**JULIAN** La miré por un instante que se alargó más de lo necesario. Intenté formar una respuesta cálida, algo que sonara como lo que ella esperaba escuchar. Pero dentro de mí había un eco distante, como si mis pensamientos estuvieran en otra parte. —Eres bonita —dije al final, casi automático, como quien sigue un guion aprendido. Ella sonrió más ampliamente, convencida de que esas palabras eran sinceras. Por un momento, me sentí culpable por no estar completamente presente, pero esa sensación fue breve. Antes de que pudiera procesarla, el sastre ya me estaba guiando hacia el probador, hablando sobre cortes y ajustes con una precisión casi quirúrgica. Me dejaron frente a un espejo mientras empezaban a tomar medidas y a ajustar el traje sobre mi cuerpo. La tela se sentía suave, ligera

