Recordar lo que que la tarde y parte de la noche anterior fue, es algo que me llena de gratitud. La fiesta había acabado con todos dándome un regalo, los padres de Antonio y él mismo, se disculparon conmigo pues no tenían ningún regalo para mi. Pero ¿Eso era importante? No, de echo ya me habían regalado esos zapatos de madera que me hicieron sentir caminar otra vez por una noche. Creo que soy yo la que les debe un regalo a ellos. Así que pedí a mi hermano y Claire un aumento no solo para ellos si no para todos los demás estaría bien. Claire no estuvo de acuerdo como se ha echo costumbre los últimos meses. Pero mi hermano si.
Estaba en mi cuarto con Darxy abriendo regalos que faltaban por abrir, incluso unos llegaron desde Inglaterra de parte de Cleo y Elizabeth. Otros de mis abuelos que por cierto tenia tiempo sin verles. Algunas tías y primas. Y uno que no tenia nombre por eso seria el ultimo en abrir.
— Toma este es de Elizabeth — Ella me lo paso y entre risas abrí la caja decorada — ¿Que es? — Pregunto incluso mas emocionada que yo.
— Mira — Le mostré el collar en forma de corazón que tenia grabado nuestros nombres — Viene con una carta — Tome la carta y leí.
és muy bien. Yo lo estoy incluso la gruñona de Cleo, este collar te lo mando con todo mi amor y mi cariño, símbolo de nuestra amistad. Cómo podrás observar no solo nuestros nombres están grabados, también los de Darxy y Cleo. Las extrañamos muchísimo, por favor sigan escribiendo cartas, aunque lleguen días después si no hasta meses. Te quiere Elizabeth Pausini>>
— Y porque yo no tengo uno? —Pregunto Darxy.
— No se, esperate un momento déjame preguntarle — Pegue el papel a mi boca y grite — Ey Elizabeth pregunta Darxy porque ella no tiene uno — Reímos a carcajadas después de esto.
— No seas tonta — Dijo Darxy entre risas.
— No lo soy — Dije colocándome el collar — Quizás te dará uno para tu cumpleaños — Me encogí de hombros.
— Bueno, tienes razón — Me paso el sobre y la caja que no tenia nombre.
— Ese de último — Dije pero ella negó.
— No te emociona saber quien es tu admirador secreto — Sonrió pícaramente.
— No como crees — Alzo una ceja logrando sonrojarme — Bueno esta bien —
Justo cuando iba abrir la caja Guardián se acero a oler y comenzó a ladrar. Darxy y yo nos extrañamos pues no había peligro alguno, al menos de que esta simple caja la tuviera. Fran y Claire llegaron corriendo inmediatamente. Sentí la caja moverse y me dio escalofríos, mi hermano me la quito y salio de la casa con Guardián detrás. Claire y Darxy me ayudaron a sentarme en mi silla para asomarnos por la ventana de huéspedes para ver que ocurría.
Al asomarnos por la gran ventana de la habitación vi como el señor Sinforiano, Antonio, dos trabajadores más y Fran con una hacha en la mano. Otro trabajador tenia a guardián quien no paraba de ladrar agarrado de la correa a unos pasos de ellos. Antonio abrió la caja boca abajo y salio una serpiente de un tipo que aun no reconozco, Fran y el señor Sinforiano dieron algunos hachazos lograron matarla a tiempo. Mis manos pararon en mi boca, Estaba llorando, ¿Quien quería hacerme daño? ¿Y por que? En mi mente solo había una persona y esa era mi papá.
— No pienses asi — Dijo mi nana María cuando se entero.
— ¿Que no piense así? — Me ofendí alzando un poco la voz
— Valentina baja el tono — Me ordeno mi hermano.
— ¡Ja! — Exclame — Piensa mal y acertaras — Dije antes de salir en mi silla de ruedas.
Salí moviendo mi silla con gran dificultan hasta que sentí unas manos tocar mi silla y moverla. Levante mi vista para ver de quien se trataba, y Sonreí al ver a Antonio. Él miro mis ojos y se dio cuenta que por mas que sonriera estaba realmente decepcionada. Me condujo hasta lo más lejos de la casa, me llevo al lago donde solía pescar mi hermano, era hermoso, tantos arboles altos. Algunos niños bañándose en él mientras sus madres los ve jugar cuando chapoteaban. Al observar que estaba ahí me saludan con grandes sonrisa haciendo que se me contagiara de verdad. Así que no pude evitar soltar una carcajada a la que unos niños se me unieron y luego todos.
Permanecí ahí hasta que llegaron Melody, Darxy y Felipe. Antonio pareció no agradarle la visita, pero se comporto de buena manera, permanecimos ahí hasta la hora del almuerzo, Felipe había sido invitado a comer con nosotros junto con su padre, así que entre risas y cotilleo llegamos a la casa donde ya nos esperaban... Francisco como era de costumbre estaba en la punta de la mesa, Claire del lado derecho, Damian a su lado. Yo estaba del Lado izquierdo seguido de Darxy, Felipe del lado de Darxy, su padre en la otra punta de la mesa y la madre de él quien hasta ahora yo ignoraba su nombre al lado de Damián.
— ¿Que tienes? — Pregunto Darxy en susurro mientras los adultos hablaban.
— No es nada, solo que me entristece que Antonio no nos acompañe — Ella tomo mi mano.
— Tranquila, hablare con mi hermana con respecto a eso. Verás que la próxima comida almorzara con nosotros — Yo le Sonreí.
— ¿De que hablan chicas? — Dijo la mamá de Felipe,
— Oh, De nada — Salto Darxy del susto.
— Anda Darxy, cuéntame — No me gusto lo metiche que sonó la señora.
— Es sobre los exámenes que se aproximan para la nivelación — Dije ayudando a mi amiga — Tanto ella como yo tenemos que estudiar para que alguna de las dos quede en primer lugar — Metí comida a mi boca.
— Mi Felipe también es buen estudiante — Dijo ella toda orgullosa presumiendo de su hijo único.
— Claro — Río su marido — Por eso es el quinto de la clase por debajo de las chicas y Antonio — Tomo de su vino — Por cierto — Dijo alejando su copa —¿Donde esta él, por que no nos acompaña? — pregunto.
— No es correcto, que el hijo de los empleados comparta mesa con los patrones — Dijo abriendo la boca de nuevo la vieja metiche.
— Martha Por favor — Dijo el Señor Felipo.
Martha, con que así se llamaba la vieja metiche
— No se preocupe — Dijo Claire — Es verdad lo que dice — Darxy, Francisco, el señor Felipo su hijo y yo la miramos con asombro.
— No digas eso Claire — Dijo mi hermano enojado.
— Es la verdad querido — Dijo Martha la metiche.
— Calla mujer — le ordeno su esposo.
— No me siento bien, mejor me retiro — Hice que mi silla de ruedas se echara hacia atrás — Guardián — Llame al perro que estaba en la sala — Ve por Antonio y tráelo aquí — El perro salio casi corriendo a buscarlo.
— Con su permiso — Entro seguido de mi inteligente perro — ¿Me buscaban patrones? — pregunto con sus manos a los lados.
— Si — Dijo mi hermano — Valentina no se siente bien, ¿podrías dejarla en su habitación? —
Antonio afirmo con su cabeza seguido de las palabras.
— Claro que si patrón — Me tomo en sus fuertes brazos de tan solo quince años.— Vamos Valentina.
— ¡Señorita! — exclamó corrigiendo la vieja metiche
Le pedí a Antonio que esperara y me sostuvo en sus brazos mientras yo le dejaba en claro las cosas a Martha la metiche.
— Disculpe señora, con todo el respeto que usted se merece por se la madre de uno de mis mejores amigos y tener amistad con mi cuñada y hermano, le pido por favor no se entrometa más, yo misma he decido que me llame por mi nombre, a fin de cuentas estudiamos juntos. Además su hijo también es llamado por su nombre. ¿O no Felipe? — Le pregunte con una mirada pesada.
Los hombres que se encontraban en cada esquina de la mesa agachaban sus cabezas mientras se veia que aguantaban la risa.
— ¿Eso es cierto Felipe? — Pregunto con una mano en su pecho como si lo que le dijera la hubiera ofendido.
— Es cierto madre — Levanto su mirada con orgullo y no pude evitar sonreír por eso.
— Antonio por favor llévame a mi cuarto— Antes de que diera la vuelta agregué; —Con su permiso —
Antonio comenzó a caminar a mi cuarto y cuando llegamos no pudo evitar reír por unos largos minutos, después escuche unos pasos que se acercaban a gran velocidad, eran de Darxy cerro la puerta del cuarto y se lanzo en su cama muerta de la risa.
— Le hubieras visto la cara que puso cuando te marchaste — Rio a carcajadas.
— No hacia falta verlo, me gusto su cara cuando le pregunto a Felipe si era verdad — Todos reímos de nuevo.
— No sabia que Felipe tenia una madre tan Metiche — Dije riendo.
— Metiche es poco — Dijo Darxy — Antonio hubieras visto la cara que puso cuando su marido te defendió — El se sentó en mi cama.
— No sabia que su mamá era tan egoísta, discriminadora y tan chapada a la antigua — Dijo con un poco de enojo.
— No te preocupes que Tina la puso en su lugar — Los dos se me tiraron encima para abrazarme.
— Bajen ahora, por favor — Reímos —¿Les puedo pedir un favor? — Ellos me miraron para después afirmar con su cabeza — No me llamen así señorita, ustedes los saben, incluso Melody, pero no quiero que nadie de la hacienda me llame así, yo solo... Aggg lo odio —
— ¿Como quieres ser llamada entonces? — Entro mi hermano.
Los tres nos miramos asustados pensando que escuchara todo y que posiblemente tendríamos graves consecuencias por eso.
— ¿Que tanto escuchaste? — Le pregunte.
— Todo, cuando los Garcia se fueron y vi que Darxy subió corriendo no pude evitar venir detrás de ella mientras Claire iba a la cocina — Todos soltamos carcajadas con él.
— Entonces ¿como quieres que te digan?-. Se sentó casi acostado en la cama de Darxy — ¿Madame, Señora, enana? — todos reímos.
— Nooo, solo Tina — Dije tranquila sin darle importancia a la situación.
— Valentina, Darxy — Llamo Claire.
Se escuchaban sus pasos y era obvio que venia.
— Mejor me voy, tengo tarea que hacer, mañana tenemos clases — Dijo Antonio saliendo.
— Adiós — Dijimos los tres.
— Veamos que quiere la amargada de tu hermana Darxy — Ella y yo reímos.
— Señora Velasquez — Se escucho decir a Antonio en el pasillo, dando aviso que mi cuñada estaba cerca.
Mi hermano nos hizo meter a Darxy y a mi debajo de la cobija junto con él y que guardáramos silencio. Era increíble como mi hermano parecía un niño que nos hacia reír a Darxy y a mi. Los últimos días la considere como si no fuese muy buena amiga, pero a decir verdad, yo tampoco se la puse fácil por decirlo así. Sentimos que la cobija nos fue arrebatada cuando me encontraba sumergida en mis pensamientos.
— Aquí están — Dijo ella un poco enojada juntando sus manos.
— Rápido recen la bruja amargada nos encontró — Dijo Francisco.
Darxy y nos miramos y no podíamos evitar la risa que soltamos al mismo tiempo y sin parar, incluso botamos algunas lagrimas de tanto reír
— Pareces un niño pequeño — Dijo cuando él la agarro de la cintura haciendo que le saca una sonrisa.
— Te casaste con un niño —
— Ahora resulta que debo cuidar de dos adolescentes y dos niños — Él alzo una ceja.
— ¿dos y dos? — Pregunto.
— Claro, las chicas y Damian pero incluso él se comporta mejor que tú, por eso te cuento como niño —
Las risas volvieron a decir presente en mi mejor amiga y en mi. Claire nos acompaño de risas, era hermoso vernos reír juntos, pues eso no era todo el tiempo. Pero los momentos eran hermosos, y me encantaría que siempre fueran así.