Empezaba a caer la tarde cuando el auto salía del estacionamiento del hotel. Layla observaba a través de la ventanilla cómo descendían. A medía que se alejaban, las instalaciones iban quedando en la cúspide; pensaba en que el hotel sería una nueva responsabilidad. Aunque no supiera nada al respecto, se trataba de una herencia familiar y no permitiría que se extinguiera aquello por lo que su padre trabajó para dejarle a ella y a su hermano. Layla apartó su vista del exterior y volvió su rostro. Jacob llevaba su mano puesta sobre su muslo, con los dedos entrelazados a los suyos, mientras le daba instrucciones estrictas a Patricio y a Axel, ubicados en los asientos delanteros del auto. No había prestado tanta atención antes, pero se daba cuenta de que, tratándose de la seguridad de ella, Jac

