Katherine.
Intento reaccionar, pero me es imposible.
Recuerdo el día donde fui llevada ante él, el maldito día que inicio su obscura obsesión.
Hice amigas quienes fueron sus amantes, de pronto se me viene a la mente los momentos vividos con Ethan.
Las veces que disfrutamos y las otras en las que me torturaba cruelmente, me hizo una más de sus amantes.
Fui utilizada por este loco.
La rabia fluye por todo mi cuerpo, asesinó a mis amigas. No pienso dejar que dañe a Joseph.
Me armo de valor y camino en su dirección, Joseph perdió la pelea contra Ethan.
Me veo parada frente a él, con su aura me intimida, de igual manera no retrocedere.
—Mi bella Katherine...— acaricia mi mejilla y no sé porque se lo permito—. Te noto diferente, ¿más bella, quizá?
Aprieto su mano escuchando el crujir de sus huesos. Él no se queda atrás, interviene ahorcandome con su mano libre.
Si voy a morir primero me tiro a este mal nacido.
Atravieso el costado de su cadera, el hambre aumenta. No voy a comerlo, no quiero degustar su carne podrida.
—¡Siempre eliges a otros!— golpea mi cabeza logrando aturdirme. Me llevo la mano a mi cabeza, estoy tambaleando.
No me puedo creer que con toda mi fuerza estoy a nada de caerme rendida a sus pies.
Oigo voces, quiero reconocerlas antes de que mis párpados se cierren...
8 horas después.
Abro lentamente mis ojos con dificultad, la cabeza me palpita como si estuviera a punto de estallar.
¿Fue un sueño?
Veo mi alrededor confirmando que todo fue cierto.
Estoy atada contra un árbol.
A unos metros de distancia puedo llegar a ver a Ezra sujetado con cadenas al igual que Joseph.
¿Y Leya? No la veo, tampoco a Lisa.
Forcejeo contra las cadenas. Estoy débil, ¿será por no comer?
Ahora que observo mejor, volvimos al lugar donde encontramos a Lisa...
De las cuevas salen dos cuerpos, Ethan y Lisa.
Mi hermana lo ve a éste de una manera extraña, peor que con Joseph.
Mientras que Ethan sonríe de lado con pasos seguros hasta mi lugar.
Lisa me lanza una mirada cargada de odio.
¿Fue ella quien me traicionó? ¿mi propia hermana?
No cabe duda, ella ayuda a Ethan.
—Despertaste— me besa sin permiso introduciendo su lengua en mi boca. No correspondo el beso, muerdo su labio con la intención de arrancarselo pero él se libra antes de tiempo— Te has vuelto agresiva, cariño.
Escupo en su cara y mis labios se ensanchan en una sonrisa viendo lo furioso que se pone.
Pega mi vientre dejándome sin aire por unos segundos.
Queda satisfecho cuando toso dos veces, vuelvo a levantar mi vista y se dedica a sujetar las caderas de mi hermana. Los ojos de ella brillan, no disimula lo enamorada que está.
Él la besa jalando su cabello. El maldito quiere que lo vea haciendo eso, no sé si para provocarme celos o enfurecerme. Lo que provoca es que sienta nauseas.
Mi hermana besando y toqueteando a un monstruo como él.
—Tranquila cariño, tu hermana no es tan buena en la cama como tú— me habla separándose de ella.
—Deja de hacer el ridículo y dime lo que quieres.
—¿No es obvio?— acerca su rostro pasando la yema de sus dedos por mis labios—. Te quiero a ti y a nadie más.
—Si me quieres entonces ¿por qué estas con Evin? Debes saber que me quiere enterrada bajo tierra.
Suelta una carcajada dejándome perpleja.
—Katherine, he estado observándote. Te revuelcas con cualquier ser insignificante. Y sé que no eres de una, es por ello que no tolerare verte con nadie— se sienta poniendo arriba de él a mi hermana quien sonríe cuan una víbora—. Antes mi preocupación era Lorian, ahora lo son todos. Y ahí es donde entra Evin, tu hermano.
No entiendo, ¿y esto cómo se relaciona con mi gemelo?
Se percata de mi confusión y decide continuar.
—Si no eres mía, no serás de nadie. Es sencillo, no me opongo a que tu hermano te asesine, pero primero te disfrutare de todas las maneras posibles y te haré lamentar el día que elegiste a otro sobre encima de mí.
¡Está loco!
—Ya nada me sorprende de un demente como tú, de verdad— observo a mi hermana moviéndose de una manera morbosa—. Y tú, Lisa, que asco me das. Caíste tan bajo, ahora entiendo tu maldito odio— ella se levanta para impactar su puño en mi nariz.
Ethan la jala del brazo mientras yo veo mi sangre gotear hasta el césped.
Si tan solo llegara al lago...
—Quitate el vestido— su voz impotente resuena en mis oídos. Ella obedece y se despoja del vestido, la veo desnuda y me repugna aún más.
No quiero ver lo que harán, me rehúso.
Escucho sus gemidos, están a un centímetro de distancia.
Para comprobarlo los veo, mi hermana siendo mordida por él, teniendo sexo con él.
Mi interior necesita ver los ojos abiertos de Ezra o Joseph. Los busco con la mirada, para mi suerte Ezra está igual de asqueado.
Los gemidos se detienen por fin.
Ethan se para frente a mí agitado, voltea y ve a Ezra luego vuelve su vista a mí.
—¡Te atreves a mirar a otro en mi presencia!— golpea mi rostro una vez más. Su fuerza es peor de bruta que la de Lisa, por ende mi nariz se ha roto.
Desvanezco de nuevo, ya no puedo aguantar...
2 horas después
Me obligo en abrir los ojos. Si desvanezco a cada segundo no hallare el modo de escapar y arrancarle las entrañas a Ethan.
Lisa peina el cabello de Joseph mientras que él se lo impide a cada nada.
Por otro lado, Ezra se fija en las dos figuras femeninas, quienes se toman de la mano y juntan sus frentes.
Menudos traidores.
Leya se funde en un beso lento con Penelope. Se deja tocar por la vampira, y no solo eso, ella misma toca con ternura a Penelope.
Sus ojos se abren llenos de sorpresa al verme despierta. Con rapidez se separa de Penelope y corre para llegar hasta mi.
—Katherine, que bueno que despertaste— limpia mi rostro con un trapo guardado en su bolsillo.
—¿Desde cuando?
—¿Desde cuando, qué?— repite dejando de limpiarme.
—¿Desde cuando me traicionas?— termino la frase analizando su expresión—, mejor dicho, ¿desde cuando lo has estado planeando?— reformulo la pregunta logrando que suelte el trapo.
Sus ojos se entristecen, a otro con sus lamentaciones.
—Yo... Yo...— no logra decir nada, hasta que la vampira entrelaza su mano con la suya, armándola de valor—. Amo a Penelope y la única manera de salvarla era así. Eso no quiere decir que no te quiero, eres mi amiga Kat, pero ella es el amor de mi vida y si debo elegir entre tú y ella... Siempre será ella.
—Vaya manera de quererme. Si fueses mi amiga habrías hallado otra magnifica solución para que ni tu amante ni tus amigos sean sacrificados. Pero bueno, cada uno con su maldita manera de amar, ¿no?— me burlo en su cara. Ella agacha la cabeza y su amante se la levanta plantando un beso en sus labios.
Es que todos aquí son unos locos.
—Vamonos, no pierdas más el tiempo con la perra malagradecida— le dice sujetando su mentón.
—Primero quiero darle de comer algo.
—No— responde Ethan, apareciendo detrás de ellas.
Ni siquiera lo noté.
—Si la alimentas tendrá fuerza, y si tiene fuerza querrá escaparse. No dudes en que te asesinara de la manera más dolorosa— argumenta oliendo mi cabello.
Tiene razón. Acabaré con todos estos traidores.
—Ahora largo, quiero estar a solas con mi mujer— les ordena, ellas obedecen y se alejan.
Lisa se pone nerviosa a lo lejos, quiere venir, se detiene cuando Ethan levanta su mano en señal de que no lo haga.
—Es hora del castigo— informa liberandome de las cadenas.
Es mi oportunidad, voy a acabar con esto y...
Caigo al suelo.
Mi cuerpo entero se encuentra inmóvil, de seguro es la magia de Leya.
Oigo su risillla diabólica, lo tiene todo perfectamente planeado.
Me carga en sus brazos dirigiéndose a quien sabe donde.
Pasamos cerca de Ezra, alargo mi brazo para llegar a él, estoy sollozando, necesito a Ezra, mi amigo...
Mi brazo no lo alcanza, era sabido.
Ethan se adentra a las cuevas donde había encontrado a Lisa.
El terrible olor se funde en mis fosas nasales. Quiero vomitar...
Se detiene en una celda y arroja mi cuerpo al suelo.
—Si dices que me amas puedo detenerme— murmura sujetando un látigo entre sus manos. Golpetea en el aire para demostrar lo dolorosa que sería sentir dicho cuero impactar en mi piel.
Puedo ser inteligente y fingir lo que quiere o puedo ser sincera y importarme una mierda lo que haga.
Elijo la primera opción, es más sencillo encontrar una manera de sobrevivir.
—Te amo— miento sin dudar. Sonríe y aprieta el látigo.
—¿Es la única manera en la que obedeces? Estoy tan feliz...— se arrodilla para besarme, a su vez me despoja del vestido para tener acceso a mi cuerpo.
Me es imposible mover mis labios o lengua, el asco me gana.
Besa mi cuello y lo lame, hace lo mismo con mis pechos, hasta que se detiene y vuelve a incorporarse.
—Si solo así obedeces, entonces debo continuar— tiemblo, ya ha perdido la cabeza.
Debí haber dicho la verdad, después de todo él planeaba hacerlo sea cual sea mi respuesta.
Aprieta el látigo y me azota por primera vez en mi cuerpo desnudo.
Estoy tumbada en el suelo, boca arriba siendo azotada por este vampiro lunático.
Grito con cada azote, es doloroso, quiero que se detenga...
Empieza a volar pequeños pedazos de piel.
Cien, doscientos, doscientos noventa... Ya perdí la cuenta de los azotes.
Mi propia sangre mancha su rostro y las paredes de la celda.
Con cada azote me es imposible mantenerme despierta.
Vuelvo a cerrar mis ojos deseando escapar de la realidad...