Un mes después. Mayte estaba recostada en la camilla. Luna y Marianela estaban a su lado para ver la ecografía. No solo ellas estaban ahí. Saúl sostenía la mano de Mayte con fuerzas. Su mirada era tierna, pero Mayte, a pesar de todo, seguía sintiendo esa amargura en su corazón. La ginecóloga puso el gel frío en su vientre y comenzó a realizar la ecografía. Mayte observó el monitor, sonriò al ver al bebé, ahora podía distinguirlo. —Está muy bien formado, y será varón. Mayte se sorprendió, sonriò feliz. El agarre de Saúl se volvió débil cuando escuchó la noticia, soltó su mano con lentitud, pero Mayte apenas se dio cuenta. Marianela la abrazó feliz. —Debo ir un momento al baño —dijo Saúl. Salió tan rápido para que alguien notara su ausencia, excepto Luna, quien fue detrás de èl.

