05 años de edad
—¿Y tu de que vas? —A lo lejos observaba como algunos niños empujaban a otro, estaba comiendo mis fresas y movía mis piernas hacía delante y hacia atrás.
Estaba bastante tranquilo hasta que escuche como aquel niño lloraba, subí mis ojos hacia el y lo mire.
Fijamente
Parecía frágil, parecía tan frágil como yo, así que opte por ayudarle, dejé mis fresas a un lado, me levanté y fui hasta allá.
—Si me lo dan —Señale al chico —Les doy mis fresas— Los chicos me miraron por un tiempo determinado, subieron sus cejas y a la final acabaron accediendo.
Tomé la mano del chico y el sonrió de lado.
—Gracias —susurró avergonzado.
—Fue un placer — ¿Quieres fresas? —le mostré mi cajita y el la observó con una ceja enarcada la veía con curiosidad, como si realmente creyera que le había dado mis fresas a esos tontos.
—¿No se las has dado? —pregunto finalmente
—No —sonreí —Les he dado otra cosa.
Aquel chico se sorprendió, tenía 5 año sí, y había intercambiado el contenido antes de ir, de esa manera cuando ellos se fueran se darían cuenta de que no había nada en ella, la molestia sería grande pero mis ideas serían maravillosas.
Desde ese entonces nos volvimos inseparables, Neragan o al menos creo que ese era su nombre, era un niño muy llorón, siempre lloraba por todo y de la misma manera siempre sacaba un chiste de todo.
Era un niño agradable
Me gustaba como era.
Y lo acepté.
Acepté que entrará en mi vida
18 años de edad
—Debes dejar de beber— Neragan quitó la cerveza de mi mano —Se convertirá en vicio Cole
—¿Importa? —Pregunté fastidiado —Si se vuelve un vicio. Ya está, uno más a la lista, así hablan con ganas ¿No crees? —inquirí receloso.
—Deja tu estupidez —rodo los ojos— Me estresas
Agitó sus manos en forma de despedida y se fue, tiré la cerveza que antes se encontraba entre mis manos.
El sonido impacto fuertemente, los vecinos empezaron a tocar para quejarse, sin embargo, no abrí. No era su problema que tanto ruido hacía o dejaba de hacer.
Al final era mi vida ¿No?
Tomé las llaves de Boris y le mandé un mensaje a Neragan, se suponía que iríamos a una fiesta. ¿Donde carajos se había metido?
Conducía por las calles de Vancouver, el frío rozando mi piel, la sensación de adrenalina estaba impregnada en mi cuerpo.
—Aquí estabas
El asintió y miro a otro lado, ¿Pero que le pasaba ahora? Neragan era una persona que cuando se sentía mal se aislaba, era peor que yo en esas circunstancias
El estaba frustrado, miré a mi alrededor y noté que era un lugar viejo, estábamos en una especie de casa abandonada abarrotada de telarañas y bichos asquerosos.
—Podemos irnos —mascullé
—Vete. No se qué haces aquí
—Neragan, a veces también me estresas —sonreí — ¿Que sucede?
—Jane me dejó, dijo que era un idiota y que prefería estar con alguien más.
—Es un estúpida —farfulle —Siempre te deja Neragan, deberías olvidarla —susurre — Ya fue suficiente
—Cierto —asintió perdido — Iré a un club, de seguro termino follando con alguna tía. ¿Te apuntas?
—Vamos gilipollas. Es hora de divertirse
Fuimos a la fiesta de un compañero, solía hacer fiestas grandes y con mucho alcohol, por eso estábamos seguros de que acabaríamos hasta el cubo de alcohol.
Pero eso estaba bien, yo necesitaba irme de la realidad y Neragan debía olvidar a la idiota de su ex.
—El lugar esta abarrotado de gente
Asentí —Era de esperarse
La mayoría de las personas tenían vasos rojos en sus manos, estaban en el jardín y la mayor parte se encontraban dentro de la casa.
Fumamos, reímos, bebimos, nos enrollamos con varias tías y acabamos de la mierda. Neragan iba sonriendo como si se hubiera comido el puto mundo.
El parecía estar bien y eso me hacía feliz.
—¿Que mierda hacen aquí?
Levanté la mirada y Nevin estaba ahí, ebrio hasta las trancas.
—Ya nos íbamos —murmure
—Siempre huyendo de los problemas ¿No es así Newman?
—Metete en tus putos asuntos Nevin —Neragan rodó los ojos irritado
—Callate —masculló
—¿Que se calle? —grite enfadado —Intentaste violar a Danna imbécil — lo empujé y el tambaleó un poco
—Fue un accidente, estaba ebrio... Yo no quise —Negó con la cabeza y se fue con sus amigos.
La gente no prestó mucha atención a lo sucedido, y eso estaba bien, recuerdo el día en el que sucedió.
Todos estábamos en una fiesta, Danna había venido de visita y estaba más que contenta de volver a vernos. Sin embargo, todo se descontroló, ella se emborrachó tanto que terminó en los brazos de Nevin y el estaba tan ebrio que no sabía ni lo que hacía.
Aún así intento violarla y eso no iba a perdonarlo jamás.
Las siguientes semanas pasaron normal, íbamos pocas veces al instituto, le pagaba a los profesores y ellos accedían a pasarnos la materia.
Habíamos hecho eso desde pequeños, solíamos leer cosas y estudiábamos por nuestra cuenta, de esa manera no teníamos que convivir con personas fastidiosas.
Era mejor, mucho mejor.
—Hola —sonrió una pequeña pelinegra de ojos verdes — ¿Puedo quedarme contigo? —continuo con lentitud la chica—No se dónde está mamá.
Asentí en su dirección y tome su mano, la niña iba hablándome de sus programas favoritos, de lo que le gustaba hacer y de unos pequeños juguetes que deseaba tener hace un tiempo.
—Hablas mucho —farfulle
—Lo sé, mamá siempre me lo dice
—¿Te sabes su número?
Asintió —¿Me dejarías llamarla?
—Si, así te vas y puedo irme a fumar.
—¿Fumar es bueno?
No sabía que decirle, para mi era bueno pero no creo que a su madre opine lo mismo.
—Es malo, nunca lo hagas —Dije finalmente —La niña asintió en mi dirección y llamó a su mamá.
Uno
Dos
Tres
—¿Mamá?
—¿Querida? ¿Donde estás? —Dijo alterada —Te he buscado por horas
—Un chico con aspecto de delincuente me encontró, o bueno yo lo encontré a él —Dijo con una risita infantil, su madre soltó un pequeño jadeó, y le dijo que iba a buscarla.
—Esta bien mamá, te espero aquí —menciono —El es una buena persona a pesar de cómo es su aspecto
Miré a la niña con curiosidad, ¿Yo? ¿Buena persona? Desde cuándo eso era real, negué con la cabeza e hice un ademán para que se sentará.
Su mamá no tardó mucho en aparecer, me sonrió y me agradeció una y otra vez por cuidar de su hija.
Empezaba a sentirme incómodo.
09 años de edad
—Melisa —murmure —Te quiero
Su mirada me recorrió por completo, sonrió y empezó a enseñarme a hacer galletas.
Era un fracaso, como repostero moriría de hambre
—¡Eres fatal! —exclamo ella con una sonrisa
—Callate —mascullé
—Te amo Hermano
La miré con una sonrisa, era tan linda, tan sencilla, tan única y sobretodo era mi hermana. Era la persona que hacía más ameno mi mundo.
La quiero.
La quiero demasiado.
19 años de edad
—Me gustan mucho las canciones de Ariana Grande, y también me gusta bastante James Arthur —Empecé a reírme, y no lo hacía por mal, solo me gustaba esto, nunca había conversado de esta manera con alguien.
—No me gustan la mayoría de las canciones de ellos, o al menos jamás las he escuchado con detenimiento pero lo mio es más Ed Sheeran —Me perdí en el lugar que me rodeaba, mis ojos se sentían pesados, necesitaba drogarme, quería hacerlo.
Tess me parecía una chica bastante guapa, era un dolor en el culo la mayoría de las veces aunque en ocasiones era agradable conversar con ella, su cabello siempre estaba desordenado, solía hacerse moños altos, trenzas o simplemente lo dejaba caer en forma de ondas.
La ansiedad me estaba consumiendo, giré en dirección contraria y empecé a caminar hasta mi apartamento, necesitaba alejarme de ella un rato, no quería que viera como me drogaba.
Mientras subía las escaleras escuché algunos gemidos provinientes de la habitación de Neragan, rodé los ojos en señal de rendición y empecé a escuchar música para acallar sus ruidos.
La chica si que gritaba.
Tarareaba Afterglow, mis ojos estaban perdidos en el techo, no había tocado la droga, quería dejarla pero a la vez necesitaba consumirla y como lo que soy, acabe cayendo una vez más en eso.
La inyección dolía un poco, pero al cabo del tiempo te terminabas acostumbrando.
Cuando salí de la habitación Neragan miro directamente mis ojos, estaban rojos. Su mirada era de reproche y la mía era de fastidio.
—¿Ya terminaste de drogarte? —masculló irritado
—¿Ya acabaste de follar con la gritona? —Neragan apretó sus puños y maldijo en voz baja —j***r, si que grita —Me burle
—Eres un imbécil Cole
—Lo sé —asentí.
Minuciosamente observé a la chica que salió de la habitación, no era Jane, el había engañado a Jane y no me quejaba en lo absoluto ella siempre solía engañarlo a él, ella siempre arruinaba la relación.
La chica de nombre desconocido me miró con una sonrisa incómoda y se marchó.
—¿Quieres beber? —pregunto
—Pensé que dejarías esta vida. ¿No amabas a Jane?
—Si —murmuro —Pero ella siempre me hacía esto y presiento que lo volverá a hacer
—Deberías dejar fluir todo, las cosas pasan por algo Neragan.
Asintió —¿A donde vas?
—A fumar —me encogí de hombros y me fui a la terraza, los vecinos reproducían a todo volumen una de las canciones de James Arthur.
Sonreí para mis adentros, la imagen de Tessa hablándome sobre sus gustos vino a mi mente, de seguro estaría feliz si viera como mis estúpidos vecinos escuchaban a James Arthur, las personas pasaban de manera inmediata, algunos se detenían a mirar la hora y otros simplemente parecían absortos del mundo.
¿Esto era la sociedad? Que puta mierda vivir así.
Tiré el cigarrillo y miré la hora.
Mierda.
Era tardísimo, se suponía que debía estar en terapia, salí corriendo y agarre las llaves de Boris, no quería faltar, no quería hundirme en la miseria.
Maneje a toda velocidad hasta llegar a la casa de la Señora Abades, ella abrió la puerta felizmente, tenía un vestido pegado de color n***o llevaba el cabello suelto y expontaneamente sonrió.
—Pensé que no vendrías —Dijo dejándome pasar, atravesamos el pasillo hasta llegar al estudio —Mi hija está en la habitación, así que no tienes de que preocuparte. Tengo entendido que su relación es mala
Asentí —Su hija no me cae del todo bien —sonreí incómodo. No tengo ni la menor idea de porque fui tan sincero, era su hija debía abstenerme a decir cosas como esa.
—Entiendo —tomo algunos papeles y los coloco a un lado —¿Cómo te has sentido Cole?
—Puede llamarme Newman —susurre —He estado drogandome —admití —Algunas veces la ansiedad me consume, las pesadillas vuelven a aparecer pasada las doce.
—¿Son recurrentes?
—No, vienen esporádicamente
Ella asintió y me miró fijamente —Debes dejar de drogarte. Tienes futuro Cole, no eres tan mala persona.
—Le dije que me llamara Newman -—farfullé
Escuché como la puerta principal se abrió, me levanté del asintió y le expliqué la situación a Ignacia, no quería encontrarme con su hija, no me apetecía verla y conversar con ella así que decidí salir por la puerta trasera.
Corriendo me subí en Boris y me marché, generalmente faltaba a las consultas, aunque a veces eran necesarias, a veces me hacían sentir bien. Las personas solían quejarse de mi comportamiento, solían decir que era muy frívolo, que era indiferente y que consecuentemente era alguien sin corazón.
Pero ellos no podían estar más errados, he crecido viendo a mi padre abusar de mi hermana, he crecido viendo como golpeaba a mamá, he crecido con un monstruo, he crecido de la peor forma posible.
Llegue al edificio y subí las escaleras para entrar al apartamento, Neragan estaba viendo una de sus películas españolas, se veía concentrado hasta que finalmente notó mi presencia.
—¿Cómo te fue? —preguntó viendo la televisión.
—Normal —me encogí de hombros y me senté junto a él, quería distraerme, quería ser normal por un día.
Neragan:
Giré mi cabeza hacía Cole, estaba concentrado viendo sus brazos, parecía perdido, desde que nos conocemos ha hecho eso, llega un punto en el que simplemente desaparece, llega un punto en el que su mente se teletransporta a otro lugar y así como se va, regresa.
Yo siempre estaría agradecido con el, siempre ha cuidado de mi, siempre ha estado conmigo. Cole Newman era más que un adicto pero las personas no estaban listas para darle una oportunidad. Sus ataques de ansiedad solían ser producidos por las drogas y en ocasiones eran producidos por las inseguridades que sobrelleva.
Me pregunto quién sería capaz de soportar todo lo que él ha soportado, de vivir las cosas que el a vivido, me pregunto si alguien tendría la valentía de seguir viviendo después de tanto dolor.
—Oye idiota
—Si —Cole giró su mirada hacía mi- Voy a ir a buscar comida ¿Vienes?
—No —refunfuñó —Mejor invítame a beber
—Pues no, no tengo dinero —Reí
Cole lanzó su cartera hacia mi, rodé los ojos y le saque el dedo corazón para luego marcharme al centro comercial.
Agarré algunas manzanas, algunas fresas, compré chocolates, vino, algunos carbohidratos y también iba a comprar manzanas hasta que recordé que Cole odia eso, decidí dejarlas y agarré gomitas para que el estuviera feliz.
Pocas veces demostraba cuando algo le hacía feliz y cuando no, pero con el tiempo te vas acostumbrando a sus gustos, a su manera de ser y a esos chistes sarcásticos que suelta con frecuencia.
—¿Neragan? —Gire mi cabeza hacía atrás y vi a una de mis ex
—¿Flor? Jamás pensé volver a verte —murmuré
—Tampoco yo. Has cambiado mucho, mírate en esta tienda para ricos —Se que intento herirme, en el pasado nunca podía comprarle cosas, me la pasaba trabajando para no sentir que le debía cosas a Cole y sin embargo, ella nunca pudo comprender eso.
Ella siempre sintió que no la quería cuando la realidad es que nunca llegue a engañarla y eso es mucho decir, sobre todo viniendo de mi, estaba consciente que solía meterme con todo lo que se movía.
Y que podía decir, las mujeres eran un pecado que amaba cometer.
—He tenido negocios que han salido bien —me encogí de hombros —¿Que haces aquí Flor?
—Vine con mi novio, pensé en comprar algunas cosas para su cumpleaños.
—Entiendo —Mándale saludos a mi remplazo —Dije con humor, ella se puso un poco seria y miro hacia otro lado —Era un chiste
—Lo sé
—Nos vemos, debo irme
Flor asintió y empecé a pagar todo lo que había comprado, me fui al apartamento y al entrar Cole ya no estaba. Supuse que había salido a la azotea, siempre que fumaba lo hacia allí o cuando no soportaba las ganas simplemente fumaba donde fuese.
Tenía entendido que la psicóloga le había permitido fumar en ocasiones pero no tan recurrentemente y aun así el seguía haciéndolo, se que los vicios no son fáciles de quitar y puedo entenderlo, lo entiendo porque yo pasé por lo mismo, yo lo viví con el.
Cole tenía mucho para dar pero el mundo no estaba listo para eso. El mundo no estaba preparado para ver a Cole Newman triunfar.
En ocasiones le miraba y veía que quería acabar con todo, la oscuridad lo consume con frecuencia y el dolor siempre estaba intacto, el siempre fue como mi hermano y si le sucediera algo estoy seguro que sentiría culpa, que no podría vivir solo y que los recuerdos me atormentarían
Danna
Cuando conocí a ese chico de cabello n***o me di cuenta de que estaba ahí para ponerlo a prueba de un modo distinto. No era tan buena, no era esa alma noble que el necesitaba en su vida... Y aún así... Estaba perdidamente enamorada de él.
Ambos sacamos lo peor de nosotros y fuimos arrastrados a un mundo oscuro y sórdido. A veces miraba hacía atrás y veía todo lo que habíamos hecho, todo lo malo que llegué a hacer por el y entonces, mis corazón se aprieta.
Cuando era pequeña mi madre me enseñó que ir detrás de un hombre nunca es bueno, que siempre debía idear estrategias y ponerlas en marcha, mi madre me enseñó a jugar con las personas e ingenuamente seguí con el legado.
Antes de entrar en los bares me ponía bien el vestido y rasgaba una parte de la tela, oía claramente como se desgarraba lentamente y aún así no me detenía. Siempre me sentía vacía, estaba harta de sentirme así, de sentir que no era nadie y que posiblemente no tenía un futuro.
Con dieciséis años entre en más antros que cualquier otra, con dieciséis años pude encontrar hombres que me pagarán por satisfacerlos, con esa edad no hice más que arruinarme la vida.
Mamá siempre me obligaba a hacer ese tipo de cosas, me decía que era una inútil y que sino llevaba dinero a la casa entonces tendría que irme, estuve en la calle por días hasta que empecé a realizar ese tipo de actos, al ver el dinero mi madre sonrió encantada y nuevamente entre a vivir con ella.
—¿Te apetece dar una vuelta? —pregunto el hombre bajando la ventanilla del carro.
—¿Me pagarás?
Asintió, me subí en el coche y empezó a desvestirme, sus manos recorrían mi cuerpo y esos ojos que tanto me gustaban aparecieron en mi campo de visión.
Cole