Melissa Terminé de empacar la última libreta en mi mochila, la cerré con fuerza y dejé escapar un suspiro que me supo a libertad. Había terminado, la academia había llegado a su fin, no solo eran días de trabajo, presión y exigencias… también era el principio de algo nuevo. Pero aun con la emoción, había algo que no me dejaba en paz, o, mejor dicho, alguien… Nick. Llevábamos una semana separados desde que volví de Denver, una semana en las que hablábamos todos los días, nos reíamos por videollamada, nos dábamos las buenas noches por mensaje y aunque eso ayudaba, no era suficiente. Lo extrañaba más de lo que quería admitir. Así que esa tarde, mientras mi mamá estaba en el estudio con papá, entré sin tocar y ambos levantaron la vista al verme. —¿Tienen un minuto? —pregunté y mamá as

