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1198 Words
Capítulo 11 Después de la llamada con Allison, Fred se puso algo ansioso. Sabía que convencer a Alexander iba a ser una tarea bastante difícil, pero el proyecto en el que tanto trabajó era bastante atractivo. Finalmente, decidió tomarse la tarde libre y quiso hacer algo completamente fuera del ambiente laboral. Decidió ir a pasar el día en una de sus casas hogares para niños e inmediatamente pensó en invitar a Emily. Ya que después de la última vez que se vieron, notó el interés de ella por ayudar y pensó que le caería bien convivir con esos niños tan necesitados de amor y para olvidarse por un momento de su tormentosa vida matrimonial. A la vez también era una buena oportunidad para mostrarle su compromiso con causas nobles y, al mismo tiempo, pasar un tiempo juntos. Tomó su teléfono y marcó el número de Emily, esperando que aceptara su invitación. Emily estaba recostada en su cama y al ver en la pantalla de su teléfono de quién se trataba, sintió una gran emoción, pero también un gran nerviosismo, ya que recordó lo que pasó la última vez que habló con él. Fred insistió y finalmente Emily decidió contestar. —Hola, Fred. Escucha, no es buena idea que me llames, de verdad no quiero problemas con mi esposo, él podría pensar mal—. Dijo la joven con voz temblorosa. —Hola, Emily. Escucha, no cuelgues por favor. Quería invitarte a un lugar que estoy seguro de que te va a encantar—. —No creo que sea buena idea, Fred. Soy una mujer casada—. Emily, por favor, solo escúchame un momento. Sé que te importa mucho ayudar a los demás y me encantaría que me acompañaras—. Dijo Fred tratando de convencerla. —¿Pero de qué se trata?— Preguntó la joven con interés. —Es una sorpresa. Mira, quiero que confíes en mí. Te aseguro que te va a encantar el lugar y, además, te caería muy bien olvidarte de todo por un momento y pasar una tarde agradable—. —No lo sé, Fred. De verdad no quiero tener problemas con Alexander. Él podría pensar mal. —Lo sé y lo entiendo. Pero no tienes por qué preocuparte por eso. Lo único que te puedo adelantar es que se trata de un evento de caridad y es público. Estoy seguro de que Alexander no se opondrá. Según tengo entendido, a él no le gusta asistir a ese tipo de lugares. Además, si lo prefieres, puedo llevar a Sarah para que no te sientas incómoda. Te prometo que será una experiencia increíble—. Emily se quedó pensativa, le causaba una gran curiosidad el saber de qué se trataba, pero tendría que tener mucho cuidado de que Alexander pudiera pensar mal. —Está bien, Fred. Déjame hablar primero con mi esposo y decirle que iré a un evento de caridad, pero sí tiene que ir Sarah con nosotros—. —Perfecto. Pasaré por ti en una hora ¿Te parece bien?— —No, Alexander. No vengas aquí, por favor. Recuerda lo que pasó la última vez que Alexander nos vio juntos. Podrías ocasionar un problema grave si Alexander se entera de que viniste a mi casa y que me fui contigo. Déjame hablar primero con Sarah para ponernos de acuerdo—. Argumentó Emily. —Será como tú prefieras. No te preocupes. Te aseguro que no te arrepentirás —. Después de colgar con Fred, Emily se apresuró a llamar a Sarah para plantearle la situación. —Hola, Sarah. ¿Cómo estás? —dijo Emily con nerviosismo en su voz. —Hola, Emily. Estoy bien ¿Qué sucede? ¿A qué debo tu llamada? —respondió Sarah, notando la tensión en la voz de su amiga. —Mira, Fred me acaba de llamar y me invitó a un evento de caridad esta tarde. Dice que será una experiencia increíble, pero estoy un poco nerviosa y la verdad no estoy segura ¿Te importaría acompañarme? —explicó Emily. —¡Por supuesto que sí! De hecho me llamó para decirme y suena maravilloso, Emily. Me encantaría ir contigo. Además, es una excelente oportunidad para hacer algo diferente. ¿A qué hora tenemos que estar listas? —respondió Sarah con entusiasmo. Fred pasará por nosotras a tu casa en una ¿Te parece bien? —preguntó Emily, aliviada de que Sarah estuviera dispuesta a acompañarla. —Perfecto. Entonces te espero en mi casa. —confirmó Sarah antes de despedirse. Emily se sintió aliviada al contar con el apoyo de Sarah. Antes de dirigirse a la casa de Sarah, tenía que avisar a Alexander. Tomó su teléfono para llamarlo, pero no podía ocultar su nerviosismo. Después de unos tonos, Alexander contestó. —Hola, mi amor—. Dijo Emily siempre tratando de ser amorosa con su esposo. —¿Qué sucede, Emily? Estoy algo ocupado, así que dime rápido que se te ofrece—. Contestó el CEO con su habitual tono cortante hacia su esposa. —Amor, recibí una invitación para un evento de caridad, es con mi amiga Sarah. Solo serían unas horas ¿Te parece bien?—. —Está bien, haz lo que quieras—. Alexander colgó bruscamente. Emily se sintió más tranquila de avisarle a Alexander, aunque no pudo evitar sentir un hueco en su corazón, pero decidió que esa tarde se olvidaría de todo y la pasaría bien. Llegó a casa de su amiga, quien la recibió con un cálido abrazo. —Hola, Emily. Ven, ayúdame a terminar de alistarme—. —Ay, amiga. Típico de ti, tardas horas en arreglarte—. Dijo Emily sin poder evitar reír. Ambas terminaron de arreglarse cuando llegó Fred. —Hola, chicas. Qué hermosas se ven—. Dijo el joven con tono galante. —Hola Fred— Dijeron ambas al unísono y visiblemente sonrojadas por el cumplido de Fred. —Espero que estén preparadas para una tarde inolvidable—. El viaje hacia la casa hogar fue tranquilo y muy animado. Los tres reían a carcajadas al recordar sus tiempos de universidad. Finalmente, llegaron al lugar y Emily sonrió emocionada al darse cuenta de que era una casa hogar donde había niños. Fred la observó con ternura, sabía que a ella le iba a encantar estar entre niños. Los tres jóvenes fueron recibidos por la directora de la casa hogar —Hola, señor Andrews. Que gusto verlo por aquí. Los niños están muy felices de verlo. —Hola, Emma. Gracias por recibirnos. Quise venir a ver a mis niños y traerles unos regalos. Inmediatamente, los niños corrieron hacia él, visiblemente emocionados de verlo. —Holaaa, Fred—. Gritaban los niños al unísono mientras corrían a abrazarlo. —Holaaa, mis niños. Que gusto verlos otra vez, como han crecido ¿Qué creen? Les traje unos regalos—. —Siii, gracias Fred— Gritaban los niños emocionados. Emily sintió una gran emoción y ternura al ver cómo se iluminaban las caritas de esos niños. Se notaba que amaban a Fred. Cada vez lo admiraba más y se daba cuenta del gran corazón de ese hombre.
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