Jacob
Salimos de casa tomados de la mano, para distraer a Ness tenía en mente presentarle a los nuevos integrantes de la manada, Alex y Dani.
Podía sentir como ella aún estaba tensa, hubiera funcionado tener al vampiro rubio para controlar su humor.
A pesar de que cuando nació la mitad de la manada tenía ganas de asesinarla, con el paso del tiempo empezaron a conocerla y ahora la у quieren como a uno de nosotros, eso y que es mi imprimación, pero es algo que Renesmee no sabe realmente, nadie ha querido decirle acerca de mi necesidad lobuna, tal vez en algún tiempo. La principal razón, es que no quiero hacerla sentir obligada a estar conmigo sólo por mi conexión.
-¿Jake? -pasó su mano enfrente de mi cara para llamar mi atención.
-Dime.
-Te estaba retando a una carrera me dedicó una sonrisa provocadora.
–¡El último en llegar es un humano
tonto!
Corrí lo suficientemente rápido como para rebasarla, siempre había sido más rápido que ella, pero a veces la dejaba ganar para que no se sintiera mal.
-¡No es justo! -dijo dos segundos después cuando al fin logró alcanzarme.
-Tú eras la que quería una carrera - alcé los hombros.
En ese momento vimos a Seth y la pequeña sanguijuela corrió a abrazarlo.
-¡Seth! -se colgó de él, mientras Seth la sostenía en sus brazos- ¡Te odio! No fuiste a mi fiesta de bienvenida -hizo un puchero, como un niño pequeño.
-Lo siento mucho, Sam me mandó hasta la frontera de Canadá, sabes que si hubiera estado en mis manos, habría estado ahí.
-Está bien, para eso estoy aquí, para recuperar ese tiempo-sonrió con todos sus dientes.
Él la dejó en el suelo y fue cuando me acerqué a ellos, saludé a Seth como era usual, por mucho era mi mejor amigo, me había apoyado en los tiempos que más lo necesitaba, al igual que Bella, seguía siendo mi mejor amiga, el nacimiento de Ness había terminado uniéndonos más. Aunque Leah estaba en disputa con ese título de "mejor amiga".
-¿Quieres conocer a los nuevos chicos de la manda? -pregunté cuando se había vuelto a situar a mi lado.
-Sí, claro.
Cuando nos empezamos a adentrar al bosque que estaba junto a la playa, se podía oír como dos lobos estaban gruñendo, listos para atacar.
Empecé a ponerme en posición de defensa, cubriendo a Ness y Seth se puso a mi lado.
-¡Alex! ¡Dani! ¿Qué ocurre?-mi mirada se encontró con dos grandes animales, ambos miraban sobre mi hombro, hacia esa pequeña vampira - Basta, ella es parte de los Cullen, cambien y regresen para presentarlos formalmente.
Ambos obedecieron y en unos segundos ya estaban de regreso. Cuando llegaron enfrente de nosotros miraban con mucha desconfianza, en parte era bueno que no confiaran así en un chupasangre. Renesmee avanzó a mi lado y tomó mi brazo.
¿Se supone que debería darme miedo? ¿Qué te parece si les encajo los dientes? lo pensó con un tono irónico y yo sólo reí.
―Renesmee, hija de Edward, ya lo conocen y ahora ya la conocen a ella.
Ella dio un paso adelante y estiró su mano, ambos miraron con indecisión y fue Dani el primero que la saludó, seguido de Alex, podía ver en su mirada que estaban confundidos, claramente habían notado que ella no era como los otros de su familia.
Alex soltó su mano de repente, asustado, supuse lo que había pasado, ya que todos reaccionamos así.
-¿Qué fue eso? -pasaba su mirada de Seth a Renesmee y por último hacia mi.
-Muchos vampiros tienen ciertos dones que los hacen especiales, ella puede transmitir sus pensamientos al tocarte.
-Pero ella no es un vampiro. —Dani repuso, un tanto molesto y un tanto extrañado- No es posible que sea hija de Edward.
-¿Quieres que te explique cómo es posible? ¿Nadie te habló sobre la abejita y la flor? -dije con un tono sarcástico, levantando ambas cejas.
-Ja ja -rodó los ojos- sabes a lo que me refiero, no es tan fría como los otros y su olor podría pasar desapercibido.
-Es medio humana, medio vampiro, ¿Captas mejor o quieres que te explique cómo su madre y su padre la crearon?
-¡Jacob! No te atrevas -dijo Ness, dándome un golpe y pretendiendo tapar sus orejas.
-Vale, entiendo, ¿Entonces ella también es de los buenos?
—Si así quieres llamarles, sí.
Renesmee los miraba tratando de descubrir qué pensaban de ella, no es muy común conocer a alguien como así, todos reaccionan diferente.
—¿Podrían dejar de verme como un bicho raro? Ustedes también son unos híbridos.
-Sólo me preguntaba si podrías mostrarme lo qué haces con tus poderes dijo Dani.
Ness soltó una carcajada.
-Poderes suena muy mágico, llamémosle don, que también suena extraño pero aún así mejor que poder -hizo un ademán con su brazo para quitar importancia y se acercó a él, extendió su mano para tocarlo mientras que Dani ponía su mano.
Él miraba a la nada y empezaba a sonreír.
-Jamás he ido, es un lugar muy hermoso respondió a una pregunta que no fue formulada verbalmente cuando rompieron el contacto.
Seth, quien no había dicho ni una palabra desde que los encontramos, estaba mirándolos expectantes al igual que yo.
-Le mostré Londres y le pregunté si había estado ahí -mencionó para responder a nuestra incógnita.
Estuvieron jugando un buen rato con Nessie, que parecía no cansarse de mostrar sus pensamientos a los demás. Un pequeño rayo de sol se mostró de entre los árboles y fue cuando ella volvió a dirigir su atención hacia mi.
-¿Podemos ir a nadar?
-¿Bromeas? El agua está casi congelada, podría hacerte daño.
-Soy fuerte, puedo soportarlo – apenas y terminó la oración cuando salió corriendo hacía la orilla del agua.
No me tomó mucho tiempo para alcanzarla, no fui el único, ya que otros tres lobos salieron detrás de mi. La agarré del brazo para detenerla.
―Renesmee, estoy hablando en serio, no eres tan fría como crees.
—No eres mi padre para decirme que hacer.
-No, no lo soy, pero estoy aquí para
protegerte y esto te pondría en peligro,
no seas necia.
-¡No soy una niña pequeña que necesita ser protegida! ¡Puedo cuidarme sola! -trataba de soltarse de mi agarre, mientras que yo hacía un gran esfuerzo en sujetarla fuerte sin llegar a lastimarla.
-Si no quieres que te tratemos como una niña pequeña, deja de actuar como una, no puedes ir por la vida haciendo lo que se te venga a la mente. Si tanto quieres nadar, podemos ir a una alberca o algo así, pero no puedes nadar en el mar.
Su mirada era tan penetrante, pero sabía que se lo estaba pensando. Cuando mi atención dejó de centrarse en ella, me di cuenta que ninguno de los chicos estaba cerca ya, al parecer huían de nuestros problemas.
Al final se rindió, yo jalé de su brazo para acercarla a mi y apresarla en un abrazo.
Empezó a murmurar algo, pero no había logrado entender bien ya que estaba sobre mi pecho, así que la alejé tomándola por los hombros.
-Jamás pensé que mi vida pudiera tener más drama que el de los Vulturi, al parecer me equivoqué, trato de actuar como si estuviera bien, pero realmente tengo miedo de lo que le pueda pasar a mis seres queridos. Jacob, no podría soportar la pérdida de alguno de mis tíos, de mis abuelos, menos la de mis padres y ni se diga el perderte a ti. Tengo mucho miedo - cerró los ojos y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos como cascadas.
-No está mal tener miedo, pero deberías tener más confianza sobre nosotros, no es la primera vez que nos enfrentamos a un vampiro de cuarta que trata de dañarnos, saldremos bien de esta y no tendrás que preocuparte sobre a quien te dolería más perder, porque no sucederá.
Asintió, tratando de convencerse con mis palabras. Claro que yo también estaba asustado, pero teníamos a todo porque no sucederá.
Asintió, tratando de convencerse con mis palabras. Claro que yo también estaba asustado, pero teníamos a todo un ejército de vampiros que están dispuestos a ayudarnos cuando lo necesitemos. También tenemos una manada de lobos que aman matar chupasangres. Y todo eso sólo para proteger a Renesmee.
La volví a acercar a mi, está vez para darle un beso en la frente, más largo de lo que debería. Pero no quería alejarme, quería demostrarle que estaba aquí, por ella y sólo para ella.
Ella rompió nuestro contacto para alejarse un poco. Me estaba mirando fijamente, analizando cada parte de mi rostro.
Cuando empezó a acercarse otra vez hacia mi, sabía lo que quería, pues nuestras manos estaban entrelazadas y sus pensamientos eran un remolino de emociones a mil por hora.
Mi mente tenía una especie de neblina que no dejaba que pensara mucho las cosas, dejarme llevar sonaba como la mejor idea.
Fue así como nuestros labios hicieron contacto, fue como una descarga eléctrica que nos pegó a los dos al mismo tiempo, ninguno quería dejar al otro, no teníamos prisa, nos tomamos el tiempo de dejar las preocupaciones de lado y disfrutar del momento efímero, que por más que aplazamos, era inevitable que pasara, lo sabíamos.
Era un limbo entre lo que queríamos y lo que sentíamos que era correcto, no quería pensar de más la situación, porque el forzar las cosas las lleva a un camino equivocado. Fue el momento en el que me di cuenta que éramos como una sola persona, podíamos divergir en muchas cosas, pero al final había algo que nos unía otra vez, para demostrarnos que sin el otro estamos incompletos.