Capítulo 14

1614 Words
Katherine. Y de nuevo en la celda. Hoy hice un gran avance a decir verdad, pude contemplar el cielo estrellado, sentir el viento soplarme y toqué el césped. Bendito lago, casi llego a ti... El chirrido de la celda me perturba, no necesito mirar para saber de quien se trata, sus orbes carmín me clavan como dagas, respira con rudeza desde su puesto. Dibujo una sonrisa en la comisura de mis labios, ya ha sido suficiente de toda esta mierda. Sus pasos resuenan por la celda, la cierra al entrar y dirige su puño en mi rostro, lastima que no logra lastimarme. Logré evitarlo, sujeto su mano en el aire, la sonrisa se me fue, estoy hastiada de este ser. Doblo su mano y se escucha su quejido lleno de dolor, la princesa creyó ser más fuerte, pobrecilla. Tironeo de mis cadenas hasta soltarme, finalmente la ira es más fuerte, mi corazón palpita con fuerza, cierro mis ojos y suelto un respingo aliviada. Sabía que si ponía un pie afuera, iba a recobrar mis sentidos y fuerza. —Penelope, me sorprende tu visita— musito atravesando su vientre con mi mano. Abre su boca impactada, quiere gritar, rápidamente coloco mi mano libre en su boca evitando que suelte un quejido fuerte. Lameteo mis labios, su sangre empapa el suelo de gran manera, estoy hambrienta. Saco mi mano de ella. Impacta en el suelo llevando sus manos al estomago. Es una vampira, eso no la matara. —Luego vuelvo por ti, perra— aviso antes de salir de la celda y sellarla. Primero voy por el maldito de Ethan, luego buscaré a Leya y la obligaré a ver como mato a su amante. Finalmente Lisa... Antes de pisar la salida de la cueva una silueta se posa frente a mí. Los ojos casi se me salen de sorpresa, Demian respira agitado, manchado de sangre. —Madre...— me abraza con fiereza, correspondo y dejo liberar mi carga por unos segundos. Doy gracias al cielo de tener un hijo tan encantador. Separo mi cuerpo del suyo analizándolo. Poso mis manos en sus mejillas tratando de descifrar lo que le ocurre o como llegó hasta aquí. —El tío Divet me ha contado el plan de mi padre... He tardado por qué no sabíamos donde estaban. Lo siento...— solloza cayendo de rodillas, odio la culpa que genera en mi corazón. Es tan bueno, no tiene la culpa de la mente macabra de su padre. —No es tu culpa, viniste a salvarme, así que deja de culparte. Vamos afuera y acabemos con estos malditos— extiendo mi mano, la acepta y salimos. Ezra fue liberado, igual que Joseph. Había estado preguntándome donde rayos estaba Divet, lo había visto con Penelope, pero cuando Ethan se presentó, él ya no estaba. Reparo el aspecto de mis amigos y me entero que el cobarde de Ethab escapó. Lisa fue abandonada, quedo aquí. Por el momento no voy a dañarla, ella a pesar de todo sigue siendo mi hermana. Penelope sale de la cueva a disparates, quiere vengarse mientras que yo no estoy para estas cosas, le hago frente y la arrastro hasta Leya. La bruja se desespera cuando ve a su amante, sabe que no voy a olvidar la traición de ella y mucho menos perdonare la vida de Penelope. —Piedad, por favor...— me ruega la bruja. —¿Piedad? ¡Jodete!— saco de un tirón el corazón de Penelope, lo meto en mi boca y lo mastico con deleite. Adoro la expresión facial de quien creía ser mi amiga. Lamo la sangre entre mis manos, voy a seguir devorando su cuerpo, y entonces... —Katherine, estas embarazada. Los músculos se me contraen, mis vellos se erizan y siento que se me sale el alma del cuerpo. —¿Y piensas que voy a creerte? Ni siquiera debo confiar en ti. ¿Qué ganas diciendomelo?— pregunté escondiendo el miedo de mis palabras. Que no sea verdad, por favor... —Es cierto, lo juro. Si te lo digo es por que quiero que me dejes morir con ella— señala el cuerpo sin vida—, hasta puedo decirte de quién es. Dudo por un momento, ella no se merece morir junto a su amante, pero la verdad es que necesito saberlo. —Bien, si dices la verdad seré misericordiosa— prometo—, pero si te atreves a mentirme voy a buscar el cuerpo de ambas y se lo daré a hombres asquerosos, capaces de cualquier cosa. No miento, soy capaz de hacerlo. Traga saliva, asiente y abre su boca. Me lo confiesa, una vez hecho, acabo con su vida, susurra lo mucho que ama a Penelope y suspira por última vez. Estoy esperando un hijo... Acaricio mi vientre preocupada y feliz. No me esperaba estar embarazada de él... ¿Me desagrada? No, la verdad me alegra. ¿Se lo digo ahora? ¿O mejor espero? Lo veo a lo lejos, ni siquiera imagino una vida a su lado, ni con él ni con nadie. ¿Lorian me querrá? Digo, no es el padre... Aunque tampoco se si lo amo. ¡Que gran problema! Demian se me acerca, sus ojos brillan cuando siente el contacto de mi mano. Tal cual un niño pequeño, cierra los ojos sonriente disfrutando el momento. Si no pude ser una buena madre para Demian, ¿cómo seré con este niño en mi vientre? Ahora no sólo corro riesgo de morir a manos de mi hermano, sino que el bebé en mi interior también. Santo cielo, estoy cansada de tantos problemas. Ethan, mi hermano, Lisa, ¿quién sigue? De seguro tengo a otro enemigo esperándome con ansias. —Eres un buen hijo, Demian— deposito un beso en su frente y voy camino a donde se encuentran los demás. Lisa se mantiene inmóvil, eso si me sorprende. —He decidido darte una segunda oportunidad Lisa. Eres mi hermana, me duele tu traición, pero se que ha sido culpa de Ethan— sigue sin mirarme. Camino por el lado contrario llegando a Divet. Quien lo diría, traicionó a su hermano para salvarme, o tal vez para salvar a Joseph. Me extiende un vestido. —Gracias. —¿Por salvarte o por el vestido?— oh, se quiere lucir. —Ambos, gracias por salvarme y por el vestido. De igual modo yo podría sola— contesto. —Si, claro. No quita la vista de mi cuerpo, tampoco es como que me incomodara. El vientre me gruñe, tengo hambre, mejor dicho, tenemos. Sigo sin creerme que esta cosita continúa con vida, he sido constantemente violentada. Sólo me demuestra lo fuerte que será. Cuando todos duermen, visito a Ezra, no logró conciliar el sueño. Caigo sentada a su lado y recuesto mi cabeza en su hombro. Hace lo mismo, quedamos en silencio por largos minutos, minutos tranquilos. —Sabes, me alegra haber sujetado tu mano a pesar de todo. Eres la única familia que me queda en esta vida— recuerda aquel oscuro momento, la calidez de su mano me infundía seguridad a pesar de todo. —Debo vivir, de verdad que si, Ez. Evin tiene todas las de ganar, me altera saberlo. Antes no me importaba vivir. —¿Qué ha cambiado?— pregunta. Mantenemos la misma posición, no creo que sea momento de que todos lo sepan. —Quiero vivir, te tengo a ti, a Joseph, Demian mi hijo... Además no sé nada de Lorian o Leslie. —¿Me prometes que no morirás?— gira su cabeza enfrentandome, tampoco es que quiera hacer promesas vacías—. De verdad, Kati, eres mi única familia. —Debes conformarte en que haré lo posible por vivir. Cierra sus ojos con fuerza, le cuesta asimilar la posibilidad en la que muera. También me cuesta, quiero una familia, conocer a este bebé. Aprieto su nuca para estamparle un beso, tarda unos segundos en corresponder hasta que lo hace. Está sentado, aprovecho y me siento arriba suyo, abierta de piernas para él. Sus manos quedan instaladas en mi cadera, apretándola. Siento como el bulto debajo su pantalón crece, un simple beso ya lo excita. He pasado por mucho en una semana y media, necesito distraerme y que mejor que un buen sexo. Me muevo provocando su erección, gruñe entre mis labios. Tironeo su cabello rubio, está brilloso y suave como antes. Baja las manos de mis caderas y se adentra debajo de mi falda. Se atreve a acariciar mi sexo, separo nuestros labios y gimo. Eso provoca que siga acariciando mi zona, suelto varios suspiros cargados de placer. Quiero quitar su bulto para que me penetre y entonces... —Ahora no, Kati— recuesta su cabeza en mi pecho, cansado y adolorido. Mierda, lo he olvidado. Intento bajarme de su cuerpo pero éste me lo impide. —Quedemonos así, por favor— susurra meciéndose en mi pecho. La verdad es que también estoy adolorida, pero quería aliviar el dolor de su interior, o al menos pensé que lo lograría. Sigo en dicha posición, queda dormido y no me voy. Tampoco me desagrada estar así, Ez me resulta cálido a pesar de ser vampiro. Sufrió por mi culpa. Todos a mi alrededor lo hacen por mi maldita culpa. Inhalo su perfume, no quiero cerrar los ojos por miedo a ver a Ethan o Evin. Ahora tengo una criatura en mi vientre lo menos que deseo es que la dañen. Necesito sobrevivir por este bebé. Me doy por vencida, muero de sueño. Los brazos de Ez abrazandome, ejercen más fuerza. Gruñe entre sueños y no me da la posibilidad de irme. Bueno, creo que debo descansar entre sus brazos.
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