**ELARA** Caminé junto a Erick, en silencio, hasta que él decidió romper la calma. Su voz salió como un suspiro, cargada de resignación y una pizca de ironía. —¿Siempre es así? —preguntó, sin mirarme directamente. No pude evitar sonreír, aunque apenas lo hice. Ladeé la cabeza, dándome un segundo para disfrutar su incomodidad. —Siempre —respondí con la tranquilidad de quien ya ha pasado por esto demasiadas veces—. Pero te acostumbras… o al menos eso dicen cuando se trata de una boda. Erick soltó un resoplido que podría haber sido una risa contenida o simplemente frustración. No lo culpo; los ensayos de bodas pueden ser un suplicio. Y esta en particular tenía todos los ingredientes para serlo: demasiadas opiniones, demasiados nervios y, por supuesto, Julian imponiendo su presenc

