Dae solo me mira, como si su mente se ha ido a alguna parte, o simplemente busca las palabras apropiadas que decir. Yo en su lugar, gritaría de la impresión, a veces puedo ser bastante impulsiva. -Dime algo – el silencio me está estresando. -¿Qué puedo decir? Estoy impresionado. -Esto no cambia nada. -¡Claro que sí! Ahora sé quien eres, eso explica muchas cosas – señala. -¿Qué cosa? ¿El color de mi cabello? -Mas que eso, en realidad, durante toda la mañana me preguntaba si ese era tu verdadero color de ojos, juraría que la ultima vez eran azules. -No tenia tiempo, ni ganas de arreglarme. Además, tomé prestado el escolta de mi madre. -¿Por qué ocultarte? Alzo la ceja, es la pregunta mas tonta que pudo hacerme. -Quiero hundir a Mauro Fiore. Y si puedo hacerlo desde dentro,

