Xavier.
No entendía a la muñequita, los primeros días estaba más que agresiva tirando las piedras para defenderse, pero el día de hoy se ve diferente, silenciosa y con una sonrisa falsa plasmada en sus labios, tenía una eminentemente curiosidad hacia ella y haría lo que fuera por descubrirlo, de que familia viene quienes son sus padres y porque tanta desconfianza con las personas, ya que no se junta con nadie. Quedamos en reunirnos después de la última clase, la llevare a mi casa para que avancemos un poco. Pero mi objetivo será descubrir quien es ella, tengo una maldita curiosidad de saberlo nunca me a interesado saber la vida de nadie pero esta chica tiene algo que llama demasiado mi atención y necesito descubrir que es o me volveré loco.
Cuando estamos saliendo de clases me acerco a ella.
—Te espero en el parking—ella alzó una ceja y me miro burlona—Ya sabes.
Sin más camino hasta el parking me subo en mi coche y al verla venir le pitó para que sepa cual es mi coche.
—Umh tienes un bonito auto, y una bonita motocicleta—comenta sin dejar de verlo, asiento y quito el seguro de la puerta al ella subir arranco a toda velocidad saliendo de la escuela. Mia observa adentro de el auto y sin permiso prende el pequeño aparato de música, Tokio hotel suena y ella sonríe de lado, al parecer le gusto la música, la veo de reojo y es muy bella, tiene un rostro limpio y muy bien cuidado, su cuerpo parece de una muñeca y su altura es perfecta, su cabello es de un rojizo natural y muy hermoso. Mierda porque no dejo de verla. Disimulando desvió la mirada para seguir mi camino, antes de ir a la casa paso por el supermercado para comprar unos víveres.
—Espérame unos 10 minutos. — Ella no me ve, no dice nada solo observa sus uñas pintadas, me encojo de hombros y entro al supermercado a conseguir lo necesario para mi despensa, frutas, verduras, yogurt, bebidas naturales y un poco de embutidos aunque no como eso.
Al terminar mi compra de 10 minutos dejo todo en la cajuela y subo, ella esta hablando por su móvil.
—Si, quizás en la noche, pero eso a ti que te importa la hora que yo desee llegar es muy mi putó problema. Vaya disfruta entonces. Chao estoy ocupada querido. —dicho eso cuelga la llamada y sonriendo con malicia, guarda su móvil. Oh esta chica me impresiona—¿Que vez tanto?— inquiere molesta.
—Tranquila, solo veo que tienes una actitud egocéntrica.
—Ah, ya era hora que te hayas dado cuenta compañero. —elevó las cejas y volcó los ojos.
Sin ninguno decir nada segui mi camino a Casa. Al llegar en media hora, aparcó el coche en la entrada, pongo los seguros y cierro mi portón de acero, la chica inspecciona todo con detalle, vaya la muñequita es curiosa. Abro la puerta de mi casa y la hago pasar pero me detengo al ver a mis perros venir, de un rápido movimiento abrazo a la chica y les grito a mis mascotas.
—Eta, Iota, échense— suelto a la chica de porcelana, ella observa a los perros y sonreí de lado.
—Son muy bellos, se llaman Eta y Iota—Asiento mientras entro a dejar las cosas en la cocina, ella camina de un lado a otro observado.
—lograste hacer la tarea de teoría. — le pregunto ya que gracias a ella la docente nos dejó un montón de temarios a investigar. Concentro mi mirada en ella.
—Uh, la verdad aun no, pero si quieres podemos hacerlo juntos.—su voz sonó sensual, esta chica es un tanto rara.
—Lo pensare, quieres un sándwich.— eleva las cejas y luego la comisura de sus apetecible labio. Wau que estoy diciendo, no puedo negar lo que hizo fue sensual.
—Esta bien, cuidado le pones veneno— replica serena, chasquea la lengua riendo.
—Eres muy caótica.
La muñeca no responde a lo que le digo ya que observa uno de los cuadros de mi padre con intensidad.
—¿Este cuadro de donde lo haz conseguido?— Pregunta mientras no le quita la vista, traza líneas con su dedo, dudo en decirle que es de mi padre ella me voltea a ver esperando una respuesta. Sera que le llamo la atención por simple curiosidad o hay algo mas ahí.
—No tengo idea, esta casa no es mía, la estoy alquilando—Mentí porque no tengo plena confianza en ella.
—Oh, es que es muy bella quisiera una en mi habitación me gusta todo que tenga que ver con pintura y arte.
Quizás es verdad, sin embargo no puedo hablar de mas, la admiro por un buen rato y luego me pregunto si ese cuadro es de algún pintor famoso, la verdad no tengo idea porque mi padre me dijo que era especial y que era único, no existía otro en este mundo más que ese, nunca le pregunté de quién era, ni por mínima curiosidad.
—Deberías dejar el tours, ven vamos a comer.— Mia camino hasta el comedor, se sento y miro el sándwich—No te gusta.
—Uh esta bien gracias, solo que soy vegana— La mire sorprendido.
—En serio, que sorpresa, yo soy igual, casi no me gusta la carne.
—Es asquerosa. — La mire y su sonrisa está ves fue sincera.—¿Que me vez?
—Realmente no te has echo alguna cirugía.
—Estas loco, crees que este cuerpo es falso. —niego riendo.
—Eres muy linda — Mia bajo la cabeza y frunció las cejas—me vas hacer que me ponga nerviosa.
Mordió su labio inferior y no dejó de verme, es diferente a la de hace unos días, porque este cambio repentino, más sensual y con algo de confianza. Negando le sonrió mientras muerdo mi sándwich sin jamón.
Cuando terminamos de comer, lave los trastos mientras ella hacia la tarea, estaba más que concentrada en lo que hacía mientras que yo no dejaba de verla, es muy bonita pero caprichosa y las chicas así no eran mi estilo no podría tener alguien así a mi lado, pero joder Mia tenia un maldito imán que me daba ganas de tocar y sentir si era real tenía deseos de saber quien es realmente desde que la vi toda ella llamo mi atención y ahora tengo más curiosidad. Dejo de verla cuando me entra una llamada de mi padre.
—Hola Aitor— saludo sin deseos de hablar, Mia me mira sin pestañear, abre sus ojos sorprendida o curiosa. —Espera luego lo llamo—Cuelgo la llamada.— Sucede algo Mia.
—Necesito urgente el baño—dijo volcando los ojos, será verdad.
—Vamos te enseñare donde.—ella asiente levantándose de la silla pero se detiene y su rostro luce pálido, que esta pasando con ella.
—Lo siento es que me siento mareada— sus ojos se cierran y antes de caer al suelo la sostengo con mi brazo, sorprendido toco su frente y no tiene fiebre pero su piel se torno helado, la elevó en mis brazos llevándola a mi habitación, la dejo sobre la cama y prendo el ventilador, me acerco a ella y le hablo.
—Mia, Mia que tienes despierta.— su rostro luce pálido y a la vez rojizo, la inspecciono bien y varias manchas rojizas aparecen en su brazo y levanto su blusa y me sorprendo al ver la línea roja. Debe ser una alergia, demonios tenía que pasarle esto en mi casa. La dejo ahí y busco entre mis cosas alguna pomada para la alergia, la que uso para mi rostro puede ser efectivo, le echo en su piel quizás le ayude, su cuerpo es frágil y delicado observo un moretón en su brazo izquierdo y maldigo internamente porque soy el culpable.
—Mama—susurra sin abrir los ojos, dejo la pomada a un lado y la tapo con la frazada, Mia balbucea cosas entre dormida, toco su frente y esta vez tiene fiebre. ¡Maldición!
Quisiera que despierte para llevarla a su casa, suspirando entro a buscar alguna pastilla para la fiebre, al encontrarlo le doy un poco de agua junto a la pastilla, luego dejo las demás sobre la mesita, busco un trapo y lo mojo se la coloco en la frente para ayudar a bajarle la fiebre.
—Oye, no tengo idea de lo que tienes, quisiera llamar a un medico pero no me atrevo por favor abre los ojos.— Dios mío porque se puso así en mi casa.
—Lo siento— susurro abriendo sus ojos verdes, se quita el trapo e intenta levantarse, Ella pestañea y me mira diferente, ninguno de los dos quita la vista y sin ser consiente o eso quiero pensar me acerco a ella y la beso suavemente pienso que me dirá algo pero no, se deja besar por mi. No se que demonios está pasando sin embargo por ahora me vale gorros. Joder su boca es demasiado delicioso y su labio es suave y delicado su pequeña mano se aferra a mi cuello intensificando el beso sin ser consiente de lo que está pasando me encuentro encima de ella, quiero detenerme pero ella no ayuda, nos separamos del beso por un momento y sin aguantar más nos devoramos de nuevo pero esta vez nuestras manos van a nuestra ropa.
—Esto esta mal— ella niega y me quita mi camiseta, voy a su blusa y se lo quito, su piel blanca sigue con las marcas rojiza, me acerco a su cuello empiezo a dejar besos ahí, maldita sea su olor es embriagante, Mia abre sus piernas y su falda sube dejándome ver el color blanco de su ropa interior.
Necesito alejarme o no se donde acabara esta locura que se esta dando sin previo aviso, Mia enreda sus manos al rededor de mi cintura, los dos estamos entrando en un lugar peligroso y no creo que pueda detener esto, ella esta sin blusa y yo sin mi camiseta solo estoy con mi pantalón puesto la cual esta apunto de salir.
—Terminemos esto de una vez—pide acalorada.
—Estas hablado en serio—
—Nunca e estado más que segura Xavier.
Riendo la miro y estoy excitado necesito terminar esto y olvidarme luego de todo.
—Bien acabemos con esto de una vez— ella asiente y termino de quitarle la ropa dejándola completamente desnuda, admiro su perfecto cuerpo sin embargo tiene una rara herida o parece quemadura cerca de su corazón pero aparte de eso todo es perfecto hasta su cabello rojizo, sus pechos son redondos y apetecible.
Bajo mi mano hasta su parte íntima y los masajeo suavemente, ella cierra los ojos y suelta soniditos bajos de su boquita, bajo una mano a su intimida mojada y lista para ser invadida, quito mi pantalón pero aun no hare nada, acerco mi boca a su hermoso pecho y con la lengua masajeo suavemente la aureola, me deleito con su aroma a cítricos y por su suavidad. Estoy apunto de volverme loco nunca me había excitado tan rápido como lo estoy ahora. Mia me a llevado a mi limite, ella araña mi espalda y deja besos peligrosos en mi pecho y luego en mi cuello, ansiosa por mi invasión mi pene se acerca a su entrada y me detengo cuando mi móvil suena. Trato de no ponerle atención y me concentro en lo de ahora, los ojos de Mia están cerrados y bajo mi mano y nuevamente toco su humedad, luego dejo varios besos húmedos al rededor de su vientre, llevo mi boca hasta su parte íntima y chupo su interior, ella gime excitada en ningún momento abre sus ojos, sus manos están aferradas a las sabanas. Nuevamente mi móvil suena y sigo en lo mío hasta que la veo tensarse, quiero hacérselo sin embargo algo me dice que ella es virgen.
—¿Esta tu primera vez?.
El timbre de mi casa suena una y otra vez, desesperándome.
—Detengámonos, alguien esta urgente en tu puerta.
Me levanto de la cama, me visto con mi ropa interior y luego mi pantalón, mi móvil suena urgente, busco la camiseta y me la pongo, veo a Mia de reojo y se pone su ropa rápidamente.
—Ya vuelvo— le digo y ella suspira acorralada.
Salgo de la habitación dirigiéndome a la puerta la cual esta sonando como un demente. Ya harto abro y al ver a Karla me sorprendo.
¿Que Demonios ella hace aquí?