ambiente -bromeé, enseñándole los colmillos. Billy rió y nos dijo que saldría con sus amigos, así que quedamos solos en la cocina. -Y bien, ¿qué deseas desayunar? -Oh, un venado al vapor, por favor. -Veo que ya estás de ánimos para las bromas. -Sólo fue la impresión del momento alcé los hombros- lo que sea está bien. Jake puso manos a la obra, terminó haciendo huevos revueltos para ambos, con un jugo que llevaba -según él- sólo dos días en el refrigerador. -Definitivamente no lleva dos días ahí, Jake. -Lo siento, no sabía que recibiría el honor de tu presencia en mi casa. Rodeé los ojos y continué con mi comida. -Te quería preguntar algo -dijo en un tono que se interpretaría como precaución. -Adelante-lo animé con un bocado de comida en la boca. -Este vampiro del que habló tú papá, mmm, ¿Te atrae? A lo que me refiero es que por qué le hablaste de él a tu familia ―ni siquiera me estaba mirando, tal vez se sentía avergonzado por preguntar eso. -Claro que no me apresuré a decir es que... cuando lo vi no estaba cien por ciento segura de que fuera un vampiro, pero tenía mis sospechas, entonces me emocionó la idea de conocer a otros que no fueran de mi familia, pero resulta que es una persona muy hostil. -Nessie, debes aprender a que no todas las personas son amigables — acercó su mano a mi mejilla y yo recargué la cara en su mano— eres tan dulce. Terminamos nuestros desayunos y caminamos hacia la playa, donde según él, están los demás lobos, creo que nunca llegaré a acostumbrarme a estar rodeada de humanos comunes y corrientes, las criaturas extrañas son que no fueran de mi familia, pero resulta que es una persona muy hostil. -Nessie, debes aprender a que no todas las personas son amigables acercó su mano a mi mejilla y yo recargué la cara en su mano eres tan dulce. Terminamos nuestros desayunos y caminamos hacia la playa, donde según él, están los demás lobos, creo que nunca llegaré a acostumbrarme a estar rodeada de humanos comunes y corrientes, las criaturas extrañas son más de mi estilo.
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