SASHA — 4 años atrás
10 días habían pasado desde que había vuelto a California y vería a Alessio el viernes. Cuando llegue a la universidad el lunes me aparecí en mi dormitorio muy emocionada. Quería contarle a mi compañera como me había ido, necesitaba contarle a alguien sobre mis sentimientos.
Me alisto muy temprano para ir a clases, me gusta llegar temprano y leer ligero. Estoy estudiando administración y mi sueño es algún día trabajar para una gran empresa, no me hago ilusiones de formar la mía ya que no tengo los recursos, por ahora me conformo con dar un buen servicio a través de mi app, aunque no cumplir con esa misión me ha dejado con un mal sabor de boca, aunque todo se va cuando pienso en Alessio.
Muero por verlo y aunque todo lo que hemos vivido ha sido como un sueño estoy segura que lo volveré a ver. Esta mañana me mandó un mensaje diciéndome que me esperaría en la entrada de la Universidad el viernes y que por unos días no podremos hablarnos pero que vendrá por mi. Planeo contarle quién soy y empezar a ser sincera con él.
… Sus labios recorren mi cuerpo mientras sus dedos pellizcan mis pezones … Alessio — sale de mi boca mientras siento la intromisión de su m*****o dentro de mi. Siento el calor acumulándose en mi vientre y mis piernas empiezan a temblar …
Abro los ojos de repente, fue un sueño, como todos los días. Hoy es por fin viernes y sé que al terminar las clases lo veré me siento muy emocionada. Todo el día he estado ansiosa y no he podido concentrarme, salgo de clases y les digo a mis amigas que nos veremos por la noche. Carla y Raquel son mis nuevas aliadas en “Descubrir a un infiel”.
La semana pasada solo hubo una misión y fue sencilla ya que cuando llegué encontramos al esposo besando a la mejor amiga de la señora solo lo seguimos a tomar fotos y entrando a un hotel.
Mañana hay 2 misiones así que yo haré una y ellas la otra y veremos cómo nos va. Me despido de ellas al final de clase y me siento en la entrada a esperar.
Han pasado casi dos horas desde el momento en que quedamos en encontrarnos y nada que aparece. Trato de mandarle un mensaje a Alessio pero no le llega. No quiero ser como esas mujeres que están desesperadas pero no sé si debo seguir esperando.
3 horas han pasado y ya no tiene sentido esperar, recojo mi libro que estaba leyendo y tomo mi teléfono, intentaré llamarlo. La llamada no entra y sigo intentando pero nada, será mejor olvidarme de él.
Así pasaron los días e incluso un par de meses, de vez en cuando trataba de llamarlo, pero su teléfono no conectaba. Había intentado olvidarlo pero su recuerdo estaba presente y ese fin de semana siempre estaba en mi memoria. Lo pensaba día y noche, veía su rostro cada vez que cerraba mis ojos y hasta en mis sueños aparecía.
Había tardado pero logré juntar el dinero de la clienta que me contrató ese fin de semana y se lo devolví ya que al final nunca llegué a conocer a su esposo. Mi negocio creció mucho rápidamente tanto que ahora debíamos tener una reunión para decidir qué casos tomar y los que dejaríamos de lado.
Estaba escuchando una de ellas cuando me dieron muchas ganas de vomitar. Me fui a mi dormitorio porque ya no tenía ánimos de nada. Estaba buscando mi crema para peinar después de bañarme cuando el paquete de tampones cae al piso. Estaba intacto, y yo lo había comprado antes de irme a Washington.
¿Cómo no me di cuenta? Fui a la farmacia y compré una prueba de embarazo. Estaba ansiosa esperando los 5 minutos que decía la caja, cuando mis amigas vinieron a verme.
— Sasha ¿Estás bien? — preguntaron y yo señalé la prueba. Raquel fue corriendo a verla y abrió los ojos con sorpresa.
— ¿Qué dice? — pregunté y cuando la volteó vi las dos rayitas — Positivo.
FABIOLA
— Pablo, me puedes explicar ¿Qué fue lo que pasó? — digo muy enojada.
— ¿Querías que le dispare no? — me preguntó sacándose la máscara contra los gases.
— Si, pero… ¿Por qué le disparaste de esta manera? — pregunté
— Bueno si no sobrevive, es débil, debes irte estás con ese uniforme y nadie se tentará en asesinarte, no todo el mundo sabe quién eres — dijo.
— Necesito que hagas algo por mi — dije
— Claro que sí patrona — dice enojándome. Lo tomo del cuello y junto sus labios con los míos. Maldito mocoso pero me encanta, pero debo irme la ambulancia ya debe estar llegando por Alejandro.
— Tengo un trabajo para ti … tienes que acercarte a mi querida hijastra Sasha.
ALEJANDRO — actualidad
— Tu … — dice Sasha y sus labios tiemblan. Veo sus ojos y están llenos de lágrimas o quizás es mi imaginación y solo es el reflejo de los míos.
Nunca había llorado por nada, pero esto me sobrepasa, una hija, mi hija, cuando desperté en esa cama hace poco más de 3 años lo único que tenía en mi mente era a ella, mi preciosa Hera, pero enterarme que Sofía podía estar viva ocupo mi mente y quise recuperarme para buscarla.
Así pasé dos años recuperándome para volver a trabajar y cuando lo hice agoté todas mis fuerzas en encontrarla, decidí ya no buscar a Hera pero que equivocado estaba.
— ¿Alejandro? — pregunta ella y no se que contestar. Seco mis lagrimas y voltee a verla.
— ¿Cómo se llama? — pregunté
— Hebe, por ser hija de …
— Hera — dije riendo — ¿Cómo pasaste tu embarazo? — pregunté
— Bien, trabajé casi todo el embarazo, pero me fue bien. Mira tengo esta foto de mi graduación con Hebe en mi vientre — dice mostrándome y se ve hermosa. Me perdí esos momentos, pero ya no me perdería ninguno más.
— Sasha recoge tus cosas, nos vamos — dije
— No entiendo … no puedo irme contigo. Solo me quedaré una semana, mi vida está en San Francisco ahora.
— ¿Me alejarás de mi hija? ¿Ahora que sé que tengo una hija, crees que podrás alejarme de ella? — pregunté
— No, pero no estuviste, fue tu decisión no estar, yo te esperé ese día por 5 horas Alejandro, jamás fuiste a verme o intentaste buscarme — dijo, tenía razón
— Sasha no importa, recoge tus cosas y nos vamos a mi casa — dije
— No me iré contigo, eres un desconocido para mí, además de ser el esposo de mi madrastra. Mi vida está en San Francisco con mi hija y mi nov…
— Pues te vas olvidando de él, ¡Me entendiste! Eres la madre de mi hija, eres mi mujer y me perteneces — dije enfurecido.
— No soy nada de eso Alejandro, déjame en paz — dijo pero sus palabras se ahogaron al verme otra vez junto a ella. Pase mi mano por detrás de su cuello y lo tomé con presión acercándola a mi.
— ¿Qué dijiste? — pregunté cuando sus labios rozaban los míos
— Que no … — dijo abriendo la boca, no lo dude un segundo más y tomé sus labios con desespero. Exactamente lo mismo ¡JODER! Sasha era una maldita droga, sentía exactamente lo mismo que ese fin de semana donde hicimos a mi bebe, una bendita adicción a ella. Me estoy conteniendo de no tomarla otra vez aquí por que MI hija esta presente.
— Alejandro — gimió extasiada y era música para mis oídos.
— No te dejaré que te vayas con él, Sasha — dije separándome de ella. Me dio una hija y ahora se tendrá que aguantar porque si antes no pensaba soltarla ahora tengo más razones.
— No iré contigo, no puedo. Es mi novio, y aunque te moleste le debo respeto — dice y si ya me estaba relajando lo que dice me enoja nuevamente.
— Sasha no voy a discutir contigo, lo que quiero lo tomo y ella es mi hija me pertenece, tu eres su madre — dije señalando — tú elegiste tenerla, así que me perteneces — digo pero niega con la cabeza.
Saco el arma de mi pantalón y me dirijo a la puerta.
— ¿No lo vas a dejar? — pregunté y ella negó con la cabeza — Bien entonces ruega por su alma.
— Alejandro espera — dice tratando de bloquear la puerta.
— Alejandro — dice mirando el arma — ¿Quién eres?