No me puedo sacar esta amarga sensación, es como si dejara a mi hijo abandonado en medio de la carretera, aunque en el fondo sé que está en buenas manos, pero no dejo de pensar que algo malo va a pasar. La última vez que lo deje a cargo de alguien nuevo no salió para nada de bien. Gabriel sería incapaz de golpear a mi niño como lo hizo mi padre, ni mucho menos se quedaría mirando como le hacen daño, aun así, mi subconsciente no deja de gritar peligro. Hace más de un año que no estamos separados por tanto tiempo. Y me preocupa un poco como vaya a comportarse con Gabriel. Cuando lo dejo con Samy el suele ser bastante inquieto, pero en defensa de mi hijo, ella suele hiperventilarlo. Al llegar al edificio se me hace raro, porque nunca he trabajado en él, incluso la firma de mi contrato fue

