Al llegar a la mansión Castelli, Petra se queda muda al ver la agitación que hay en el lugar, pero todo se vuelve más sorprendente cuando ve que su gemela, Braulio y Beth también están ahí. Lara corre hacia su hermana para abrazarla y ambas se quedan así varios minutos. César aparece tras una puerta y cuando se acerca a su primo le da un fuerte abrazo. —Mi tía ya tiene listo el cuarto en donde descansarán. Te prestaré el mío para que te des una ducha y te cambies mientras las chicas se encargarán de Petra. —No es necesario, yo puedo encargarme de mi mujer… —Pero el suave toque de Petra en su brazo lo hace girarse y frunce el ceño cuando la ve con un gesto algo nervioso. —Por favor, deja que sean ellas las que se encarguen de mí. —Pero… —Ya lo dijo mi hermana. Beth y yo nos encargarem

