Su corazón le comenzó a latir, se quedó asombrada de un hombre del estilo de Carter D’Amico le hablará de esa forma. Recordó a su amiga que le pidió seducir a ese millonario, era su momento y no dejaría que nadie se lo quite. En su cabeza se le vino su madre, la casa, su hermana y que no habían comido bien. Carter D’Amico era malvado con todos y un poco de venganza por los maltratos no le haría mal a nadie. Sonríe y respira hondo—No le tengo miedo al fuego—susurró.
Le toma su rostro, roza sus labios—Mirá que después de esto no hay marcha atrás —le advirtió.
Rápidamente le muerde su labio su inferior, todo el miedo que tenía hace unos minutos atrás desaparecieron cuando siente las manos de él en su cintura. Sus labios se chocan, Sophie hacía tiempo no estaba con un hombre y tenerlo así a Carter hacía que se sintiera deseada. Desesperada se deja llevar por él, la presiona fuerte de su cintura y sonríe separándose—¿Qué pasa?—preguntó mirando hacia donde se iba.
Abre su puerta y espera que salga —No mezclo trabajo con la vida personal, lo siento—dice haciendo que se vaya.
En el momento que cerró esa puerta en su cara se quedó pensando. Envío varios mensajes a su amiga, pudieron deducir que una chance para poder atraparlo tenía, escucha que su panza suena y se retuerce. La hermana de su amiga se acerca—¿Qué tienes?—preguntó tocando su hombro.
Se toma más fuerte la panza—Creo que no me siento muy bien—dice y se queda en n***o.
Siente voces a lo lejos, cuando reacciona ve que no estaba en su casa y se asusta. Levanta su cuerpo de ese sitio, comprueba que se encontraba en la oficina de su jefe y se maldijo por hacer un show de ese tamaño justo el primer día de trabajo. Logra sola sentarse, se le acerca Thelma—Que susto nos diste, niña—dice quejándose.
Miró al suelo, no se sentía en condiciones de pedir otra vez disculpas y menos estando dos médicos en la oficina. Thelma se había encargado que aparezcan porque Sophie no despertaba, varias voces se lograban oír y consultas. Después de estar mostrando sus manos, viéndole sus reflejos y tomando su presión, fue que los médicos llegaron a un conclusión para diagnosticarle—Ya esta, se sentirá bien en un rato la señorita—aseguran.
Ahí estaba él con un gesto completamente serio terminando de realizar un llamado—¿Y que tenia?—pregunto a los médicos.
Se levantan del suelo, caminan hacia Carter y dejar un pequeño papel entre sus manos—Debe alimentarse mejor porque puede hacerle mal a su salud—explicaron haciendo que la mirará para que ella misma le cuente la verdad.
Lee atento ese papel y no entendía a que se referían porque hacia un par de horas que conoció—No soy nada de ella, deben decirle a su familia y no a mi. Soy su jefe—dice devolviendo el papel.
Thelma lo agarra rápido y se acerca a ella que se encontraba tomando su cabeza entre sus manos—Mejor bajemos al restaurante a comer algo y eso te ayudara a recuperarte—le aconsejó.
—Si, sácala de mi vista.
Los médicos se acercaron a ella, sonrieron—Ve a comer algo que eso hará que te recuperes y por favor, intenta no dejar de comer porque puedes hacerte mal. Bebe agua y déjame decirte que se nota que hace días no pruebas un bocado. Hasta luego—le dicen mirándola.
Carter no pudo contener sus ganas de escuchar, nunca le agrado ser un buen compañero con sus empleados y prefirió continuar manteniendo una extrema distancia entre ellos. Acompaña a los médicos hacia la salida de su oficina y se quedo parado esperando que ellas también se retiraran—En media hora te quiero ver para acomodar la presentación de mañana, Sophie. No quiero mas dramas de estos—le ordenó.
Saca por dentro una fuerza que la sobrepasaba, se levantó y camino hacia la salida—Si, señor. Nunca mas pasará esto—susurró.
Él podía ser uno de los hombres mas atractivos que había visto en su vida pero tenia un carácter podrido, casi siempre estaba de mal humor, cruel y frio. Ella podía intuir que era un hombre que haría lo que sea para cumplir sus objetivos sin que le temblara el pulso y era temido por todos sus empleados. Observaba lo misterioso que lograba ser, escondía algo debajo de ese traje pero no podía deducir que era y se protegía para que nadie pueda conocerlo.
Le golpea la mesa—Come porque juro que no vas a querer verme enojada—le dice moviendo su plato.
Lentamente come, juega con su ensalada y respira hondo —¿Que?—preguntó viendo como no dejaba de hacer gestos con su cara queriendo comunicarle una noticia.
—¿Qué opinas sobre el nuevo rumor?—preguntó mientras Sophie continuaba comiendo—No lo debes saber porque eres nueva—
—No deberías estar escuchando rumores menos meterte sino son tus asuntos, Thelma—le aconsejó pero ya era demasiado tarde, se acomoda mejor en su asiento y sube las manos en la mesa.
Bebe un sorbo largo de su licuado, limpia su boca con la servilleta y sonríe—Tienes tanto para informarte en esta empresa y conocer al jefe porque te morís por saber. No te olvides que soy hermana de Pri—le advirtió.
Había tocado el tema de su mejor amiga, nuevamente se le vino a la cabeza la propuesta de seducir al millonario y negó varias veces con su cabeza—No puedes saber tú también sobre la loca idea de Pri—se quejó.
Deja varios billetes encima de la mesa, le toma su brazo para caminar juntas hacia las oficinas de nuevo porque tenia que estar en la hora que Carter les permitía tener una hora libre para comer y sus reglas se respetaban como una biblia. Se detienen en el pasillo—Es una buena idea la de mi hermana pero debo decirte algo—susurró mirando para todos lados comprobando que estuvieran solas—El jefe nunca le dura una novia, la ultima con la cual estuvo solo fue un noviazgo de dos semanas porque todas buscan esto—le aseguro haciendo un gesto en su panza demostrándole que buscaban quedarse embarazadas del hombre mas rico de ese pais pero nadie lo lograba.
Casi se ahoga con su propia saliva después de escuchar aquella confesión—¿En serio lo dices? ¿Y todos lo saben?— pregunto incrédula a lo que ella asistió—Vaya...—fue lo único que le salió decir, estaba atónita.
—Es lo que más se comentan y muchas dicen que es una maquina s****l ese hombre—dice cerrando sus ojos y mostrando una sonrisa picara.
Eleva sus hombros—No me importa saber ese tipo de información, ¡qué asco!—soltó tapándose sus oídos.
Lleva sus manos para destaparle los oídos—¿Me vas a decir que no pensaste en eso? ¿No te lo imaginaste desnudo?—preguntó mirándola.
Hablar tan libremente de esas cosas hacia que Sophie sintiera vergüenza, agacha su mirada—Gracias por la comida pero no pienso responder tu pregunta, es el jefe—sostiene.
—Por esa misma razón, quiero saber si al verlo no sentiste la fantasía de tocarlo, besarlo y de que te lleve a su mundo de ricos, viajes — comienza a decir sin parar, pone su mano encima de sus hombros y la abraza.
Cierra sus ojos y niega con su cabeza—Por supuesto que no, dios—respondió molesta.
Entrecierra sus ojos—Me parece que si, ese hombre es un dios, atractivo y dan ganas de tenerlo así de cerca—dice imaginando diferentes situaciones para reírse sin parar.
Asiste—Bueno es atractivo, tiene lo suyo no puedo negarlo pero Carter D`Amico se me hace el hombre mas frio, cruel y un completo imbécil. Se cree el ombligo del mundo por tener dinero—largó sus pensamientos al respecto sin detenerse y elevó sus hombros—Lo peor es su carácter podrido, nadie podría amar a un hombre así y por eso todas se le escapan—aseguró.
Le hacia seña para que no continúe hablando pero Sophie tenia una bronca por dentro que decirlo en voz alta hacia que se relaje, respira y mira de reojos—No debiste—la interrumpe.
—Me gusta que me definan así y más los empleados que no tienen ni un día acá. De carácter podrido, frio y no se que más, me encanta que haga una descripción de la persona que pagara tu sueldo—le dice por atrás. Ella cierra sus ojos, se voltea y no sabia que decir. Se mantuvo paralizada —Te espero en mi oficina—le dice acercándose a su oído.
Aprieta sus dientes —Esta bien señor—dice nerviosa.
Toca mi brazo—Estas jodida, Sophie—le aseguró.
Poder golpear aquella enorme puerta delante de su cuerpo le costó varios minutos, limpio sus manos contra su ropa y respiro varias veces—Debes aprender a cerrar la boca, Sophie—se susurró a si misma.
Golpeo unas cuantas veces—Adelante—gritó. La ve entrando con su mirada puesta en el suelo—Toma asiento—le ordena.
Hace lo que le indicó, juega con sus manos y toma el coraje de mirarlo a los ojos—Si quiere despedirme lo entendería porque no estoy preparada para esto, lo siento señor—
Deja su asiento, camina hacia ella y la rodea, agacha su mirada —Déjame invitarte esta noche a cenar—susurró en su oído.
Ese hombre hacia que perdiera su postura, se perdía en su voz y su cuerpo lo deseaba cuando lo tenia cerca. Aprieta sus manos y muerde su labio—Señor, no creo que podamos—dice nerviosa.
La gira con la silla, se agacha y toma sus piernas—¿Estas rechazando mi invitación, Sophie?—preguntó subiendo su mano por las piernas, haciendo que ella se sobresalte por ese roce y muerde su labio, sonríe.
Ya era hora de iniciar su juego de seducción, debía atrapar a ese millonario y de a poco vengarse por los corazones rotos de las mujeres que él dejó en el camino.