Layla hizo un movimiento lánguido entre las sábanas. Cuando abrió sus ojos corroboró que todavía permanecía rodeada del brazo protector de Jacob; quien aún dormía. Bajo el abrigo del cobertor, el resto de su cuerpo podía sentir su piel cálida contra la suya. Ella se reacomodó despacio, colocó la palma sobre el pecho de él y luego apoyó su propio rostro del dorso de su propia mano; observó la tranquilidad de su sueño mientras advertía una respiración igual de relajada acompañando sus latidos bajo ella. Durante esa proximidad y ante tanta claridad, descubría detalles nuevo en él: una pequeña cicatriz en una de sus cejas, apenas se notaba; unas pestañas más largas de lo que aparentaban a simple vista; y un cabello revuelto que lo hacía ver más sexy y jovial. Recordó las veces anteriores en

