Capitulo 7

1330 Words
—Hola guapo, no sabes cuantas ganas tenia de verte— comento Karla, se acercó a mí y sin embargo la aleje molesta, uno porque arruino el momento en que iba tener sexo con la chica rara y dos quién demonios le ha dado mi dirección para que invadiera mi privacidad. —¿Quién demonios te ha dado mi dirección? —inquiero mostrando molestia. —Tu madrasta. Pero porque estas molesto, soy tu novia, tu futura esposa, lo recuerdas. —Resulta que recordar esas estupideces es perder el tiempo, lo que si recuerdo es que mi padre y el tu yo han arreglado esto, ni creas que lograre enamorarme de ti, eso jamás, peor sabiendo lo que somos. Me da asco—replique bajando el tono de voz. —Uhm estás jugando con fuego, no te vayas a quemar. —Karla me mira detalladamente. —Al parecer estar más que ocupado, es alguna puta que te quita las ganas. Mirándola con una sonrisa de burla le digo recordándole que ser mi novia por arreglo familiar no significa que le sea fiel y mucho peor tener a una relación íntima con ella. —Digamos que no es una puta como tú dices, pero si una que tiene mi corazón y que es más mujer que tú. — vocifere con voz dura y directa. El rostro de Karla es un poema, molesta entra a mi casa, sonrió con malicia, espero no meter a Mia en problemas, Karla hace su primer berrinche al ver a Mia sentada en el sofá con los pies cruzados su cabello rojizo todo despeinado, ya está vestida y su piel aún luce roja por la alergia. —Tu eres la que le calienta las sabanas a mi prometido—vocifera Karla y estoy apuntó decir algo cuando Mia espeta con la mirada maliciosa. —Es lo que al él le fascina, le encanta, mira esta que vez aquí, ósea yo, le caliento la cama ya que tu ni siquiera le mueves el tapete, estábamos disfrutando cuando viniste a interrumpir, a decir verdad no eres el tipo de mujer que el frecuentaría, de echo una cosa que seas su prometida no significa que tengas derecho sobre él, por otro lado si un tipo que busca a una chica para el rato o para el placer eso significa que no siente nada por ti, ni siquiera le mueves el tapete.—Wau esta chica es muy directa. —Maldita sea quien te crees para tutearme—grita Karla como loca, Mia observa sus uñas sin ponerle atención a una Karla a punto de entrar en shock. — Xavier no vas a correr a esta tipa. —Lo siento, pero ya mi chica te ha dejado en claro, ahora vete que aún estoy ocupado y mi chica y yo estamos juntos, ya luego veré si te visito para que sigamos con el cuentito de que somos la pareja ideal, deberías llamar a uno de esos chicos que con unos centavos corren a tus pies. Karla me miro exasperante, cruce los brazos y la mire sin ninguna pizca de lastima. —Me iré, pero ya sabes lo que pasara, esta no te la dejo fácil— me amenazo con burla. —Ya sabes lo mismo, ahora puedes irte. Karla salió de la casa, pero antes observó a Mia de pies a cabeza, ella sonrió con eminente amenaza. —¿Esa chica plástica es tu prometida por arreglo? — Asentí sin dejar de verla, sus ojos verdes me inspeccionan detalladamente. — Digamos que sí, mi padre y él de ella son muy buenos amigos incluso son buenos primos según debo casarme con mi prima para no perder él linaje de la familia y por otro lado esta lo del negocio, la verdad me valía mierda todo esto, sin embargo, ya no me interesa esta mierda quisiera alejarme de todo este supuesto noviazgo o matrimonio. —Estas jodido wey, gracias al cielo no tengo esos tipos de complejo familiar. —Que bien por ti muñequita. —Mia rodo lo ojos y cuando iba decir algo se quedó callada —¡Que mierda! —grita apuntando debajo de la meza. —¿Que te sucede? —Tienes a esos felinos dentro de tu casa. — observó donde apunta y ahí están mis gatos. Oh ya comprendo —No te gusta los gatos, son bellos— ella negó alejándose, es alérgica a los pobre e inocentes gatos. —Estás viendo como me han dejado, por esa razón empecé a sentirme muy mal, por eso odio esa pelota de pelos. Reí internamente, por su actitud de niña buena. Cuando se notaba lo contrario. — Lo siento no sabía que los inocentes gatitos te daban alergia. —Bueno creo que debo irme aun me siento mal. — me acercó a ella y toco su frente aún tiene un poco de fiebre, Mia cierra los ojos y su rostro luce rojito y sus labios más rosados, mierda tengo ganas de besarla. —Quiero besarte— replique sincero. —Hazlo entonces—susurra despacio, la tomo del cuello con delicadeza y estampo mi labio, ella lo acepta enredando sus manos alrededor de mi cintura, realmente no tenía idea de porque lo estamos haciendo sin embargo por ahora disfrutaré porque luego no pasara. —Debo irme— susurra alejándose de mí. —Déjame llevarte—Mia muerde él labio y con coqueteo asiente. Al salir de casa, paso por la farmacia y le compro unas pastillas para la alergia y una crema, cuando subo al coche la veo dormida o se ha estado sintiendo mal. —¿Estás bien? — quise saber dejando un beso en su frente el cual seguía caliente por la fiebre, no estaba entendiendo del porque me estaba preocupando, hasta mi actitud con ella estaba siendo diferente. —Digamos que no muy bien. —Quizás estas pastillas te ayuden, igual esta pomada. — Le di los medicamentos, Mía abrió los ojos y me miro con seriedad, por un segundo bajo la cabeza para luego aceptar lo que le di. —No te hubieras gastado tu dinero en esto, pero aceptare para que no pienses que soy una grosera de lo peor. —ambos sonreímos. Mientras manejo en la dirección en la que me indico Mia, ninguno de los dos articulamos palabra, ella prendió el pequeño aparato de música y escucho Aurora moviendo la cabeza de un lado para otro, a los 20 minutos aparco el coche en la avenida Toledo, observo la calle con detalle y me doy cuenta que es una de las residencias donde habitan los más adinerados de esta gran ciudad. —Vives en esta residencia? —cuestione observando todo. —Si así mismo es—respondió sin dejar de verme. Silbe al ver su inmensa casa, ella rio y luego se despidió, pero antes cometo. —Desde esta hora— cometo observando su reloj que cuelga en la muñeca de su mano—las 3:15 pm tu y yo volveremos hacer los mismo de hace unos días, enemigos, Okey. —Perfecto, desde ahora tu y yo seremos lo que empezamos hacer desde el inicio. — Mia sonrió camino hasta mí y dejo un suave beso en mis labios, quede quieto sin moverme solo quise aspirar su aroma a cítricos, no entendía que nos estaba sucediendo en solo este día, sin embargo, no me arrepiento de nada, disfrute cada segundo en que la pasamos y descubrí un punto débil de ella. — Tomare esto como una despedida— Mia se encogió de hombros y guiñando el ojo derecho se alejó de mí. Cuando ella entro a su gran mansión, subí a mi coche y arranque a toda velocidad, el olor de la muñeca de porcelana seguía intacto en mi piel. Sonriendo como un estúpido seguí mi camino. Mia es mi enemiga, pero desde ahora en mi corazón será otra persona la cual necesito indagar mucho en su vida y descubrir quién es ella realmente.
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