Luna volvió a casa más tarde, luego de hablar con Mayte. Al menos dejó a Mayte más tranquila. Luna fue a su habitación y abrió la cartera, compró aquella prueba de embarazo, estaba nerviosa. Llevaba mucho tiempo con el tratamiento de fertilidad, pero nada parecía funcionar. La llegada de un segundo anhelado bebé no aparecía. Ahora quería saber si tenía una esperanza. Estaba ansiosa, tenìa una semana de retraso, y ya no podía soportar más la curiosidad. Se armó del valor que le faltaba, y fue al cuarto de baño. Hizo la prueba. Al salir, se sentó sobre la cama, esperó la respuesta. Cuando vio solo una raya, no pudo soportarlo, sollozó sin control, cubriendo su rostro con sus manos. Anhelaba ser madre, pero Luna comenzó a cansarse. Estaba empezando a resignarse con la idea de que, t

