Samantha abrió uno de sus ojos con un poco de pereza, dirigió sus manos hacia estos para frotarlos y tratar de quitarse el sueño que aún permanecía en ella, estiró sus brazos antes de sentarse en la cama y finalmente, después de un breve suspiro, se levantó de su cama. Al estar de pie, dirigió su mirada hacia sus amados audífonos que se encontraban en el buro al lado de la cama. Se colocó estos porque amaba disfrutar de su música. Samantha bailaba mientras cepillaba sus dientes. Esa mañana se encontraba de buen ánimo. Mientras bailaba, jugueteaba con Kira, algo que también era muy común al escuchar su música. Su mascota la miraba con sus ojos de amor, como si esa persona aparentemente loca fuera todo en su existencia. Samantha continuaba disfrutando de aquel ánimo plasmado en sus bailes

