Cuando Petra se despierta, lo hace con una sonrisa porque Piero está pegado a su cuerpo y respirando relajado en su cuello. Se remueve un poco por la urgencia de ir al baño y se despierta de inmediato. —¿Pasa algo, te duele…? —Solo quiero ir al baño —se ríe ella y Piero asiente. Se pasa las manos por el rostro para despertar mejor y salta de la cama, la rodea y la levanta—. No tienes que hacer esto. —Amor… hacer esto por ti es la clara muestra de que tú y nuestros hijos son lo más importante para mí, y que toda la vida los sostendré. —Pero, tu espalda… —Te prometo que desde mañana entrenaré duro para que no te preocupes más por eso —con un beso la deja en el baño y Petra sonríe al pensar lo afortunada que es al tener a Piero a su lado. Al abrir la puerta lo ve de brazos cruzados esp

