El presente. Simón Días aborrecía desde lo más profundo de su ser, ir a la casa de Víctor. No porque no le agradara él o su padre, con quien solía entablar largas charlas inspiradoras o motivacionales. No, el verdadero problema era la señora Galante. La señora Sahara Galante, era una mujer corpulenta de estatura baja, ojos de un tono gris verdoso y oscuro cabello que le llovía en cascada; si alguien colocaba a su lado al propio Víctor, se podría decir que eran copias idénticas, sin un ápice de los genes del señor Mario Galante. A ojos de todos, aquella sonriente mujer era un amor, pero al parecer solo Simón era capaz de percibir la verdad detrás de su máscara. Según él, nadie podía ser tan bueno, algo tenía que ocultar. Pero todo eso podría ser una simple superstición de él, debido a

