La chica se dejo llevar, él hombre aparte de ser muy atractivo sabía muy bien lo que hacía, ella ahogó un grito cuando sintió una fuerte sensación entre sus piernas, el incremento la velocidad de succión e introdujo uno de sus dedos dentro de su cuerpo, lo comenzó a mover rítmicamente, el cuerpo de la chica ya no pudo contenerse ante todo aquello, sintió que caía a un vacío a una velocidad vertiginosa, y al mismo tiempo estallaba en miles de sensaciones, la sensación fue tan fuerte, que no pudo evitar lanzar un fuerte grito.
El hombre sonrió, se quito la ropa que le quedaba y se hinco quedando en medio de sus piernas.
—Lo haré despacio, debes saber que dolerá por un momento, pero después pasará, no tienes idea de el esfuerzo que estoy haciendo por contenerme, no sabes lo que haría contigo si fueras mía realmente, te mostraría mi mundo por completo.
Ella solo lo veía mientras él se colocaba protección, no pudo evitar notar el tamaño de lo que había entre sus piernas, cerró los ojos e inhalo profundamente, sintió que un agudo dolor la traspasaba, no pudo evitar que las lágrimas salieran sin poderlas controlar.
Él se detuvo y espero un momento, había notado el delgado hilo rojo que escurria por sus piernas, empezó a moverse dentro de ella, entrando y saliendo lentamente, la chica noto que el dolor iba pasando, en su lugar deliciosas sensaciones llegaron nuevamente, aquel hombre ya no se pudo contener al escuchar que la chica gemía bajo su cuerpo, aceleró sus movimientos, llegaron juntos al extasis, al terminar, ella cerró los ojos, avergonzada por su comportamiento, no pudo mantenerse callada aunque hizo el esfuerzo.
El hombre se retiró de ella, se levantó y se dirigió hacia el baño, ella abrió los ojos, lo observó retirarse, sin poderlo evitar vio que tenía un hermoso trasero.
Cuando él regresó, ella se levantó para ir al baño, trató de cubrirse con la manta, pero él se lo impidió.
—No te cubras, después de todo no veré nada que no haya visto. —Después de decirlo, le guiño un ojo.
La chica sonrojada se dirigió al baño, sintió la mirada del hombre puesta sobre su trasero, no podía quejarse, después de todo ella había hecho lo mismo.
Cuando ella salió, él estaba acostado dándole la espalda, pensó que se encontraba dormido, ella se acostó y se cubrió, así inmersa en sus pensamientos se quedó dormida.
El fingió dormir, tenía enormes ganas de tomarla de nuevo, el contrato le permitía hacerlo, solo que el desconfiaba de sí mismo, no sabía si al tocarla de nuevo se podría controlar, temía asustarla, por lo que prefirió fingir que dormía.
Más tarde al despertar, se dio cuenta de que aquel hombre ya se había ido, ¿qué demonios había sido todo aquello? Su cuerpo sin duda la había traicionado, no pensó que se pudiera sentir todo eso, las sensaciones que el hombre le habían provocado eran de otro mundo.
Un año después, el famoso CEO Alek Sokolov, dueño de una gran compañía de publicidad, era padrino de una generación de diseñadores gráficos publicistas, había prometido un lugar en su empresa al mejor alumno de toda la generación.
Entregó el diploma a cada uno de los egresados, la última chica llamó su atención, Fadila había llegado tarde a su propia ceremonia de graduación, el encargado del grupo al ver que no estaba, cambió su nombre hasta el final de la lista.
Él apellido de la chica fue lo que llamó en primer lugar la atención del CEO, uno de sus socios más importantes se apellida a Herrero, sabía que tenía una hija, pero no se llamaba Fadila.
—Fadila, extraño nombre. —Dijo para si mismo.
Cuando la chica pasó a recoger su diploma, Alek le entregó el documento y la saludo de mano, como era el protocolo.
Al tomar su mano, al momento sintió una descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo, ella también pudo sentirlo, sostuvieron sus manos por un momento, al verse a los ojos, ella apartó la mirada rápidamente.
La observó alejarse, había algo en esa chica que le pareció familiar, trató de recordar, pero no tenia idea de a dónde la había visto.
Más tarde hablaba con él director de la universidad, solo había un puesto vacante en su empresa y era el de su asistente, en realidad ese puesto casi siempre estaba libre, nadie podía soportar su ritmo de trabajo, ni su mal genio, por lo que renunciaba inmediatamente.
—La universidad está agradecida por todo su apoyo señor Sokolov, la señorita Herrero se título automáticamente por promedio, es un gran honor que le de un puesto en su empresa.
—Necesito que este mismo lunes comienze a trabajar.
—Claro que sí señor, se le avisara de inmediato.
El día lunes muy temprano por la mañana, Fadila sin saber lo que él destino le tenía preparado, se esmera a en su arreglo, quería dar una buena impresión en la empresa.
Se puso una falda tubo color n***o que le llegaba abajo de las rodilla, una blusa en color beige, era de manga larga, con un generoso escote al frente, se calzo unos stilettos al color de la falda, se peinó el cabello en una coleta alta, hizo unas suaves ondas al final, después de aplicarse un poco de su perfume favorito, salió rumbo a Sokolov Publicity
Corporation.
Al llegar, se dirigió directo a la recepción, la chica que ahí se encontraba, la escaneo de pies a cabeza, después de eso sonrió.
—Bienvenida a Sokolov Publicity, ¿en qué puedo ayudarle?
—Tengo cita con el señor Sokolov a las nueve en punto.
—Perfecto, sigame.
Fadila noto qué tanto las mujeres como los hombres que trabajaban en aquella empresa, parecían modelos sacados de alguna revista, su apariencia y personalidad eran impecables, Anne la recepcionista sonrió cuando se dio cuenta de que observaba todo con mucha curiosidad.
—El señor Sokolov es muy exigente en cuanto a la apariencia de sus empleados, ya que esta es una empresa de publicidad y marketing, debemos proyectar una buena imagen.
Fadila pensó que lo que decía la chica tenía lógica, la carta de presentación de una empresa, son sus empleados.
Tomaron el elevador, la recepcionista oprimido el botón número 20 que era el último piso.
Llegaron a una enorme estancia, tenía unos enormes ventanales que permitían ver una maravillosa imagen de la ciudad.
—Te dejó aquí con Antara, ella es la secretaria del jefe.
—Gracias.
—Por nada chica, si consigues el empleo, nos vemos más tarde.
La secretaria sin saludarla, apretó el botón del interfon para comunicarse con su jefe.
—La señorita que estaba esperando ha llegado.
Alek estaba demasiado ocupado esos días, el tema de su asistente lo tenía estresado, ¿cómo era posible que ninguna mujer tardará en el puesto? A su lado, su amigo Chuvak Novikov se rio al observarlo.
—Por el amor de Dios amigo, pareces señorita esperando a su primera cita jajaja ya relajate.
—No estoy para bromas Chuvak, tengo demasiado trabajo, todas las asistentes que he tenido han renunciado a los pocos días, Antara no puede acompañarme cuando salgo de viaje, necesito que este aquí al pendiente de las llamadas.
—Entonces deja de comportarte como un auténtico ogro con ellas, no les grites dd la manera que lo haces, la última chica temblaba como ratoncillo asustado.
—Como no iba a gritarle, me tiro el café caliente encima de los pantalones, y todavía se atrevió a tallar pretendiendo limpiarme.
—Jajaja no me recuerdes esa escena porque no podré parar de reír, las intimidas amigo.
—Necesito que salgas, entrevistarme a esta chica, es muy bella, así que conociéndote, será mejor que te retires.
—Mal amigo, está bien me retiró.
Al salir Chuvak vio a Fadila parada junto a la secretaria, la miró de arriba abajo antes de acercarse a ella.
—Hermosa dama, el jefe ha pedido que pase, permitame decirle que es usted muy bella. —Dijo mientras tomaba su mano y la besaba.
Fadila iba a contestar, un fuerte carraspeo a su espalda evitó que lo hiciera, volteó hacia la dirección de la que provenía el ruido, ahí estaba él, el hombre que le entregó su diploma, era muy guapo, era muy alto, fornido, con unas facciones que parecían esculpidas por los mismos dioses.
Fadila se qyedo parada observándolo sin saber que hacer, la presencia de ese hombre la hacía temblar de cabeza a los pies.
—¿Se va a quedar ahí parada observandome o va a pasar a la oficina?
Fadila se apresuró a pasar, el se hizo a un lado para que lo hiciera, al hacerlo, ella pudo sentir su aroma, se le hizo familiar, pero no sabía de dónde.
—Sientese por favor, se que prometí contratar al mejor alumno de la generación, pero debo asegurarme de que sea completamente capaz, de que sea eficiente y sobre todo confiable. —Dijo mientras se sentaba frente a ella.
Fadila se dio cuenta de que tendría que tener enorme fuerza de voluntad para poder trabajar con ese hombre, él la observaba atentamente, sentía esos profundos ojos azules sobre ella, empezó a sudar copiosamente, tan sólo esperaba que no notará lo que despertaba en ella, Alek no podía dejar de mirar esos hermosos ojos verdes, en ese momento recuerdos vinieron a su mente, ¿acaso esa era ella? No podía creer su buena suerte.