**ELARA** Y entonces, lo hizo. Se hundió en mí hasta el fondo, en un único movimiento profundo y poderoso que me llenó por completo. El placer me envolvió de inmediato en una sola sensación abrumadora que me robó el aliento. Se quedó allí, dentro de mí, sin moverse, dejando que mi cuerpo lo deseara. Con un movimiento urgente, casi implorante, moví las caderas con desesperación. Cada balanceo era una súplica silenciosa para mantener viva esa corriente eléctrica que me recorría de pies a cabeza. No quería que se desvaneciera la sensación embriagadora, la energía vibrante que me llenaba por dentro, así que persistí en mi danza frenética, buscando prolongar ese instante electrizante a través del movimiento continuo. —Eres impaciente. —Me torturas. Una sonrisa cruel, un destello de dientes

