La larga charla con mi madre y la esperanza de hacer que dejara su estupidez por aquel hombre no tenía fin. Parecía no entender de lo que se trataba el asunto y eso me irritaba constantemente, nunca conocí alguien tan necio con estos casos; por lo tanto, la mejor medicina para estos casos es ser muy honesto. —Me amenazaron de asesinarme si no pones un freno a tu amorío con ese tipo. Pude notar que no le importo un bledo que me asesinaran por ella. —¿Y? — fue su única respuesta. —No eh estado con un hombre casado… No tengo necesidad de perder mi vida por esta estupidez. La mujer de aquel hombre había mandado a matar a mi madre. Sabía quién era, solo que mi madre nunca le ha dado importancia a ese tipo de cosas y ha hecho lo que le ha venido en gana. Siempre la sacó de los problemas y l

