Vergüenza

1046 Words
Esto es una locura, he entrado al apartamento de la persona que no quiero ver en mi vida. Tengo pena moral, me he ofrecido ante el hombre que debía respetar sí o sí, mi padre me dijo repetitivamente que me cuidara y sobre todo me portara bien, sin embargo, he hecho todo lo contrario. Lo he insultado y lo he provocado, ¿qué pensará de mí? Nooo, estoy segura de que le dirá a mi padre que no soy la niña obediente que él describe, que soy lo contrario. Nooo, no quiero casarme, tampoco quiero dormir en la calle, ¿qué puedo hacer? Tengo que disculparme, no quiero que se arrepienta o de que me mande a la calle cuando mi padre de la vuelta. Ahora que estoy sola con él es tiempo de disculparme, todo mientras mi padre sale de la habitación, ya que se está cambiando de ropa. —Eh, creo que se me olvidó tu nombre —empiezo poco a poco subir el volumen de mi voz—, te prometo que no sabía qué eras…—¡cállate mujer, no puedes recordar lo estúpida que eres!—, no, lo que quiero decir es disculparme, mi papá es una buena persona y yo—guardo silencio, siento un nudo que se atraviesa en mi garganta. —Conozco a tu padre, no tienes que describirlo y darme explicaciones —se levanta del sillón para luego darme la espalda—, vamos. ¿Por qué ese tono tan brusco?, ¡le he pedido disculpas! Hago el intento de seguirlo, pero la presencia inoportuna de mi padre provoca que me detenga. Mi padre me pide que entre a la habitación en la que él acaba de salir, que me ponga cómoda y si necesito ponerme algo que escoja uno de los pijamas que su amigo le ha ofrecido, ya que no tenemos ropa. ¡No tenemos ropa! No tenemos porque salimos como un par de delincuentes de nuestra casa, y ahora me tocara pedirle a ese hombre que me lleve a comprar ropa y un par de cosas que necesito, pero mi maldita consciencia me dice que no sea tan descarada como para pedirle que me acompañe, eso está de más. Antes de desaparecer de la vista de mi padre, le digo que tengo que confesarle un par de cosas que él tiene que saber. Él se alarma y me dice que no me preocupe, que las cosas de hoy en adelante mejorarán porque de eso su amigo del alma se encargará, sin embargo, no creo que lo haga después de lo que hice. Insistí y le confesé a mi padre que me había confundido, que no tenía intenciones de comportarme en una chica maleducada y grosera, pero es que me había confundido de persona y lo primero que hice… Guardé silencio, tome un poco de aire para luego soltarle sin filtro que insulté a su amigo y le dije que era gay. Cerré mis ojos esperando un grito de parte de mi padre, pero recibo lo contrario, ya que siento sus brazos sobre mi cuerpo para luego decirme que no hay necesidad de decirlo, pero de que le prometa que eso no se volverá a repetir, ya que la persona que me dará alojamiento es una de las que se respeta y antes de que se arrepienta es mejor que me comporte. Me alejé de él asustada, primero porque me dice que no me preocupe y lo segundo es que siempre me comporte porque su amigo no necesita hacer lo que a él le corresponde. ¿Me está diciendo que me comporte? Procesé lo que me dijo para decirle que no había ningún problema, que siento un poco de vergüenza porque no imaginé que la persona en la que estaba enfrentando era la misma que me iba a tender la mano. Mi padre me pide que me calme, que tome lo que me sucedió como una experiencia y que de ahora en adelante no repita, ya que los dos necesitamos de la ayuda de la persona que lo está esperando. Nuevamente, me vuelve a repetir que tengo que cambiarme de ropa, que sigo mojada y que es necesario que él hable con su amigo, que no me siga preocupando, ya que hoy pasara la noche. No, él se está despidiendo de mí. Alzo mi mano, prometiendo que seré la hija que es consciente de las cosas y en el sitio donde tengo mis pies. El amigo de mi padre es mi salvador porque no me casaré, no sé qué tanto juego hay en la cancelación de la boda que jamás pedí. Bajo la mirada y me voy hacia esa habitación gris, esa será mi vida de hoy en adelante, todo mientras espero que mi padre venga por mí. Me cambiaré de ropa y me acostaré boca abajo sobre la cama, acomodándome en la almohada, ya que no puedo hacer otra cosa. No puedo tener móvil porque mi padre asegura que pueden rastrear nuestra ubicación y eso es demasiado peligroso. Literalmente quiero comerme las uñas y soltarme a llorar porque ahora me siento arrepentida de mis decisiones, ya que si me hubiese casado mi padre no tendría que separarse de mí. Pero me quedo pensando que casarse implica muchas cosas y yo no estoy dispuesta a ella, no hubiese podido estar con un señor, no. Respiro profundo y olvido; el casamiento, las consecuencias, mi vida, mis logros, mis amigos, mis estudios y lo que más amo en esta tierra, ¡mi padre! Madre, te pido en los cielos que cuides de mi padre, que no permitas que los enemigos lo encuentren e intenten asesinarlo. Madre, es todo lo que me queda, tú te fuiste y me dejaste a mi padre para que me cuidara, protegiera y amara, por favor, madre, desde arriba puedes cuidarlo para no dejarme sola. Lo necesito madre, mi padre es mi vida y mi felicidad, quiero que siga en este mundo, por favor, escúchame madre. ¡Madre!, papá, aprendió hacer las tortas de leche que tú me hacías para desayunar y cuando tenía mucha ansiedad debido a los estudios y trabajos extras de la universidad. Extraño esos momentos, quiero que vuelva a mí esos capítulos que me hacían reír y suspirar.
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