05

1637 Words
Capítulo 5 Fred estaba en su oficina arreglando unos pendientes, pero no podía dejar de pensar en Emily. Esa noche fue bastante tensa y tenía temor de que Alexander la hubiera lastimado, así que decidió averiguar qué es lo que estaba pasando en su vida y su matrimonio. Se acordó que tenían una amiga en común de la universidad. Esa chica era Sarah Grayson. Ella trabajo con Fred un tiempo cuando inició su fundación que ayuda a personas maltratadas, pero después ella siguió su camino propio, pero conservaron su amistad intacta, así que decidió llamarla. —Hola, Sarah, cómo estás?— —Hola Fred, Qué gusto escucharte después de tanto tiempo, ¿Cómo has estado?¿ Qué me cuentas?— Pregunta la chica emocionada de saber de Fred después de tanto tiempo. —Todo muy bien, Sarah. Trabajando duro, tratando de sacar adelante mi empresa y mi fundación, que es lo que más me interesa, ayudar a personas en situación difícil—. Argumentó Fred. —Tú siempre tan generoso y de buen corazón, me da mucho gusto que sigas siendo así, de verdad en este mundo hacen falta personas como tú—. Respondió Sarah, quien siempre ha sentido una gran admiración por él, ya que lo considera un hombre excepcional que siempre trata de hacer de este mundo un lugar mejor e inspirar a la gente que sí se puede lograr. —Gracias,Sarah. Te llamo porque me gustaría que nos viéramos, hay mucho que platicar. —Claro que sí, Fred. Encantada, también me gustaría platicar y ponernos al corriente, de hecho, tengo un rato libre en un momento. ¿Te parece si nos vemos en el café de siempre ahorita a las 4:00 P.M.?— Propuso la joven. —Claro que sí, está cerca de mi oficina, en un momento nos vemos. Gracias, Sarah.— Ambos se despidieron amablemente y Fred se quedó pensando. Realmente tuvo sentimientos encontrados al volver a ver a Emily, no podía dejar de pensar en ella. Durante su noviazgo de universidad, realmente fue un amor muy intenso y él conservaba un muy bonito recuerdo de ella, pero finalmente las cosas no salieron como esperaba. Emily conoció a Alexander y se enamoró de él y a Fred no le quedó de otra más que aceptarlo. Finalmente, llegó la hora y Sarah y Fred se reencontraron y se abrazaron con gran efusividad. —Gracias por venir, Sarah. Es un gusto verte después de mucho tiempo—. —A mí también me da mucha alegría volverte a ver. Pero dime ¿En qué te puedo ayudar?— Preguntó la chica algo intrigada —¿Te acuerdas de Emily Harper? Preguntó el joven. —Claro, seguimos en contacto de vez en cuando, aunque ya no tanto últimamente. La verdad no me cae nada bien su esposo. Bueno, quién mejor que tú para saberlo—. Sarah conocía muy bien la historia, ya que ella estuvo ahí y vivió todo de cerca junto a ellos. —Claro que lo recuerdo. Tú sabes lo que significó Emily para mí. Pero así es el amor y pues no me quedo de otra más que aceptarlo. Recientemente, la volví a ver—. Argumentó Fred. —¿De verdad? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo está ella?— Preguntaba la chica bastante intrigada. —Me la encontré en la carretera caminado sola. Yo venía de regreso de un evento de mi fundación y me encontré a una chica caminado, como si estuviera perdida. Me acerqué a preguntarle si estaba bien y le pedí que subiera. Y cuál fue mi sorpresa cuando vi que era ella. Me dijo que el imbécil de Alexander se atrevió a dejarla a medio camino. Por lo que puedo ver, ese tipo es un infeliz desgraciado. Sarah abrió los ojos en señal de asombro y golpeó la mesa de coraje. —Es un maldito patán. ¿Cómo se atrevió a tanto? Yo sabía que él no sería un buen esposo para ella, yo se lo advertí, pero no me hizo caso. De hecho, me dejó de hablar mucho tiempo por eso, hasta que después que nos encontramos en uno de los eventos del corporativo Brooks. Es la compañía de Alexander. —¿Corporativo Brooks? Sí lo conozco, pero no había caído en cuenta que era la compañía de Alexander.— Dijo Fred pensativo. —Sí, es su compañía bastante exitosa, por cierto. Pero dime, ¿Qué pasó después?— preguntaba la joven preocupada. —Pues me pidió que la llevara a su casa, te juro que yo no quería hacerlo, pero ella insistió. Decía que su lugar estaba al lado de su esposo e incluso, sentía que era su culpa de que ese imbécil le hubiera hecho eso. La vi muy diferente, ese tipo la tiene destruida emocionalmente y quiero ayudarla. Todavía se atrevio a hacer una escenita de celos cuando nos vió llegar, empezó a insultarla y se me quiso ir encima, pero estaba tan borracho que lo sometí fácilmente. Te juro que, no solo quería partirle la cara, sino partirle el alma. Por eso te pedí que vinieras, Sarah. Tenemos que ayudarla—. Sarah sintió mucha rabia al saber que su amiga se encontraba tan lastimada emocionalmente, pero sabía que meterse con Alexander podría tener consecuencias graves. Sarah suspiró en señal de preocupación. —Fred, entiendo tu deseo de ayudar, pero debes ser cauteloso. Alexander es un hombre muy poderoso, puede ser peligroso meterse con él. Él es de los que no se detendrá ante nada para proteger su imagen del matrimonio perfecto y su estatus de hombre honorable. Te aconsejo que te mantengas al margen y no te involucres demasiado. Podrías poner en riesgo tu propia seguridad. Además, ya te conté lo que pasó entre Emily y yo cuando intenté aconsejarla—. Fred sabía que no sería fácil, pero estaba decidido a ayudar a Emily. —Lo entiendo, Sarah, pero no puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo Emily sufre. Haré lo que esté en mis manos para ayudarla, aunque signifique enfrentarme a Alexander. Tú sabes cómo odio los casos de maltrato, es por eso que decidí abrir mi fundación—. Sarah lo miró con preocupación. — Por favor, Fred, piensa bien antes de actuar. Tu seguridad es lo más importante. Prométeme que tomarás precauciones. —Lo prometo, Sarah. Pero no puedo ignorar la injusticia y el sufrimiento Emily. Haré todo lo posible por sacarla de ese infierno. Por lo pronto dame su contacto por favor, quiero llamarla para saber cómo está y más le vale a ese patán no haberla lastimado—. Sarah no estaba muy convencida, pero accedió a dárselo. A pesar de todo, sentía que Fred sería la única persona que podría ayudarla. Después de la conversación con Sarah, Fred se sintió aún más decidido a ayudar a Emily, aunque sabía que enfrentarse a Alexander sería peligroso. Se preparó mentalmente para lo que vendría y se dispuso a hacer todo lo posible por sacar a su amiga de esa situación abusiva. —Bueno, Fred, tengo que regresar a mi trabajo, por favor, ten mucho cuidado. Y por favor, si hay algo en lo que pueda ayudar, no dudes en llamarme. —Claro que sí, amiga. Muchas gracias por haber venido y por tu ayuda—. Ambos se despidieron dándose un gran abrazo fraternal. Fred se sentía decidido a intervenir y ayudar a Emily, sin importar los riesgos. Al salir del café, marcó el número de Emily y esperó nerviosamente a que contestara. Emily estaba sentada en el jardín de su casa, cuando recibió la llamada de un número desconocido. No pensaba contestar, ya que al tratarse de un número desconocido, dudó. Pero al ver qué había mucha insistencia, finalmente respondió. —¿Hola? ¿Quién habla?— Su voz sonaba apagada y cansada, lo que preocupó aún más a Fred. —Hola, ¿Emily? Soy Fred, ¿Cómo estás?—preguntó con preocupación. —¿Fred? ¿Eres tú? ¿Cómo conseguiste mi número?— Preguntaba intrigada —Ya me conoces, Emily. Solo investigué un poco y lo conseguí— —Por favor, Fred, no me llames, estoy casada y si Alexander se da cuenta, podría haber problemas—. —Lo sé, pero estaba muy preocupado por ti, necesitaba saber que estabas bien. No pude dormir casi pensando que ese tipo podría lastimarte—. Argumentaba Fred. —Alexander nunca me ha puesto una mano encima, no te preocupes. Pero por favor, Fred, no está bien que me llames, soy una mujer casada y se puede prestar a malas interpretaciones. Al mismo tiempo, Alexander iba llegando a casa, subió a la habitación, pero su esposa no estaba. Decidió echar un vistazo al jardín, ya que sabía que a ella le gustaba pasar momentos ahí sola. Pero al ver qué estaba hablando por teléfono. Frunció el ceño y decidió acercarse sigilosamente para ver si podía averiguar de quién se trataba. Muestras tanto, Emily y Fred continuaban en la llamada. —Entiendo, Emily. Pero quiero que sepas que estoy aquí para ti, cuando decidas que necesitas ayuda. No dudes en llamarme, ¿de acuerdo? — Ofreció Fred, con sinceridad. —Gracias, Fred. De verdad aprecio que te preocupes por mí, pero estaré bien—. Respondió Emily, con gratitud en su voz. Después de una breve despedida, Fred colgó el teléfono, sintiendo una mezcla de frustración y determinación. Sabía que convencer a Emily de aceptar su ayuda sería un desafío, pero estaba decidido a hacer todo lo posible por sacarla de esa situación. Al mismo tiempo que Emily colgaba el teléfono, Alexander escuchó el nombre de Fred y sintió una punzada de celos. Alexander estaba decidido a ponerle un alto a Fred. Definitivamente, no permitirá que él ni nadie intervenga en su matrimonio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD