«No por favor, tan rápido no» comenzó a suplicar Mariano en silencio. Su cuerpo temblando de pavor mientras el sudor comenzaba a recorrer su columna vertebral, acompañado de un gélido escalofrío electrizante. Esperaron largos segundos estáticos en su lugar, esperando la aterradora canción que no parecía llegar más. —¿Otra vez se cortó la luz?—dijo Elena, con notable enfado en su voz. Ellas estaban concientes, no se habían quedado congeladas como las personas en el hospital; eso quería decir que el apagón de luz repentino no era por el maldito juego. Mariano podría haberse desmayado de alivio al enterarse de tan maravillosa noticia. Sin embargo eso no significaba que todo había terminado, más bien aún no era su momento de jugar. —¡Mierda! Otra vez no podremos ver nuestro programa—bufo

