—¿A dónde vas? —Pregunto con una voz ronca, Fadila al escucharlo pudo notar un dejó de tristeza. —Nesecito alejarme, no me detengas Alek, por favor. —Dijo mientras las lágrimas rodeaban por sus mejillas sin que lo pudiera evitar. —De ninguna manera, dame la oportunidad de explicar. —No, no me interesa, estar junto a ti me llevará a la locura, no puedo, en verdad que no. —No te iras de aquí hasta que en verdad me escuches, después decidirás si te vas o no. —Se dio la vuelta para cerrar con llave la puerta, Fadila tenía la copia, pero sabía que no la dejaría marcharse sin escucharlo. Alek suspiro antes de comenzar a hablar, Fadila se sentó frente a él. —La llamada que recibí ese día en la oficina era de mi madre informándome que mi padre había muerto, dijo que su última voluntad f

