— Vístete. — Le digo y salgo de la habitación, tiene marcas en su cuerpo de golpes, dedos, su piel está rasgada en algunas zonas; esa hermosa piel canela está llena de hematomas. Voy a la habitación del niño y antes de entrar me detengo a respirar profundo. Entró y él al verme sonríe, jugamos un rato y lo ayudó a instalar la cámara al dron, parece que es un apasionado por la tecnología y le emocionan mucho estas cosas. Tiempo después ella aparece diciendo que la cena está servida, hizo una pasta con pollo en salsa de champiñones y tocino que además de oler, sabe delicioso. Sirve todo, luego se sienta con nosotros y tenemos una cena tranquila. Dylan es buen conversador y no me deja ir hasta no ver una película juntos y hacerme prometer que lo llevaría a probar el dron, se queda dormido y

